Escrivá, dispuesto a cambiar la ley para que las bajas cubran a todos los padres con hijos en cuarentena

El ministro de Seguridad Social precisa que ahora mismo esa baja no está cubierta y emplaza su ampliación a la negociación del diálogo social a principios de la semana que viene

El ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, ha asegurado este viernes que el Gobierno “está dispuesto” a introducir “cambios normativos” para que las prestaciones de las bajas por incapacidad temporal por contingencias profesionales den cobertura a los padres que deban cuidar a sus hijos en cuarentena.

Durante la rueda de prensa posterior a la reunión de diálogo social, que ha tenido lugar esta mañana en Palma de Mallorca, el titular de Inclusión ha asegurado que el Gobierno está “analizando la situación” y que ha concluido que el supuesto de padres con hijos que sean aislados pero que no estén contagiados “no está cubierto” por la normativa actual.”Para hacerlo hay que introducir un cambio normativo”, ha dicho Escrivá, quien ha emplazado a principios de la semana que viene a patronal y sindicatos para que aporten su punto de vista al respecto.

En los últimos días, y ante el inminente arranque del curso escolar, se ha planteado en el Gobierno cómo articular una respuesta ante esta situación con declaraciones en algunos casos cruzadas de distintos ministros.

Los sindicatos llevan tiempo reclamando ampliar esa cobertura, que actualmente protege a los trabajadores sean puestos en cuarentena o aquellos cuyos hijos estén enfermos por COVID-19, pero no a los padres de niños que, aunque no estén infectados ni tengan síntomas, requieran aislamiento

Desde la patronal, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha criticado la falta de información por parte del Gobierno, así como las múltiples versiones comunicadas por distintos de sus miembros, al tiempo que ha puesto el foco en que la figura que se utilice sea la incapacidad temporal por contingencias profesionales.

Y es que las bajas por enfermedad profesional permite al trabajador cobrar la prestación desde el primer día, por un mayor porcentaje del salario y completamente con cargo a la Administración. Por contra, en la incapacidad temporal por enfermedad común, el empleado percibe una menor cuantía, a partir del cuarto día de baja y la empresa debe hacerse cargo del abono de parte de la prestación.