Illa da la espalda a las regiones que piden el confinamiento

Improvisan medidas ante el récord de contagios de toda la pandemia: 38.869 en un día

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«Vienen semanas duras», repite una y otra vez Sanidad mientras la curva de contagios sigue acelerando. Ayer, Sanidad notificó la cifra más alta de contagios de esta tercera ola y de toda la pandemia por coronavirus: 38.869 infectados y una incidencia ya cercana a los 500 casos por cada 100.000 habitantes.

Pese a ello, el Ministerio se limita dar advertencias, mientras las comunidades improvisan medidas para intentar frenar la epidemia. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, volvió a reiterar ayer tras reunirse con las autonomías que para frenar esta tercera oleada basta con seguir el mismo plan que se diseñó en octubre para contener la segunda: el Plan de Actuaciones Coordinadas, que propone una serie de medidas a las comunidades dependiendo del nivel de riesgo en el que se encuentren.

En el caso de llegar a alerta 4, la máxima, en la que ya están 9 regiones (Baleares, Castilla-la Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y La Rioja), el documento establece la opción de tomar medidas adicionales. Es decir, podría tomarse en consideración la posibilidad de un confinamiento domiciliario, como el que se ha activado ya en Portugal, Reino Unido o Alemania.

Pero el Gobierno lo ha descartado rotundamente pese a que las UCIS están a un paso del colapso (los enfermos Covid ya ocupan el 28% de las camas ) y varios colegios de médicos lo han solicitado. No solo médicos y virólogos apuestan por esta opción, también algunas comunidades. Castilla y León y La Rioja ante la pasividad de Sanidad, han pedido a sus ciudadanos que se autoconfinen y, antes incluso de Reyes, algunos consejeros de la Comunidad Valenciana sopesaron esta alternativa.

El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, también es favorable. Ayer pidió al Gobierno que vaya pensando en cierre total no solo en su comunidad, que registró casi 7.000 contagios, sino en todo el país. Mientras intentan ser escuchadas, las regiones van inventando medidas para paliar el desastre: Baleares y Murcia han prohibido las reuniones entre no convivientes, Galicia ha clausurado la hostelería, Castilla-la Mancha ha perimetrado Ciudad Real, La Rioja ha cerrado Logroño y Extremadura todos sus municipios ante una incidencia que supera los 1.000 casos por 100.000 habitantes.

Incidencia COVID
Incidencia COVIDJosé Luis Montoro

Pese a que el Consejo Interterritorial es un órgano que, según la ministra de Política Territorial, Carolina Darias, fomenta la cohesión entre las distintas administraciones, lo cierto es que solo sirve para que los presidentes autonómicos expongan su situación y el Gobierno haga oídos sordos. Porque sus demandas pocas veces son escuchadas.

Ante las peticiones de estas regiones para que se valore el confinamiento en sus territorios, Darias contestó que «no tomamos medidas más duras porque las que se contemplan en el Plan de Actuaciones coordinadas –toque de queda, cierres perimetrales, limitaciones horarias en hostelería y comercio, etc–ya son suficientemente restrictivas» «Tenemos la experiencia de haber derrotado la segunda ola con esa estrategia y esta vez obtendremos los mismos resultados», reiteró su compañero Illa, que pidió paciencia para que den resultados. «Son medidas quirúrgicas, proporcionadas, a las que hay que dar un tiempo prudencial de entre 10 y 14 días para evaluar su efectividad», apuntó.

De nuevo el Gobierno deja todo el peso de la evolución de la pandemia en los ciudadanos, como ya hizo en Navidad. Ayer, toda la rueda de prensa estuvo salpicada de apelaciones a la responsabilidad: «Las medidas solo darán sus frutos con el cumplimiento responsable de la ciudadanía», decía Darias por un lado. «Se han tomado las medidas apropiadas al nivel de riesgo y hay que seguirlas aunque sé que ya hay un cansancio, pero quedan semanas duras», afirmaba el ministro de Sanidad por otro. Aunque es cierto que el papel de cada persona es fundamental en la contención de los contagios, se le ha criticado al Gobierno que no asuma su parte de culpa.

La mecha se encendió cuando Fernando Simón culpó de esta situación epidemiológica al comportamiento imprudente de la población en Navidad, sin mencionar que el Gobierno dejó que se celebrasen sin demasiadas restricciones. Preguntado acerca de ello, Illa volvió a la carga: «Es verdad que la mayoría de los ciudadanos ha seguido las indicaciones, no solo en Navidad, también en los meses previos, pero ha habido casos en los que no ha sido así», dijo, tras puntualizar que, «de hecho, los consejeros me han trasladado mayoría de los contagios se han dado en brotes familiares».