Merkel afirma que la UE tendrá pasaporte de vacunación en verano

Los países del sur lo consideran una oportunidad para salvar el turismo esta temporada

La canciller alemana, Angela Merkel, avanzó ayer que los socios europeos pondrán en marcha un pasaporte de vacunación del coronavirus «para el verano» que podría hacer «posibles» los viajes dentro de la Unión Europea. En la rueda de prensa que ofreció al término de la cumbre virtual de líderes europeos, la canciller explicó que todos los socios estaban de acuerdo en el desarrollo de un sistema que permita compatibilizar los diferentes pasaportes de vacunación que están elaborando los 27.

Aún queda mucho trabajo por hacer, pero los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete consiguieron aclarar algunos «malentendidos», en palabras del presidente del Consejo, Charles Michel. El pasaporte de vacunación es defendido contra viento y marea por los países del sur de Europa, entre ellos España, que ven en este propuesta una oportunidad para salvar la temporada turística y auxiliar así la maltrecha economía del país.

Según explicó ayer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, los jefes de Estado y de Gobierno de los Ventisiete acordaron seguir trabajando en esta propuesta. La Comisión Europea (CE) tiene ahora tres meses para definir las condiciones técnicas de este sistema y después continuará el debate sobre cómo utilizar este documento. Todo dependerá de cómo se desarrolle la campaña de vacunación y de cómo avancen las mutaciones del virus.

El país que hasta el momento ha liderado esta propuesta es Grecia, pero España se ha unido de manera entusiasta junto a Chipre, Malta e Italia. Antes de la reunión de ayer, Francia y Alemania habían manifestado sus objeciones a la iniciativa debido a los bajos porcentajes de vacunación en el club comunitario. También dudaban de que esta propuesta sea segura, ya que los científicos no tienen evidencias suficientes sobre si los viajeros inmunizados pueden seguir contagiando el coronavirus.

Además, debido a los problemas de vacunación en los países europeos y la selección de grupos prioritarios, consideraban que un certificado de este tipo podría resultar discriminatorio para aquellos ciudadanos que quieren recibir la dosis de la vacuna, pero que no han podido hacerlo.

A pesar de las dudas en otros países como Bélgica, Holanda y Luxemburgo, cada vez más capitales han ido sumándose en los últimos días a las tesis de los países del sur del club comunitario sobre la conveniencia de establecer un certificado de vacunación europeo con criterios comunes.

Los movimientos unilaterales han sido la tónica dominante de estos días. Chipre y Grecia permitirán a los ciudadanos de Israel –país campeón en el ritmo de vacunación–poder viajar a sus países durante la próxima fase de la pandemia, cuando vayan levantándose las restricciones.

Además, Polonia anunció que, a partir de mañana, aplicará cuarentenas a las personas que lleguen de la República Checa o Eslovaquia, con la salvedad de que presenten una prueba PCR negativa o certificado de vacunación.

Antes de que comenzase la cumbre de ayer, el canciller austriaco Sebastian Kurz también abogó por un pase «verde» que sirva no sólo para reactivar el turismo, sino también para la vuelta a la normalidad en otros sectores como la hostelería, la gastronomía, los espectáculos o la cultura, siempre y cuando esto no suponga discriminar a los no vacunados. «Creo que este proyecto tiene que ponerse en marcha durante primavera. Si no es en toda la UE, tendremos que hacerlo a nivel nacional y con acuerdos con otros países que tengan políticas similares», señaló.

«Herramienta válida»

Según fuentes diplomáticas españolas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió que los pasaportes de vacunación «son una herramienta válida y útil. Hay que seguir trabajando en su desarrollo de manera conjunta para evitar que cada país elabore su propia fórmula, prevenir situaciones injustas y garantizar la protección de los datos personales». Antes de la cumbre europea, la asociación Tourism Manifiesto, que agrupa a más de 60 asociaciones públicas y privadas de este sector, pidió en un comunicado a los jefes de Estado y de los Veintisiete la creación de este certificado común.