Actividad cinegética

Los costes de la caza

La actividad cinegética se enfrente a unos costes muy elevados derivados de la compleja gestión sostenible de un recurso natural.

La gestión cinegética conlleva unos gastos elevados
La gestión cinegética conlleva unos gastos elevadosPixabay

La caza es una importante herramienta para la gestión de nuestro medio natural y uno de los mejores motores de desarrollo de un medio rural español cada vez más abandonado. En estas últimas décadas donde la población rural ha ido experimentando un descenso pronunciado, también las poblaciones animales han sufrido cambios. Especies como el conejo y la perdiz roja que no solo son especies de un alto valor cinegético, sino que también son el principal alimento de especies emblemáticas en la conservación de la fauna española como el lince ibérico o el águila imperial, además de otras especies en peligro y vulnerables. El descenso de estos animales produce la pérdida de riqueza biológica, no solamente de las especies cinegéticas, sino de toda la fauna y la flora asociada, y la degradación del hábitat por disminución de la biodiversidad.

Además, la estructura trófica piramidal ya no está completa como hace unas décadas. Las actuales ausencias de osos, lobos y otros predadores hacen que las especies de caza mayor, tengan en la mayor parte de los casos únicamente como predador al ser humano. Esto conlleva, que la caza, bien planificada, organizada y responsable sea una de las principales herramientas de gestión del mundo natural.

No obstante, y a pesar de que se pagan grandes cantidades por los productos de calidad cinegéticos los costes derivados que conlleva toda la gestión sostenible de un recurso natural como el cinegético son muy altos.

Los costes

La gestión sostenible de un recurso natural implica un complejo trabajo que conlleva un gran gasto.

En primer lugar, existen unos gastos de tipo administrativo. De este tipo son los costes de los daños causados por la fauna cinegética ya que los animales provocan unos gastos que constituyen una previsión a atender por el gestor de la caza. Indemnizaciones por daños a terceros (cultivos agrícolas y pasos en terrenos colindantes), daños asumidos en bienes o cultivos propios, prevención de daños (cercados de protección) o disuasión de la fauna cinegética (siembras o cebaderos disuasorios, seguros de accidentes en vías de comunicación) son ejemplos de ello. También hay una serie de costes propios del coto ya que hay que hacer frente a imprevistos, gastos en trámites administrativos, organización de reuniones, pago de impuestos, señalización del coto de caza o el pago a los técnicos que realizan el Plan Técnico de Caza.

Por otra parte, se encuentran los gastos de la propia gestión del acotado, entendiendo como tales todos aquellos gastos destinados a mantener la propia gestión del coto, su mantenimiento y su puesta en valor.

La señalización y vallado de los cotos de caza es un gasto importante dentro de su mantenimiento.
La señalización y vallado de los cotos de caza es un gasto importante dentro de su mantenimiento.Sergio GómezLa Razón

Dentro de este grupo podemos mencionar los correspondientes a la gestión y manejo de las poblaciones cinegéticas, cuyo objetivo principal es una gestión racional, sostenible y renovable encaminada a la conservación de la naturaleza y respeto a su biodiversidad. Hay que realizar un inventario de las especies cinegéticas que requieren de personal técnico especializado, equipos de conteo, vehículos, etc. El gasto veterinario en el control sanitario, o el control de los depredadores también ocasionan un gasto importante en la gestión de un terreno cinegético. Las repoblaciones, capturas en vivo o sueltas suponen también uno de los costes más destacados dentro de la gestión de las especies.

En el pleno ejercicio de la caza aparecen los gastos de organización de cacerías. Las partidas que repercuten en estos costes son varias y dependen de las modalidades y densidades de caza. Existe un gasto en comercialización, en construcción y mantenimiento de los puestos y tiraderos, en vehículos, catering, veterinario, postores, guías, rehalas, ojeadores y seguros.

Existen también gastos relacionados con la propia gestión del hábitat tales como la realización de siembras artificiales de cultivos, mantenimiento y mejora de prados, actuaciones forestales como desbroces o podas y mejoras de infraestructuras.

Por último, hay que contar con los gastos de personal. Es recomendable contar con guardería que vigile el coto y evite el furtivismo. La formación y dotación de este personal es otro gasto importante para el coto de caza.

En definitiva, producir y gestionar la caza implica sostener la biodiversidad, algo complejo y costoso.