Compañera

"Te saqué de ese paraíso falso y tú me regalaste el verdadero"
"Te saqué de ese paraíso falso y tú me regalaste el verdadero"La RazónLa Razón

Te conocí dentro de una jaula de un tercer piso de jaulas. El lugar se llamaba «Sin mascota no hay paraíso» por eso fui. Aunque aquello nada tenía que ver con el nombre. El suelo estaba lleno de orines y muchos pequeños canes patinaban en sus aguas. Tú ya no estabas en el mercado, habías cumplido cinco meses y eras mayor para venderte. Le pedí a la mujer que abriera la jaula, tú reculaste al ver el vacío.

Le rogué a la mujer que te bajase al suelo. Renegada, pasó la fregona y te bajó. Desde ese momento no dejaste de mirarme y saltar sobre mis pies. Estabas eufórica con la tierra firme y la voz humana. La dueña del chiringuito me dijo que podía hacerme un rebaja, ¿rebaja? Te hubiese llevado conmigo hasta sin precio. Porque los perros no se pueden vender, es como vender el aire o la risa. Y ese dinero que di por ti fue como tirar billetes al cielo y que los agarrasen ángeles hambrientos. Te saqué de ese paraíso falso y tú me regalaste el verdadero. Tenías cinco meses y yo cincuenta y dos años.

Tú, creciendo conmigo, me mostraste algo que no conocía, el amor perenne y sin palabras. La complicidad instintiva de dos animales.

Ahora ya estamos en la misma edad, pero dentro de poco tú serás más mayor y no coincidiremos. Esa es la única angustia que siento. ¿Cómo viviremos la una sin la otra?

Sé que la vida te trajo a mí porque quiso regalarme lo mejor, y sé que no hay nada infinito.

Pero tú y yo, compañera, sabremos hacer coincidir el final. O llegar a un lugar que no lo haya.