Austria decreta un confinamiento estricto para los no vacunados por el estallido de contagios

Solo un 63% de la población tiene las dos dosis. Un alto porcentaje de mayores de 70 no están inmunizados

El canciller austriaco, Alexander Schallenberg, en una conferencia de prensa el pasado viernes 5 de noviembre en Viena
El canciller austriaco, Alexander Schallenberg, en una conferencia de prensa el pasado viernes 5 de noviembre en Viena FOTO: LEONHARD FOEGER REUTERS

En un mes, Austria ha registrado un aumento de un 388% en los casos de covid. En las últimas 24 horas, ha informado de cerca de 10.000 contagios, una cifra record desde que comenzó la pandemia. Por ello, el Gobierno decretó este domingo un confinamiento estricto para los no vacunados- cerca del 40% de la población- que solo podrán abandonar su domicilio para desarrollar actividades esenciales, como comprar comida.

A partir de hoy, quedará prohibido a quien no esté vacunado el acceso a cafés, restaurantes y eventos de ocio, tanto culturales como deportivos, así como a ciertos servicios, como las peluquerías o centros de masaje. Esta medida, pionera en Europa Occidental, tendrá un período de transición de cuatro semanas, durante el cual será suficiente la primera dosis combinada con una prueba de PCR para poder acceder a espacios de ocio y servicios. De este modo, el país retrocederá un año y medio en el tiempo, y es probable que se vuelva a ver la policía realizando controles sobre el terreno de las personas, y preguntando si tienen permiso para estar afuera.

Para algunos expertos, lo que ha sucedido en Austria es una combinación de factores que ha dado lugar a la «tormenta perfecta». Menor porcentaje de vacunación que en el resto de Europa Occidental, un escaso uso de la mascarilla y controles muy laxos en el acceso al ocio, los servicios en interiores y las actividades sociales y culturales. «La austriaca es una sociedad que no está tan acostumbrada al engaño. Cualquiera se puede hacer test gratis, así que ni siquiera hace falta engañar. El problema es aceptar test rápidos poco sensibles con una movilidad normal», señala el profesor de Economía de la Universidad de Navarra Francesc Pujol, en su perfil de Twitter.

Y es que hasta ahora, aunque no se estuviera vacunado se podía utilizar estos servicios y entrar a espacios de ocio con una prueba negativa reciente de covid. En un lugar donde los test son gratuitos y de fácil acceso, y donde se hace una validación «visual y por encima» al codigo QR que permite el acceso, los contagios se han disparado en muy poco tiempo.

Un aspecto clave es también el elevado número de personas mayores de 70 años que renunció a vacunarse y que ahora colapsa los hospitales. Aunque las cifras de fallecidos no están siendo muy elevadas, han llegado a 178 diarios la semana pasada, y se espera que aumenten.

La presión hospitalaria se encuentra en máximos desde mayo y, aunque la cifra actual es de 353 pacientes, está aumentando a un ritmo de 10 al día. El gobierno impuso el mes pasado un límite a la ocupación de las unidades de cuidados intensivos que, y eso, más la escalada de contagios es lo que ha precipitado las medidas de bloqueo para no vacunados. Una vez que el número llegue a 600- o un tercio de la capacidad total- se endurecerán aún más las restricciones.

Navidad y año nuevo

El canciller Alexander Schallenberg ha anunciado a la población que las restricciones se mantendrán, con toda probabilidad, durante Navidad y Año Nuevo, y puede que más allá de esas fechas.

La regla «2G», que requiere prueba de vacunación completa o recuperación, también estará vigente para visitas a hoteles y cines o eventos para más de 25 personas. Esta denominación proviene de las palabras alemanas para inmunizado y recuperado (geimpft y genesen). En los lugares de trabajo se ha aplicado la regla «3G» desde el 1 de noviembre, que incluye la tercera «G», la de los que presenten una PCR negativa (getestet).