Un virus hepático camuflado de carácter autoinmune

Las hipótesis iniciales apuntan a un origen de naturaleza bacteriana

Hepatitis
Hepatitis FOTO: Teresa Gallardo

La comunidad médica y científica se encuentra en plena investigación de esta variante de hepatitis que no se corresponde con ninguna de las hasta ahora conocidas. Ante el creciente número de menores contagiados, sobre todo en Reino Unido (aunque se pronostica que pronto aparecerían en el resto de países), el análisis de las muestras de estos pacientes se está realizando en tiempo récord para poder dar una respuesta con la mayor celeridad posible.

En conversación telefónica con este diario, el investigador Vicente Carreño –que fue, junto a su equipo, el primero en aislar parte del genoma del virus causante de la hepatitis C en Europa–, afirma que no hay ninguna certeza al respecto y que es conveniente esperar a los resultados de las investigaciones. «No existe ninguna publicación científica al respecto, no hay datos, lo que no implica que estemos ante una posible nueva variante de la hepatitis. El problema es que no hay todavía información suficiente para elaborar un juicio al respecto», dice a modo de preámbulo.

¿Rastro epidemieológico?

Sin embargo, este experto de avalada carrera en la investigación sobre afecciones hepáticas apunta a ciertas hipótesis que pueden arrojar algo de luz ante esta crisis sanitaria. «Lo que a priori descartaría sería una hepatitis tóxica, es decir, que se haya producido por un agente. Resultaría extraño que dos países tan distantes tuvieran el mismo agente tóxico circulando». Para él, hay dos hipótesis que podrían encajar con este caso: «Una de ellas, que se trate de un nuevo virus, aunque también es sospechoso que afecte solo a los niños. No sería imposible, pero sí algo poco común», asevera.

Como segunda posibilidad apunta a lo que se conoce como hepatitis autoinmune, «es decir, que son las propias defensas del cuerpo las que rechazan al hígado y lo destrozan. Se trata de una hepatitis muy agresiva». Para Carreño, que insiste en que no hay ninguna evidencia científica que apunte a este tipo de hepatitis como la causante de la enfermedad de estos pacientes, detalla que «la autoinmune se presenta tanto en niños como en adultos»

«Ésta se diagnostica por la presencia de autoanticuerpos o por el aumento de inmunoglobulinas (IgG), pero en un 5% de los casos de hepatitis autoinmune no ocurre ninguna de las dos, por lo que es difícil de detectar».

De hecho, cuenta que en su consulta ha podido tratar casos muy poco frecuentes con un nivel alto de transaminasas a los que se les ha hecho el análisis de anticuerpos y han dado negativo, al igual que con la cuantificación de inmunoglobulinas, que presentan cifras normales. «Es muy difícil diagnosticar a este tipo de paciente porque no presente ningún dato que indique que existe autoinmunidad. Es una hepatitis rara, camuflada».

Para el pediatra Javier Hernández, las teorías iniciales de los casos españoles son la posible presencia de un germen, bacteria o protozoo como el causante de este tipo de hepatitis infantil. «Por lo que ahora más se están inclinando es porque se trate de un germen de naturaleza infecciosa o parainfecciosa. Hay que esperar y ser prudentes», afirma el médico. Para él, «el hecho de que los niños no estuvieran vacunados descarta el hecho de que puedan haber contraído un virus que no sea el típico de la hepatitis. Él también pone en duda el contexto epidemiológico, es decir, que se trate de algún agente tóxico del mismo tipo que el detectado en Reino Unido.

En cuanto a los posibles tratamientos que están recibiendo los pacientes después de la biopsia de hígado para estudiar las lesiones, Carreño confiesa que si se trata de la variante más agresiva a la que ha hecho mención anteriormente «tiene solución con un tratamiento de inmunodepresores, cortisona o derivados modernos. Como última opción, el trasplante».