Estas son las diferencias entre una ecografía 3D, 4D y 5D en el embarazo

Las imágenes gestacionales en 5D permiten ver la carita del bebé de forma más nítida

Imagen de recurso de mujer embarazada.
Imagen de recurso de mujer embarazada. FOTO: UGR UGR

Una de las cosas que más emociona a unos futuros padres es poder ver la carita de su bebé y durante las revisiones ginecológicas saber que está bien. Para ello son fundamentales las ecografías, unas técnicas de diagnóstico no invasivas que permiten identificar posibles anomalías fetales o malformaciones, defectos en el desarrollo de los menores, pero que también representan una ventana sobre la que admirar la imagen del futuro bebé.

Fue en torno a los años 60 cuando se crearon las ecografías y se incluyeron en las revisiones obstétricas de todas las mujeres embarazadas. Desde entonces son muchos los avances producidos en este campo, haciendo que cada vez sean más nítidas las imágenes. Primero fueron en dos dimensiones (2D), para después ser tridimensionales y pasar hace menos de una década a las imágenes en 4D. Y ahora ya estamos por las 5D.

Concretamente, lo más novedoso en este campo son las ecografías gestacionales en 5D, que representan un tipo de exploración que permite obtener “una imagen muy realista” del bebé, según destaca la doctora Rocío Vellido Cotelo, jefa asociada de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Valle del Henares (Comunidad de Madrid), que precisamente ha incorporado esta técnica entre sus servicios.

Últimos pasos logrados por las ecografías 5D

Esta doctora valora que las imágenes obtenidas por esta técnica se pueden realizar en cualquier etapa de la gestación. Eso sí, precisa que lo recomendado en estos casos es realizarla entre las semanas 28 y 32, ya que técnicamente es el mejor momento y es mucho más probable obtener imágenes de buena calidad.

“Realizar esta ecografía con nuestro equipo de diagnóstico prenatal tiene un valor añadido, dado que quien realiza la prueba es un especialista en la materia, siempre se completa la exploración con un examen morfológico y de perfil biofísico fetal, que permita valorar el estado de bienestar del bebé más allá de la captura de vídeos y fotografías”, añade.

La exploración tiene una duración aproximada de 30 minutos, según prosigue la doctora Vellido Cotelo, una cita a la que pueden asistir los padres del futuro bebé y los familiares que ellos decidan (se permite el paso de hasta 3 acompañantes, dada la situación epidemiológica actual), para poder disfrutar del bebé en una pantalla de gran formato.

Al final de la prueba, se entrega a la familia un informe de la ecografía y un soporte digital que contiene las imágenes y los vídeos realizados. “Las ecografías 4D y 5D son también llamadas emocionales por la explosión de sensaciones que genera cuando la madre ve por primera vez la imagen del bebé que espera”, celebra esta experta.

Evolución de las ecografías convencionales

Mientras, la ecografía bidimensional (2D) representa la ecografía convencional, capaz de obtener imágenes en dos dimensiones a través de movimientos con la sonda, con las que se consiguen ‘cortes’ de las imágenes y que el doctor integra para hacerse una idea espacial de la estructura analizada. Las imágenes se ven en una escala de grises y en muchas ocasiones son difícilmente interpretables por los pacientes.

Por otro lado, la doctora Vellido Cotelo señala que en el caso de las ecografías en tres dimensiones las imágenes se ven de forma parecida a una fotografía y una de sus ventajas es que facilitan los estudios volumétricos de las diferentes estructuras del bebé.

En el caso de las ecografías en 4 dimensiones o 4D esta obstetra reconoce que son parecidas a las anteriores, si bien las imágenes se obtienen en tiempo real, por lo que se reduce el tiempo de exploración con respecto a las anteriores.

Ya no hay revisión ginecológica sin ecografía

Es tal la importancia de estas pruebas en la revisión obstétrica de una mujer embarazada que no se conciben estas sin la realización de una ecografía. No solo permiten identificar las anomalías en las estructuras del feto o las posibles malformaciones del mismo en el caso de las gestantes, sino que también pueden apreciarse en ellas defectos en el posible desarrollo del bebé, así como realizar el estudio de la placenta o el diagnóstico del curso de la gestación, según aclara en este sentido la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO).

“Se trata de pruebas que no son invasivas, basadas en ondas ultrasónicas y que no perjudican ni a la madre ni al bebé, por lo que pueden realizarse en cualquier momento del embarazo”, resalta la jefa asociada de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Valle del Henares. “De hecho, en nuestro centro hacemos una ecografía fetal en cada visita del embarazo, más allá de las consideradas imprescindibles”, apunta la especialista.

Generalmente, si el embarazo no es de riesgo, están estipuladas para la semana 12 de gestación, correspondiente con el final del primer trimestre. “Posteriormente tiene lugar la de la semana 20, correspondiente al segundo trimestre del embarazo y previsiblemente la más importante, donde ya el feto está formado y se realiza un análisis en profundidad de las estructuras fetales”, detalla esta especialista de Quirónsalud.

La tercera ecografía suele realizarse en torno a la semana 34 o 35 de gestación, pocas semanas antes del alumbramiento, y su objetivo es determinar la localización de la placenta y la posición del feto dentro del útero, además de valorar la cantidad de líquido amniótico y el crecimiento del feto.