Teruel se levanta contra los molinos de viento

Hay 22 parques eólicos instalados y 216 en proyecto. Una plataforma alerta de los daños socioeconómicos y medioambientales que provoca en comarcas de la «España vaciada»

Construcción de uno de los parques eólicos de Teruel
Construcción de uno de los parques eólicos de Teruel FOTO: Mariano

Impacto visual, ruido, sombra que perjudica cultivos y aves protegidas que chocan contra las aspas y mueren. La cantidad de puntos que hay en la «cara b de la energía «renovable» que proporcionan los molinos de viento y las plantas fotovoltaicas ha puesto en pie de guerra a los vecinos de muchas comarcas afectadas por todo el territorio nacional. Los últimos en protestar han sido los de Aragón. La plataforma Teruel Existe, la plataforma ciudadana que fue clave en la investidura de Pedro Sánchez, es el que más pelea ahora por dar a conocer todo lo que ocultan quienes, aseguran, tienen intereses millonarios en este tipo de proyectos.

Son ellos quienes han alertado sobre el macroproyecto que ha presentado la promotora Florestalia sobre molinos de viento y panales solares y que afectaría a cuatro comarcas de Teruel. A lo largo de 184 kilómetros se extenderá un tendido eléctrico con líneas de alta tensión de categoría especial (las de mayor envergadura y altura) con torres de entre 30 y 80 metros de altura. Toda la energía que se produzca en 19 parques eólicos y plantas fotovoltaicas de la provincia será trasladada a la Comunidad Valenciana.

Base Molins, parque eólico de Teruel
Base Molins, parque eólico de Teruel

Teruel Existe explica que si esta línea de alta tensión privada fuese aprobada «es evidente que se van a plantear muchas más macro centrales eólicas y fotovoltaicas en nuestras comarcas, y que se venderán los proyectos a fondos de inversión extranjeros especulando con nuestro territorio, con los que los pequeños ayuntamientos siempre tendrán las de perder negociando».

Para Mariano Tomás, portavoz del Grupo de Energía y Medio Ambiente de la plataforma, una de las claves para que estos proyectos se presenten siempre en zonas de la llamada «España vaciada» es porque saben que van a encontrar poca oposición. «No les duele en votos si alguien está en contra y se aprovechan de la mala situación que está atravesando mucha gente que vive del campo», explica. Y es que estas empresas, aseguran, saben dónde hay nicho de mercado: van a los ayuntamientos afectados y les «compran» con equis dinero al año.

«Se cargan todo»

Según la plataforma, en territorio de secano, donde ahora tienen una baja productividad, muchas veces les pagan más de lo que ellos sacan por sus cosechas, por lo que no ponen muchas pegas a estos proyectos que, en realidad, se destruyen la viabilidad socioeconómica del lugar. «Hay muchos sitios que viven del turismo, como la sierra de Matarrania o de Albarracín y esto destruye la micología, la ganadería, apicultura, la mortalidad de las aves se multiplica...los daños son incalculables», explican. Como ejemplo, Mariano recuerda todas las prohibiciones que tienen en el monte, donde no pueden talar un árbol ni abrir un camino de paso sin el pertinente permiso. «Sin embargo, para instalar estos proyectos se abren auténticas carreteras, talan especies protegidas, se cargan vías pecuarias», se queja.

¿El problema? Que no hay un plan de ordenación urbana definido para excluir las zonas donde no se pueden instalar. «Ahora solo estamos frenando esto a través del periodo de alegaciones que dejan para cada proyecto, porque ellos presentan un informe de impacto ambiental que, lógicamente, dice que no hay afecciones y nosotros los estamos desmontando con datos reales.

En Teruel Existe, como en el resto de la ciudadanía, están a favor de las renovables, pero piden que se instalen en base a tres criterios principales: donde haya mucha abundancia de viento y sol, cerca de los lugares de consumo (insisten en que por el camino se pierde la mitad) y que donde se implante un parque eólico o planta fotovoltaica no afecte a lugares de riqueza de fauna, ambiental o turística.

«No tiene sentido que en un sitio como Teruel, conocido por ser ejemplo de la ‘’España vaciada” haya actualmente 22 parques eólicos (650 megavatios instalados) cuando en Madrid no hay ninguno, en País Vasco habrá siete, en Cataluña, 47 y en la Comunidad Valenciana 39 y son sitios que nos tienen muchísima más población». Pero no solo actualmente hay 22. El problema, según ellos y la principal razón por la que están en pie de guerra, es porque hay otros 216 en proyecto (146 ya admitidos y unos 70 en consultas previas). «Lógicamente no saldrán todos adelante pero pretenden que pasemos a tener aproximadamente 2.000 molinos, 236 parques y 10.000 megawatios en una de las provincias de España donde menor gasto energético hay».

También se quejan de la falta de apoyo de las grandes organizaciones medioambientales. «Ellos son ecologistas y apuestan por las renovables, como hacemos todos, pero parece que les da igual cargarse el medio ambiente del lugar, eso solo les preocupa a las pequeñas organizaciones de la zona, son los únicos que se están quejando aunque nadie les escuche», zanjan.

Hipotecar el territorio

«Vemos un ejemplo: la provincia de Teruel tiene 14 809 km² y una población de 134.545 habitantes (INE, 2021), de los que un 25% viven en la capital. Supone una densidad de población de 9,08 hab./km², una de las más bajas de España. Pues bien, en esta provincia están actualmente en tramitación más de 320 parques eólicos y fotovoltaicos, con una potencia total de 19.000 megawatios. Esta cifra representa más de diez veces de la instalada hoy en día y casi veinte veces más del consumo de toda la provincia». Denuncian, además, que «pretenden invadir toda la provincia de Teruel, condicionando nuestro futuro desarrollo e hipotecando nuestro territorio, porque supone la mayor transformación industrial de nuestra provincia».

Insisten en que las centrales de renovables deben instalarse cerca de los principales focos de consumo de energía, porque en el transporte se pierde el 30% y porque, en este caso concreto, «en la Comunidad Valenciana tienen un 20% más de incidencia solar y también más viento».

Desde Teruel Existe han echado en falta que ninguna administración esté alertando sobre esta invasión del territorio con una línea de alta tensión privada. Señalan a los ayuntamientos, entre ellos al Ayuntamiento de Teruel, por las afecciones a la zona de Castralvo, a la Diputación provincial por su «silencio» y al Gobierno de Aragón por «no desarrollar una ordenación del territorio, permitiendo que las empresas planeen sus infraestructuras con el único objetivo de maximizar sus rendimientos». De hecho el presidente de Aragón, Javier Lambán, ha dicho que no quitará tierras para renovables mientras destroza la sierra de Teruel.

Tampoco entienden que no se impulse desde el Gobierno central el autoconsumo y se sigan bloqueando las comunidades energéticas. “Alguien tiene que hacer algo, lo que no es normal es que ahora sea el promotor quien decida dónde instala algo que puede dañar a toda una comarca y que los responsables políticos no solo no hagan nada sino que les ponen todas las facilidades”, se quejan.

“En definitiva: no instalan aquí los parques eólicos y las plantas fotovoltaicas porque sea donde hay más aire y más sol, sino porque es donde hay terrenos más fáciles de disponer: aquí nadie les va a poner muchas pegas y si las ponen, como no es mucha gente nunca harán mucho ruido en los medios ni los políticos notarán el castigo en votos. Es así de triste”.