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«Me acabo de jubilar y lo he perdido todo»

Ya son 2.650 las personas evacuadas por el incendio de Valencia que ha afectado más de 3.000 hectáreas. Las previsiones son «más favorables», aunque aún no está controlado

  • Dos bomberos tratan de sofocar las llamas en una vivienda de Marxuquera, en Gandía
    Dos bomberos tratan de sofocar las llamas en una vivienda de Marxuquera, en Gandía

Tiempo de lectura 4 min.

09 de agosto de 2018. 17:11h

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Belén Tobalina 9/8/2018

«No pensé que las llamas pudieran llegar a mi casa», explica por teléfono a este periódico Mentxu. Su vivienda en la urbanización Las Cumbres, en Marxuquera (Gandía), ha quedado arrasada por el incendio de Llutxent. «Me acabo de jubilar y he perdido mi única vivienda. Lo he perdido todo. ¿Qué hago ahora?», se pregunta. «Todo el mundo te da ánimos, te ofrece su ayuda. Pero es que he perdido lo único que tengo. El techo de la primera habitación está en el suelo. Hacía poco que acabábamos de acristalar y está todo reventado. En la habitación donde tenía la máquina de bici y de spinning no ha quedado ni un tornillo. Todo está calcinado salvo una habitación que está ahumada». Fueron a coger «cuatro cosas, porque el primer día nos fuimos con lo puesto». «Unas cuatro o cinco casas de la urbanización están devoradas por las llamas. El fuego ha pasado a la urbanización Montepino que hay detrás, está todo arrasado». Mentxu no entiende por qué cuando llamaban a la policía no les «decían nada. No nos dejaban pasar, pero tampoco nos informaban». «Esto es horrible. Te quedas sin nada. Sé que lo importante es que estás vivo, pero es que nos hemos quedado sin nada por lo que hemos trabajado toda la vida. Hemos ido a dejar comida a las gatas por si van a la casa y a coger medicinas. Cuando nos dijeron que teníamos que desalojar cogimos a las dos perritas, pero no sabemos dónde están las gatas, están desaparecidas», añade Pao.

«Me acabo de jubilar y lo he perdido todo»

Ambas están siendo atendidas por técnicos y voluntarios de Cruz Roja Gandía. Se encuentran en uno de los pabellones del ayuntamiento acondicionados para poder ayudar a los más de 2.650 evacuados. Hasta el momento, «hemos atendido a unas 415 personas (más de 39 son menores)», explican desde Cruz Roja España, entidad que ayer mantenía abiertos tres de los seis albergues habilitados el pasado martes. «Uno de los albergues lo hemos cerrado porque hemos juntado a los ancianos de una residencia que teníamos en dos albergues en un mismo pabellón», añaden. «Tenemos a unos 325 o 350 desplazados de primera residencia o turistas, sobre todo franceses e ingleses. El martes pernoctaron aquí 87 adultos y 14 niños», afirma Toni Martín, portavoz de Cruz Roja Gandía.

Hoy, el incendio ha quedado controlado y los vecinos de Pinet (Valencia) que fueron desalojados han vuelto a sus casas tristes por el paisaje desolador que ha dejado el fuego pero aliviados porque ni sus casas ni animales han sufrido daños.

Este pequeño municipio valenciano de poco más de un centenar de habitantes fue evacuado debido a la presencia de un denso humo y la caída de ceniza.

"Lo hemos pasado muy mal. Estos días han sido fatales para nosotros", ha manifestado José Mahiques, quien entre lágrimas ha relatado a EFE que el día de la evacuación se marcharon "como en las películas, todo el mundo iba corriendo y el pueblo se quedó desierto. No deseo a nadie lo que hemos pasado estos días", ha agregado.

Mahiques ha explicado que estaban deseando volver porque, al abandonar su casa dejaron en su interior a sus cuatro perros, con mucha comida y agua.

"No sabíamos dónde íbamos a ir", ha dicho emocionado para añadir que al abrir la puerta de su casa ha podido confirmar que "todo estaba bien, también los perros. Pero hemos sufrido mucho", ha aseverado.

Mahiques, bombero jubilado, ha agradecido el trabajo realizado por todos los agentes que han trabajado en la extinción del incendio, porque, ha dicho, sabe "lo difícil que es trabajar en las labores de extinción" de un fuego.

También Begoña Pérez, con un hijo de 11 años, ha explicado a EFE muy emocionada que tenían "muchas ganas" de volver a su casa y al entrar de nuevo en su hogar ha "sentido alegría" y se ha puesto a llorar.

"No hay explicación para lo que hemos sufrido. Ha sido muy duro. El fuego estaba muy cerca de las casas y lo he pasado mal porque, si le pasaba algo (a mi vivienda), me quedaba en la calle, porque no tengo padres ni hermanos", ha explicado.

El aspecto del pueblo al entrar "es desolador, da mucha pena verlo quemado", porque el monte es su vida, ha afirmado Begoña en la puerta de su vivienda, acompañada de su hijo y de la pequeña bolsa de deporte con una muda y ropa interior que se llevaron al ser evacuados.

Se ha mostrado contenta, porque su gata, a la que dejaron dentro de la casa con comida y agua, "está bien" y porque el inmueble tampoco ha sufrido daños, a pesar de que el 70 % del término municipal de Pinet ha resultado afectado por el fuego.

Otro de los habitantes del pueblo, Benjamín Villalén, que es vecino de Llutxent pero tiene casa en Pinet, también ha recordado llorando y muy emocionado el "paisaje desolador" con las montañas quemadas que ha visto al llegar.

"Es muy triste, te emocionas al ver la montaña como está", ha afirmado Villalén tras explicar con la voz entrecortada que le gusta mucho disfrutar de la sierra.

Se ha mostrado contento porque su casa no ha sufrido daños, pero ha recordado que durante la evacuación lo pasaron mal, porque tuvieron que salir muy rápido con su hijo de dos años y su abuela, de más de 90, y no sabían lo que iban a encontrar al volver.

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