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La vuelta a España de Pipper

Este Parson Russell Terrier recorre los puntos más emblemáticos del país en compañía de su dueño, el periodista Pablo Muñoz Gabilondo. ¿El objetivo? Dar a conocer los lugares que, como la Casa Batlló, permiten la entrada a animales.

  • La vuelta a España de Pipper

Tiempo de lectura 4 min.

16 de octubre de 2018. 17:47h

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Andrea Arce.  13/10/2018

Pipper es polvorilla. Ya lo dice su propio nombre: es una mezcla entre «pepper» (pimienta, en inglés) y «piper» (pimiento, en euskera). Le pusieron ese nombre porque no paraba quieto. Sobre todo cuando hay una pelota de por medio. Es el primer perro «influencer» de España, un can de raza Parson Russell Terrier que se dedica a viajar con su dueño Pablo Muñoz Gabilondo por todo el mundo. Para este periodista donostiarra afincado en Madrid, éste es su primer perro y quiere hacer algo especial con él: conocer los puntos más turísticos de España desde su propia experiencia. Así, tiene varias redes sociales y una página web, donde va publicando su día a día. Aunque parezca un cliché, esta pareja es inseparable, tanto que su gran objetivo es promover el turismo «dog friendly» en nuestro país.

Pipper nació en mayo de 2016 en Borda Txiki, al pie del monte Adarra, a dos pasos de San Sebastián. Su dueño dice que es cariñoso y le encanta estar con su madre, Kika, así como jugar con las ovejas y las gallinas de su casa norteña. Sin embargo, tiene otra pasión más trascendental: ir de excursión para descubrir nuevos sitios donde correr y jugar a la pelota.

Su dueño, Pablo, cuelga a diario varios vídeos y fotos de sus viajes por Cataluña, Castilla y León –región de la que es embajador turístico–, Galicia, Asturias, Madrid y País Vasco. En su viaje a San Sebastián, por ejemplo, fueron recibidos por el teniente de alcalde, Ernesto Gasco, que se encargó de poner a Pipper el pañuelo de la Semana Grande donostiarra. Así, se convirtió, casi por casualidad, en el primer perro turista que recorre el país para destacar aquellos los lugares y establecimientos que encuentra que son amigos de los perros.

«Se pone muy contento cada vez que sube al coche, al tren o a la bici... Si eso le hace tan feliz, ¿por qué no íbamos a dar la vuelta a España juntos?», explica Pablo Muñoz Gabilondo a LA RAZÓN. «Sabemos que otros países llevan la delantera a España en este ámbito, pero también es cierto que aquí, poco a poco, hay más recursos públicos y privados que dan la bienvenida a las personas que quieren moverse junto a sus mascotas». Aunque en los últimos años los animales de compañía han sido excluidos de ciertos lugares, cada vez más españoles demandan que se les abran las puertas a estos servicios. De hecho, estos espacios son un nicho de negocio en el sector del turismo español, pero también ayudan a la socialización de las personas y pueden incidir en un menor abandono de animales.

El reto de dar la vuelta a España comenzó en mayo de 2018 y terminará en mayo de 2019: un año completo para visitar un total de 50 destinos. Ese es el plan inicial. «Es impresionante cómo Pipper posa y actúa como si fuese un turista más», dice su dueño, que está abierto a nuevas propuestas que sus seguidores quieran realizar a través de su página web y también de sus redes sociales.

«Normalmente viajamos en tren y en coche. Sin embargo, el día que fuimos a Palma de Mallorca, por ejemplo, cogimos el avión. Fue la primera vez de Pipper en uno y estuvo como en casa: viajamos juntos en la cabina sin problemas», afirma Muñoz. Una de sus experiencias más excitantes tuvo lugar en la Casa Batlló de Barcelona, una de las obras más emblemáticas de Gaudí en la ciudad condal. En ella, admiten la entrada de un perro por persona, sin límite de tamaño, pero que tiene que ir atado y bajo la atenta supervisión de su dueño.

«Posar para las fotos es como un juego: intentamos que esté tranquilo y que le gusta lo que le preparo», explica Muñoz. Eso sí, con una advertencia: «Que no aparezca un gato, porque entonces le sale su instinto y se acabó la sesión».

Incluso, todos aquellos que quieran disfrutar de sus mascotas como Pipper y Pablo, cuentan con la ayuda del Ayuntamiento de Bilbao, que ha habilitado varias zonas de esparcimiento dónde pueden ir sueltos. «Lo más gratificante de este proyecto es que, cuando conocen a Pipper y les explicas la tendencia del turismo con mascota, hay lugares que pasan a admitir mascotas educadas de una manera ordenada. Ya han dado el paso en el Museo San Isidoro de León ̶ la Capilla Sixtina del Románico ̶ , la Casa Batlló de Gaudí ̶ en Barcelona ̶ o la Iglesia de las Estrellas ̶ en Palencia ̶ . Lo contamos todo en la web: pipperontour.com», cuenta Muñoz.

Por el contrario, señala que «en Santander, queda absolutamente prohibida la entrada y permanencia de perros en restaurantes, bares, cafeterías y similares, así como en locales y espectáculos públicos, deportivos y culturales. También los dedicados a la fabricación, venta, almacenamiento, transporte o manipulación de alimentos, centros de salud, farmacias y organismos públicos».

«En Asturias, nos hablaron del “Perriplano”, un listado geolocalizado de lugares perrunos que se hace con la colaboración ciudadana y que también incluye un montón de recursos útiles», aclara esta pareja, fascinada por encontrarse con gente que busca lo mismo que ellos: la inclusión de las mascotas en el mundo humano. «En España, solo el 16 por ciento de los hoteles admite mascotas y muchos con limitaciones», concluye. «De ahí, nuestras ganas de hacer cosas para que, en un futuro, viajar con mascota sea fácil. En nuestro caso, cabe destacar la ayuda que nos han aportado la Junta de Castilla y León, Renfe, Bayer, Trixie y Dingonatura. Gracias a ellos ha sido posible nuestro objetivo de ser turistas».

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