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¿Una tragedia inevitable?

  • ¿Una tragedia inevitable?

Tiempo de lectura 4 min.

11 de octubre de 2018. 08:43h

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B. Tobalina .  11/10/2018

La peor cara del diluvio se la llevó en la noche del martes y durante la madrugada del miércoles Mallorca, con 10 víctimas mortales y un pequeño de cinco años desaparecido, por una tromba de agua que registró hasta 233 litros por metro cuadrado. El agua arrasó con mobiliario, vehículos y dejó 11 carreteras cortadas, dos puentes afectados y más de un centenar de personas desplazadas.

Tras una noche de intensos trabajos para localizar a las víctimas y a los desaparecidos (se habló hasta de seis) como consecuencia de la inundación que se produjo en la localidad de Sant Llorenç des Cardassar, el epicentro con más daños por las lluvias al inundarse un torrente, que antes de las lluvias estaba prácticamente seco, Baleares y Cataluña amanecieron ayer en alerta naranja (riesgo importante) ante la previsión de fuertes precipitaciones, y Málaga, en alerta roja (riesgo extremo).

Pero, ¿por qué se produjo? Se debió a dos fenómenos. «Había y hay aún una DANA sobre el entorno de Mallorca», explica a este periódico Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Este fenómeno meteorológico, también llamado gota fría, suele darse en octubre y noviembre en el Mediterráneo occidental. Consiste en un embolsamiento de aire frío que ocasiona lluvias torrenciales, bajada de las temperaturas y fuertes rachas de viento. El segundo factor fue «un flujo de viento de componente este sobre el Mediterráneo que se fue cargando de humedad». Esta situación dio lugar a un «tren convectivo», que no es otra cosa que «tormentas tras tormentas, una tras otra, dejando unas precipitaciones torrenciales: entre cuatro y seis horas de lluvias se registraron 233 litros por metro cuadrado en Colònia Sant Pere; en Artà, 157 litros, y en Sant Llorenç des Cardassar, el epicentro con más daños por las lluvias, cayeron 220 l/m² en 24 horas». Unos datos muy elevados de precipitaciones, máxime cuando se considera lluvia torrencial a partir de 60 l/m² a la hora. Y es que «las lluvias extraordinarias dejaron más de la mitad de lo que llueve en todo el otoño, que es la estación más lluviosa», precisó Del Campo. Tanto es así que «hemos calculado que en Colònia Sant Pere la probabilidad de que pudiera llover tanto en tan poco tiempo es de una vez cada 1.000 años, y en Artá, una vez cada 80 años», precisa. Y es que en seis horas cayó una tercera parte de lo que suele llover en un año. Del Campo hace otra apreciación: «llovió mucho en puntos concretos. Fue un fenómeno muy local, así mientras en la Còlonia Sant Pere se registraron 233 l/m², en Manacor, que está a sólo 20 kilómetros, cayeron 23 l/m²».

La tormenta sorprendió a los vecinos que no pudieron tomar las debidas precauciones con el suficiente tiempo.

Desde «Eltiempo.es», aseguran a este periódico que el «aviso se elevó a nivel rojo a última hora». No obstante, el portavoz de Aemet hace hincapié en que «la alerta roja se puso el martes en Mallorca. En concreto, se empezó con aviso amarillo ya que había previsión de que se registraran 20 l/m² en una hora. Después, sobre las 18:30 y 19:00, se activó el nivel naranja porque había previsión de que se registraran 50 l/m² en una hora y a las 22:00 se elevó el aviso rojo por la previsión de más de 200 l/m2, un aviso que continuó hasta las 02:00 de la madrugada». A las 22:42, 112 Islas Baleares informó en Twitter de la primera víctima en Sant Llorenç.

No fueron los únicos. El Govern activó anoche sobre las 23:00 horas el Índice de Gravedad 2 del plan Inunbal de emergencias y se activaron los Bomberos de Mallorca, la Guardia Civil y los GEAS, Protección Civil, Salvamento Marítimo y las policías locales. Emergencias recomendó entonces a los vecinos, informa Efe, permanecer en el inteior de las viviendas y pidió que los niños no fueran al colegio al día siguiente en Sant Llorenç, Colónia de Sant Pere, Artà y Son Servera.

Según los expertos, los daños de la magnitud de la tromba de agua se deben también a la ubicación de los pueblos afectados. De hecho, no hay que olvidar que en el año 1989 se registró una gran inundación en la parte este de la isla. Esa riada dejó hasta 250 l/m² en Picot. También afectó a Sant Llorenç, Manacor, Felanitx, Campos, etc. Años después, en 2007, también hubo que lamentar otra inundación, tal y como informa «Diario de Mallorca».

Y es que como explican geógrafos e ingenieros, las lluvias que han provocado graves inundaciones en Sant Llorenç no se pueden evitar, pero sí los riesgos, que aumentan por la práctica que fue común en España durante los años 70 y 80 de desviar cauces naturales de ríos y torrentes para la edificación. Así, según explica a Europa Press el geógrafo y expresidente del Colegio de Geógrafos de España, Antonio Prieto, la catástrofe se ha debido a que «los torrentes que se han desbordado salvan un desnivel muy fuerte en muy pocos kilómetros y ha coincidido que ha llovido puntualmente muchísimo en una cuenca que ha aglutinado todo el agua hacia Sant Llorenç».

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