El hombre acusado de parricidio confesó que asfixiar a su padre “no fue fácil”

La Fiscalía sostiene una pena de 18 años de cárcel para el hombre que mató a su padre en la localidad de Pedrera, Sevilla

El acusado confesó a la Guardia Civil que asfixiar a su padre “no fue fácil” y que tuvo que “apretar y apretar” hasta que la víctima dejó de respirar. Así lo ha recordado este jueves en la Audiencia Provincial de Sevilla el Ministerio Público, que en su informe final ha reafirmado la pena de cárcel por el delito de asesinato con agravante de parentesco y la atenuante de alteración psíquica.

La acusación particular ejercida por la hermana del acusado ha cambiado sus conclusiones y ha pasado de solicitar la prisión permanente revisable a una condena de 25 años en prisión, mientras que la defensa ha reclamado que sea ingresado en un centro psiquiátrico para no acabar “abandonado por haber cometido un error".

El juicio ha quedado pendiente del veredicto de un jurado popular después de una última sesión en la que la fiscal ha recordado que el acusado confesó los hechos, aunque éste dijese no “acordarse de nada” de lo ocurrido el 15 de junio del 2018, día del crimen.

“Contó que le molestó que lo llamase, porque estaba viendo un partido de fútbol, y que matarlo no fue fácil, que tuvo que estar mucho tiempo apretando hasta estrangularlo”, ha relatado la representante de la acusación pública.

El acusado, que responde a las iniciales de J.Á.Á. fue diagnosticado en el año 2008 de esquizofrenia paranoide. La fiscal ha dicho al respecto que “la enfermedad pudo influir algo en su comportamiento, pero no tanto como para estimarla como eximente”.

La fiscal se apoya en que el homicida no presentaba ningún brote psicótico desde hacía meses y sabía perfectamente lo que hacía, dado que estuvo con el padre fallecido durante horas, sin llamar a las asistencias.

Respecto a la alevosía, ha destacado que la víctima era obesa y necesitaba ayuda para muchas tareas, por lo que J.Á.Á. sabía que podría matarlo fácilmente cuando estuviese sentado en el sillón.

La acusación particular ha recalcado que el acusado “sabía a lo que venía”, en alusión al juicio, en el que “ha echado balones fuera” y “ha tenido una actitud desafiante con su familia”. la defensa inste en que había una mala relación entre padre e hijo, ya al segundo no le gustaba acatar órdenes y el primero tenía un carácter fuerte y autoritario.

Según la abogada, su cliente declaró ante la Guardia Civil que mató al padre por “no dejarle ver el fútbol ni hacer pipí tranquilo”, aunque para ella la versión que tiene más fuerza es la de que se lo encontró muerto.

La letrada ha advertido de que el acusado “se va a quedar solo y será la sociedad la que tenga que encargarse de él, ya que sus familiares no lo harán".