Estreno

Una hermosa y detestable familia

“Los Farad” nos transporta a esa Marbella ochentera, tan deslumbrante en su exterior como tenebrosa en su trasfondo. Es una ficción que nos muestra la cruda realidad

MADRID, 30/11/2023.- Creada por Mariano Barroso y Alejandro Hernández esta serie traslada al espectador a la Marbella de los años 80 para contar la historia de Oskar (Miguel Herrán), un chico que sueña con montar un gimnasio y que, de la mano de Sara Farad (Susana Abaitua), termina adentrándose en el oscuro mundo del negocio armamentístico en la Costa del Sol. . facilitada por EFE/Diego López Calvin/Prime Video/SÓLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO ...
Series de diciembre: 'Berlín', 'Los Farad' y el regreso de 'Juzgado de guardia'Diego López CalvinAgencia EFE

Si en Prime Video hubiesen querido trasladar toda la realidad de lo que fue ese Marbella de los años 80, probablemente no habrían pensado en “Los Farad” sino en una especie de documental, uno que, para poder llevar toda la naturaleza de sus lujos, excentricidades y contrastes, habría podido resultar más fantástico que realista, pues es sabido que la realidad, muchas veces, y en este caso con mayor razón, suele superar a la ficción. Quizá por eso la opción de una producción con los pies puestos en la solidez de los hechos reales, pero con la libertad de contarlos a través de una historia ficticia no sólo podía resultar más entretenida sino, sin duda, aún más creíble.

Esa es la verdadera magia de “Los Farad”, la serie que se estrena hoy en la plataforma de Amazon, pues en sólo ocho episodios condensa la esencia de esa intrigante Costa del Sol ochentera, donde se manejaban los hilos del comercio de armas en medio de la guerra fría, al tiempo que personalidades internacionales doraban sus cuerpos en las blancas playas o se paseaban en lujosos coches, ostentando un dinero del que nadie cuestionaba sus orígenes.

Sobre esa dualidad entre lo real y lo ficticio, Mariano Barroso, cocreador y director de la serie explicó a LA RAZÓN que “el privilegio de la ficción es que te puedes apoyar en lo real y luego ser libre en la creación. En el caso de “Los Farad” partimos de un Marbella que era un lugar de ensueño, que, es verdad, era el centro mundial del comercio de armas y también es verdad que todos los hechos que tratamos en la serie ocurrieron, unas veces de forma versionada o con otra dimensión, pero pasó realmente. Pero lo esencial es que la parte más importante, la de los personajes, el viaje que hace Oskar y todos los miembros de esa familia, son fruto de nuestra imaginación, viven unos procesos y unos universos que son muy reconocibles y muy reales también. Quisimos hacer un cuento, el espectador va a ver una versión libre de la realidad”.

“Nunca me veo limitado por la realidad, la veo como un trampolín, una manera de revisitar esos hechos para llevarlos al espectador a través del prisma de la ficción. “Los Farad” no es un documental, aunque se nutre de hechos reales, entonces acercarse a esta realidad con miedos o con dudas respecto a cómo reflejarlos no es bueno, hay que ser libre pero cuidadoso para captar la esencia de lo que significaron eso hechos en la geopolítica de ese momento y trasladárselos al espectador de manera que lo entienda dentro del contexto dramático que tú le estas contando. A mí me parece maravilloso, poder revisitar la historia así. Si esto genera la curiosidad en el espectador de querer buscar qué pasó realmente, si investiga y quiere conocer más, estaré muy contento, porque me parece muy bonito que una serie así pueda convertirse, de alguna manera, en una primera clase de historia”, confesó el guionista Alejandro Hernández.

Y es que, para contar todo lo que pasó entonces, los creadores echan mano de Oskar (interpretado por Miguel Herrán), un ambicioso chico que sueña con montar un gimnasio y que, por casualidad, conoce a Sara Farad (Susana Abaitua), de quien se enamora y termina adentrándose en el fascinante mundo marbellí de entonces. Deslumbrado por aquel entorno, su pudor y moralidad fueron poco obstáculo para convertirse en uno más de una familia con curiosos valores internos, pero sin escrúpulos a la hora de los negocios. Menos todavía, si se trata del tráfico de armas.

Para Miguel, participar en esta serie ha sido “muy interesante porque, aunque está ambientado en los 80, es muy actual, porque Oskar es un personaje normal, un chico trabajador, pero que, cuando ve la puerta abierta a entrar en una sociedad de lujo, no se lo piensa ni se cuestiona mucho. Además, es un tipo manipulador, que involucra a la única persona que pudo ponerle freno y se lo lleva con él. En eso me puedo parecer a mi personaje, porque, aunque no manipulador, sí me considero bastante embaucador y convincente si me lo propongo”.

La serie, escrupulosamente ambientada y maravillosamente realizada para conseguir su objetivo, entretener, también consigue que, como espectadores, nos cuestionemos muchas cosas. Lo explicó mejor Pedro Casablanc, al exponer que “es importante, más allá del negocio al que se dedicaran, que era una familia unida, con sus principios, sus valores… y esa es la dicotomía la que entra en juego con el espectador. Está claro que si yo, Pedro, conociera a personas así, no quisiera tener nada que ver con ellos, pero si naciera en la familia de Leo, la cosa seguramente sería diferente”. No cabe duda de que se trata de una serie fascinante.

El reparto perfecto con la mejor ambientación

El reparto, además de los protagónicos de Oskar y Sara brillantemente interpretados por Miguel Herrán (La Casa de Papel) y Susana Abaitua (Patria), lo completa un impecable Pedro Casablanc (Mar de Plástico), en el papel de Leo, Adam Jezierski (Vota Juan), Nora Navas (Dolor y Gloria), Amparo Piñero (Dos vidas), Fernando Tejero (La que se avecina), Igal Naor (Homeland) y Makram Khoury (La trampa de la araña). Y podría decirse que la ambientación de los ochenta, con todo su vestuario y escenografía, juega también un rol protagónico en la serie creada Mariano Barroso, también director, y Alejandro Hernández, guionista.