Valencia

Fidelidad a una filosofía

Andy Younes abre la primera puerta grande de la feria

Fidelidad a una filosofía
Fidelidad a una filosofíalarazon

Andy Younes abre la primera puerta grande de la Feria de Fallas

Valencia, 11 de marzo. Primera de feria.

Un cuarto de entrada.

Novillos de López Gibaja, muy bien presentados y de juego desigual, siendo el mejor el cuarto.

Jesús Chover (de burdeos y oro), media y tres descabellos, silencio con dos avisos; media, silencio.

Varea (de rosa y oro), dos pinchazos y corta, ovación tras aviso; dos pinchazos y cuatro descabellos, ovación.

Andy Younes (de lila y oro), entera, oreja; pinchazo y descabello,

oreja.

De las cuadrillas destacaron Diego Valladar y Sergio Pérez.

Comenzó la feria y lo hizo guardando fidelidad a la filosofía que le da carácter este año: la combinación de diestros ya hechos junto a nuevos valores que deben demostrar su capacidad y disposición. Una fórmula que también sirvió para esta primera novillada del abono, en la que se dieron cita dos novilleros ya con su etapa como tales a punto de verse rematada y un novel que apenas lleva un año toreando con caballos. Un nuevo torero que fue quien acabó convirtiéndose en el triunfador del festejo y en el primer gran destacado de la feria,

abriendo ya la puerta grande en la función inaugural.

Andy Younes, el único torero, que yo sepa, que luce dos Y en su nombre, fue, asímismo, fiel a la fórmula que, de siempre, ha permitido abrirse paso a los que quieren ser alguien en el mundo del toro: arrimarse. Y vaya si se arrimó el arlesiano. Los tres pases cambiados por la espalda con los que abrió su priemra faena, en los que los pitones le rozaron siempre los bordados de la chaquetilla, llevaron la esperanza al tendido. El novillo, que fue aplaudido de salida por su arboladura, no acababa de entregarse pero Younes le fue bajando la mano y corrió la muleta con tanta suavidad como firmeza, haciendo que el animal siguiese obediente el engaño. Mandó mucho en su muleteo, procurando vaciar siempre atrás las embestidas y haciéndolo como a cámara lenta. Se volcó luego sobre el morrillo y aunque el estoque cayó algo contrario, a sus manos fue la primera oreja de fallas.

El burraco que cerró plaza, un toro hecho y derecho excepto por la edad, empujó con ganas en varas y ganas derrochó el francés en su faena, iniciada con una tanda de derechazos rodilla en suelo. Tirando siempre de su oponente, aguantándole y consintiéndole, cuajó dos tandas al natural largas, lentas y con temple, muy cruzado. Un pinchazo hondo y un descabello fueron billete para salir a hombros.

También en el aspecto ganadero se dio paso a una ganadería emergente, la de Antonio López Gibaja, cuyos productos, de un par de años a esta parte, al menos en esta plaza, han dado un excelente resultado. No fue tanta la bondad en esta ocasión aunque el conjunto, muy bien presentado, tuvo un comportamiento dispar, llevándose, con diferencia, el peor lote Varea, que sólo pudo estar insistente con su descompuesto primero y pese a perseguir por todo el ruedo al quinto, un manso descarado y totalmente renuente, no pudo sacarle ni un muletazo.

Jesús Chover se lució al veroniquear al que abrió plaza, distraído y a menos, con el que firmó un trasteo intermitente y embarullado en el que también molestó el viento. Con el muy serio cuarto, que lució una cabeza de toro antiguo, dejó otra faena muy larga que comenzó muy asentado y templado pero que se fue difuminando poco a poco.