Opinión

Una larga y persistente decadencia

La escasa productividad es, desde hace años, quizá el mayor problema de la economía española y no parece estar en vías de solución. Es urgente acometer el asunto

Las fábricas españolas de coches, a la cabeza de la productividad en Europa
Las fábricas españolas de coches, a la cabeza de la productividad en EuropaServicio Ilustrado (Automático)EUROPA PRESS

Julián Marías (1914-2005), filósofo, discípulo de Ortega y Gasset (1883-1955), más o menos liberal, y para los más jóvenes padre del novelista Javier Marías (1951-2022), explicaba que «las decadencias consisten siempre en una cesión, una dimisión, un abandono. Representan una crisis de vitalidad». Ángel de la Fuente, director de FEDEA, y Rafael Domenech, director de Análisis Económico del BBVA y exdirector general de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno (2007-2008), en tiempos de Zapatero, acaban de publicar un estudio que, en el caso de España, pone números a lo que podría definirse, desde el pensamiento de Marías, como «una crisis de vitalidad» de la economía española. No son los únicos que presentan datos y cálculos que permiten llegar a esa conclusión, pero sí los últimos, por ahora, porque habrá más estudios en ese sentido.

El informe de Domenech y de la Fuente se titula «Renta per cápita y productividad en la OCDE –la organización que agrupa a los países más desarrollados del mundo– de 1960 a 2022 y, claro, abarca un periodo lo bastante amplio como para extraer conclusiones más allá del último dato de coyuntura, retorcido a su gusto por partidarios y detractores del Gobierno de turno. Los dos economistas estiman que España ha perdido casi un 18% de productividad con respecto a la media de los países de la OCDE desde el año 1995, después de haber protagonizado desde los años 60 del siglo pasado un alza espectacular y una convergencia con los países más avanzados.

Todo tiene explicación y en este caso hay que buscarla en la burbuja inmobiliaria. España, entre 1995 y 2008, creció con rapidez, pero gracias a actividades que se consideran «improductivas», como la inversión inmobiliaria, que primero dio origen al «boom» del sector y después al pinchazo de la burbuja que repercutió en un sistema financiero volcado en financiar ese sector. Fueron años en los que el dinero extranjero acudió en masa a España, pero no se canalizó hacia los sectores más productivos, sino al ladrillo. La locura inmobiliaria es cosa del pasado, aunque en España revive a las primeras de cambio y hay situaciones que se perpetúan. Otro estudio de BBVA Research estima que la productividad española era un 28 % inferior a la alemana en 2019 y cinco puntos peor de que diez años antes.

El Gobierno de Pedro Sánchez, que ahora intenta –y lo conseguirá– aprobar un nuevo Presupuesto que le de años de margen, presume de su gestión económica. No es oro todo lo que reluce. El economista socialdemócrata José Carlos Díez, que sería un buen ministro de Economía de un Gobierno socialista que no encabezara Sánchez, ironizaba en la red social X –antes twitter– sobre el acceso de Nadia Calviño a la presidencia del Banco Europeo de Inversiones: «Es una gran pérdida –escribía– la marcha de Nadia Calviño. Ha conseguido que España iguale a Alemania en horas trabajadas desde la pandemia. Lástima que tengamos el triple de paro, la mitad de la tasa de empleo y un 25 % menos de renta per cápita».

El problema es que nadie parece apostar por la economía española. La OCDE acaba de apuntar que España retrocederá diez puestos en el ránking de renta per cápita por países hasta el año 2060 y que podría ser superada por países como Portugal, Turquía, Grecia o Polonia, entre otros. Una larga y dolorosa decadencia. No hay misterios. El gasto en pensiones, también según la OCDE, subirá en los próximos años el doble que los ingresos y no hace falta ser premio Nobel de Economía para concluir que esa situación es insostenible. El nuevo año 2024, ya a la vista, España tendrá que pedir prestados casi 260.000 millones de euros, es decir, más del 18% del PIB y casi 30.000 millones más que en 2023. Además, pagará en intereses unos 38.000 millones. Hay un problema, quizá el más importante, de productividad, pero también otro de ingresos y gastos. El Gobierno, con la presión interna de Yolanda Díaz y la externa de Pablo Iglesias entre otros gastará más, mientras renuncia a una reforma fiscal efectiva y se concentra en medidas fiscales contra «los ricos» que apenas recaudan, pero gustan a su clientela. Toynbee (1889-1975), en su monumental «Estudio de la historia» –12 volúmenes– ya advertía de que «una nación permanece fuerte mientras se preocupa de los problemas reales, y comienza su decadencia cuando puede ocuparse de los detalles accesorios». Y algo que no es accesorio es que según los cálculos de Lorenzo Bernaldo de Quirós, de Freemarket, el gasto público consolidado en España rozará los 800.000 millones en 2027, mientras que los ingresos apenas superarán los 700.000. Es vivir cada vez más de prestado y «representa una crisis de vitalildad», como decía Julián Marías.

El otro maestro económico de Javier Milei, el nuevo presidente argentino

El economista Alberto Benegas Lynch (hijo) es el verdadero referente económico del presidente argentino Javier Milei, por delante del español Jesús Huerta de Solo. Milei, que citó a ambos en su toma de posesión, admira a Huerta de Soto, pero Benegas Lynch ha sido su auténtico padre intelectual económico. Liberales de la escuela austríaca los dos, Huerta de Soto y Benegas recibieron el premio Juan de Mariana, a una trayectoria en defensa de la libertad, en años sucesivos, 2016 y 2017.

Rebaja de precio y almacenamiento del gas natural en Europa hasta el 90 %

Europa disfruta ahora de un precio del gas natural que no hubiera soñado desde la invasión rusa de Ucrania. En lo que va de año, el precio del gas ha caído un 48 % y en el mercado norteamericano ha llegado hasta el 49,6 %. Además, tanto Europa como Estados Unidos tienen reservas acumuladas –almacenadas– que superan el 90 % en el primer caso, mientas que en el segundo son las mayores desde 2020, según los datos recopilados por el analista Juan Ignacio Crespo.