«El embarcadero»: un trío amoroso que rompe tópicos

La ficción de ocho capítulos creada por Álex Pina («La casa de papel»), en colaboración con Atresmedia Studios, se estrena hoy en Movistar+.

  • Irene Arcos y Álvaro Morte en el momento en que se conocen sus personajes
    Irene Arcos y Álvaro Morte en el momento en que se conocen sus personajes
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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de enero de 2019. 02:41h

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Cecilia García Madrid. 18/1/2019

Cecilia García -

na vorágine emocional que convulsiona el ánimo de tres personas –Alejandra (Verónica Sánchez), Óscar (Álvaro Morte) y Verónica (Irene Arcos)– es el eje sobre el que gravita «El embarcadero», la serie (en una primera tanda se emitirán ocho episodios) que Movistar+ estrena hoy en colaboración con Atresmedia Studios y Vancouver Media. Una noche cualquiera pasa a ser excepcional para Alejandra cuando le dicen que Óscar, su esposo, se ha suicidado en su coche en la Albufera, aunque ella creía que estaba en Alemania. A esa conmoción se une otra: tenía una relación paralela con otra mujer, Verónica. En teoría, estamos ante un triángulo amoroso de libro si no fuese porque la mujer va en busca de la amante para intentar estructurar su pasado, el presente y el futuro al que se enfrenta. «Un trío ya se ha contado de todas las formas posibles. Le hemos despojado de prejuicios morales, celos y venganzas, y nos hemos querido centrar en el viaje improbable de dos féminas y la solidaridad que se establece entre ellas», explica Álex Pina, el creador de «La casa de papel». En este «thriller», cuenta Pina, «la tragedia no es el engaño, es enamorarse de verdad como lo hacen todos ellos». Otra de las responsables de la ficción, Esther Martínez Lobato, describe la ficción como «una historia de conocimiento y de descubrir la auténtica identidad de cada uno. No hay que dar todo por sentado aunque tengamos 40 años, como hace Alejandra».

Morte asegura que Óscar «se enamora de una mujer, sin dejar de amar a su pareja, porque le abre muchas puertas, entre ellas, la hipersensibilidad que desarrolla durante su vida en común en la Albufera. «Es un lugar mágico. Lo percibe como un verano prolongado que le procura calma porque el tiempo parece que se para. Allí ve, siente y toca de otra manera. Esto le perturba y le hace más vulnerable hasta el punto de tomar la decisión de tener una doble vida que le da equilibrio». Sin embargo, decide matarse «porque inicia un camino de destrucción», algo que verá el espectador en los saltos temporales de esta ficción.

Sentimientos nada frívolos

«Lo fácil hubiese sido que en ''El embarcadero'' sucediese lo previsible: que Óscar viva con Verónica una historia de sexo con un toque de frivolidad y su matrimonio fuese más aburrido o que no se entendiesen», reflexiona Sánchez, que insiste en que ambas mujeres, «cuando se encuentran, se miran y ya sucede algo inesperado entre ellas que irá a más. Alejandra va a poner a prueba su resistencia y al tiempo se va a sentir liberada». Y algo de eso hay, porque cuando entra en el ecosistema de su aparente enemiga recorrerá el mismo camino que Óscar, ya que descubrirá una vida diferente que empieza de cero y en la que se despereza un deseo de libertad, huir de las convenciones y enfrentarse a algunas pulsiones que tenía adormecidas. Irene Arcos comenta que «entre ambas se crea un cordón umbilical porque el dolor las une y son muy empáticas. Están experimentando el mismo momento vital y la una es necesaria para la otra porque se complementan». Así, la audiencia asistirá a una catarsis de unos seres que tienen que volver a encajar las piezas de su puzle en una serie con un ritmo pausado y reflexivo.

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