La verdadera historia de Parchís: Sexo, drogas y explotación

Netflix ya tiene en su catálogo un documental sobre la historia del grupo infantil, su auge y su caída, y cómo los chicos lograron rehacer sus vidas

  • De izquierda a derecha, Yolanda, Frank, Tino, David y Gemma
    De izquierda a derecha, Yolanda, Frank, Tino, David y Gemma

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11 de julio de 2019. 12:08h

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Cecilia García 11/7/2019

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No es fácil vivir el mejor momento de tu vida cuando tienes 14 años, estábamos en una nube». Esta frase, que toma visos de sentencia, la pronuncia Tino, uno de los componentes del grupo, en los primeros minutos de la producción «Parchís: el documental», que ya está disponible en Netflix. Entre 1979 y 1983, el grupo infantil –formado por Yolanda (la ficha amarilla), David (el dado), Tino (la roja), Gemma (la verde), Óscar (primera ficha azul) y Frank, que le sustituyó– era el perejil de todas las salsas: grabaron más de quince discos, que rápidamente se situaban en la lista de los más vendidos, y rodaron siete películas. Desde su aparición en el programa «Aplauso», en octubre de 1979, se subieron a la ola de la fama sin saber surfear. Y eso que Tino, el que enloquecía a las adolescentes, no las tenía todas consigo: «Después de hacer la prueba, oí decir a uno de ellos: ''Canta bien el tío... ¡lástima que sea tan feo el cabrón!».

Lo cierto es que cayeron de pie porque por aquellos años, salvo Enrique y Ana, los niños estaban huérfanos de cantantes de su estatura. Como comenta el periodista José Viruete en el documental: «A los críos del ''baby boom'' había que tenerles entretenidos de alguna manera». Los directivos de la compañía discográfica Belter estaban barruntando que había que modernizar su catálogo –estaba formado por Rosa Morena, Antonio Machín, Víctor Manuel y Manolo Escobar, entre otros–, y Parchís les daba justo lo que necesitaba para difuminar su modelo de negocio cada vez más ruinoso.

Vidas de estrellas de rock

De repente, la vida cambió para estos chavales. Yolanda recuerda que «en el colegio me llevaban de clase en clase, me subían a una silla y decían: ''¿Veis a esta chica? Pues pronto saldrá en la tele''». Y empezó la locura: trajes a medida, jets privados, estancias en hoteles de Las Vegas... todo al servicio de una maquinaria en la que se llegó a entregar un cheque de 6.000 euros a un presentador, del que no se dice el nombre, para que les promocionase. A eso había que añadir cientos de entrevistas, jornadas maratonianas grabando discos y giras de hasta cuatro meses. «No hay que caer en el paternalismo. Tampoco hemos querido transmitir a los espectadores: ''Mirad a estos pobres chicos que lo tuvieron todo y se quedaron en nada''. Ellos están satisfechos porque vivieron algo alucinante, pero les explotaron» explica Daniel Arasanz, el director del documental. El éxito en España se quedó en una anécdota comparado con lo que les sucedió en México y Argentina. Rompían las costuras de los auditorios y los campos de fútbol ante la avalancha de fans que querían verlos en directo. Sin embargo, en la trastienda se vivían algunos episodios truculentos. En el documental, el director Joaquín Oristrell, el primo de Yolanda, dice que «aquellas fiestas en la piscina no eran gominolas precisamente lo que se consumía» y añade que «Yolanda era el objetivo de algún empresario y tenía que protegerla». En ese sentido, Arasanz señala que «se movían en un entorno adulto que no era el más adecuado para ellos y gestionaban su carrera como si fuesen un grupo de rock».

A final de 1983, el grupo se empieza a descomponer con la marcha de Tino, el principio del fin. La historia de Parchís es lo más parecido a ver cómo cinco niños se deslizan lentamente por un precipicio sin que nadie se haga responsable de su caída. A pesar de todo sobrevivieron, aunque no artísticamente.

La verdadera historia de Parchís: Sexo, drogas y explotación

Una experiencia contada sin filtros

Aransanz logró que los componentes de Parchís aceptasen ser entrevistados. «Les dijimos que queríamos huir de sensacionalismo y que contasen su verdad». Y lo han hecho: Tino no duda en narrar sus primeras experiencias sexuales, al igual que Yolanda, que no duda en decir que «se besó con todos». Frank incluso apunta que les estafaron.

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