Ocio

España

¿Podrían los concursantes rebelarse contra OT y dejar el premio desierto?

Famous, durante su interpretación de 'Uptown funky', de Bruno Mars. RTVE.
Famous, durante su interpretación de 'Uptown funky', de Bruno Mars. RTVE.larazon

La décima edición de Operación Triunfo no ha alcanzado la audiencia que sorprendió a la masa hace poco más de un año. La décima edición de Operación Triunfo no ha conseguido calar tanto como ya lo hicieron Amaia y compañía. La décima edición de Operación Triunfo no aporta nada más que una polémica semanal y un debate que escapa de lo estrictamente musical. La décima edición de Operación Triunfo no implica tanto al espectador como ocurrió desde el inicio de la novena. Entonces, lo único que queda es cerrar la puerta de la Academia y decir adiós hasta nuevo aviso. Si eso es lo que pide el espectador debería respetarse. Pero la realidad es que los medios de comunicación se hacen eco de cualquier movimiento que protagonizan los concursantes, que el hashtag diario del programa lidera los Trending Topic de Twitter y que el “share” de las galas supera la media de la cadena el día de su emisión. Operación Triunfo es todo ese rechazo que se recogen en estas primeras líneas, así como también todo aquello que mueve: desde el dinero hasta las canciones, pasando por las ventas de discos y los valores que transmiten. Operación Triunfo es un negocio televisivo y musical, no hay duda. Pero no hay que perder de vista que es de los pocos que más retroalimentación genera a través de sus múltiples plataformas.

Si tanto poder concentra el espectador entre sus manos, ¿qué pasaría si éste considerase que ninguno de los actuales aspirantes fuese digno de ganar el premio final? Imagínense que, anoche, tanto Miki (que versionó con acierto “Promesas que no valen nada”, de Los Piratas) como Alba Reche (que dio su habitual toque personal a “Lost on you”, de LP) hubiesen pasado sin pena ni gloria por el escenario. O que la voz de Julia (que derrochó personalidad en “A que no me dejas”, de Alejandro Sanz) generase más rechazo que atracción. En definitiva, que ninguno estuviese a la altura a tan solo tres semanas de la final. En ese hipotético caso, ¿podrían los 100.000 euros que están en juego quedar desiertos? La respuesta es sí y no sería la primera vez que ocurriría.

Operación Triunfo llegaba a las pantallas estadounidenses en 2006 bajo el nombre de The One: Making a Music Star. Se presentó como la alternativa a American Idol que por aquel entonces encabezaba las clasificaciones de los programas más vistos cada semana. Sin embargo, tan solo duró dos semanas en antena por sus bajos datos de audiencia (su estreno consiguió el peor dato en una televisión americana) y su premio quedó desierto. A diferencia de lo que ocurrió en España al cancelarse la edición de 2011, presentada por Pilar Rubio, aquí ningún concursante pudo optar a la recompensa. Algo similar ocurrió en el Star Academy de Georgia, tras una primera hornada de artistas arrolladora y exitosa. Su peso mediático acabó arrastrando a la siguiente a un segundo plano y a un apresurado cierre.

Esta es una sensación que el público español ha hecho pública en varias ocasiones desde que comenzó la nueva edición. Él es quien tiene la capacidad de decidir lo que quiere consumir y lo que no, lo que le parece bien y lo que no. De hecho, esta misma semana se lo ha comunicado a la dirección tras entregar a Sabela la canción más floja (“Sin ti no soy nada”, de Amaral) frente al clásico que cantará Natalia (“The scientist”, de Coldplay). No es que se haya desmerecido el tema del grupo maño, sino que éste se queda a medias tintas para una recta final. Es cierto que ambas resolvieron con solvencia las dos versiones con más personalidad de la noche, pero una tuvo más oportunidades de lucirse que la otra. La misma teoría valdría para Famous y su “Uptown funk”, de Bruno Mars. Tener una buena canción condiciona una nominación casi al 90 por ciento. Por eso, su reparto semanal congrega a más de 100.000 personas y genera tanto debate. Pero, ¿que pasaría si los siete concursantes que quedan se pusieran de acuerdo para boicotearlo? Sus compañeros italianos tienen los detalles.

En 2002, el canal Italia 1 programó el formato motivado por el furor que éste había desatado en España y Francia. La primera y única edición de Operazione Trionfo fue presentada por Miguel Bosé, congregó a una masa importante de seguidores y tuvo como ganador a Bruno Cuomo. Aún así no fue renovado hasta 2011. Eso sí, en otra cadena y bajo la marca Star Academy. En este nuevo intento, las expectativas no se alcanzaron y se vieron obligados a adelantar la final varias semanas. ¿Cómo? Expulsando de cinco en cinco a los participantes. A pesar de que la última gala había sido programada con antelación, éstos decidieron rebelarse y se negaron a cantar en ella. El premio, como ya ocurrió en las ediciones estadounidenses y georgiana, quedó sin propietario. Ahora bien, ¿podría ocurrir algo parecido en la versión española? Probablemente, no. La industria musical no atraviesa su mejor momento y sería absurdo desaprovechar un escaparate tan amplio. Lo que no quita que, como en cualquier concurso, ninguno de los aspirantes reúna los requisitos necesarios para ganarlo. Aunque eso es algo que, analizando las ventas de discos y sus firmas multitudinarias, resulta bastante improbable que pase.

Marta y Sabela, últimas nominadas

La expulsión de María volvió a subrayar el papel que juega la canción en una competición como ésta. Su interpretación de un clásico como “Because the night” (de Patti Smith) fue correcta y y sin pretensiones. Protagonizó su mejor actuación hasta el momento, pero versionar un tema tan conocido puede favorecer que la gente conecte muy rápido con él o que se convierta en diana de un escarnio popular. Así fue y lo mismo pudo aplicarse al “Like a prayer” (de Madonna) que eligió Marta. Finalmente, la primera no convenció a la audiencia y la segunda terminó propuesta para abandonar la Academia. Le acompañaron Sabela, Miki y Alba tras recibir las valoraciones del jurado. A Alba le salvaron los profesores; a Miki le votaron los compañeros. La próxima semana no se nominará al uso, sino que se puntuará el paso de cada uno de ellos. A no ser que se rebelen.