Un puñado de curiosidades sobre la Torre Eiffel

“Esta pirámide alta y flaca de escalas de hierro, esqueleto gigante falto de gracia, cuya base parece hecha para llevar un monumento formidable de Cíclopes, aborto de un ridículo y delgado perfil de chimenea de fábrica”

Con 324 metros de altura, fue durante cuarenta y un años la estructura más alta del mundo creada por el hombre.
Con 324 metros de altura, fue durante cuarenta y un años la estructura más alta del mundo creada por el hombre.

La torre más alta del mundo

La Torre Eiffel fue inaugurada en 1889 con motivo de la Exposición Universal que se celebró en París ese mismo año, tras dos años, dos meses y cinco días de ardua construcción a contrarreloj. El tiempo estuvo tan ajustado, que los ascensores que permiten al visitante ahorrarse la subida de 1.665 escaleras no estuvieron listos hasta nueve días después de comenzar la exposición. Con una altura de 324 metros (incluyendo la antena), fue durante cuarenta y un años la estructura más alta del planeta, hasta la construcción del edificio Chrysler en Nueva York.

La gigantesca obra no tiene el mismo tamaño a lo largo del año. El calor dilata su hierro durante los meses de verano, haciéndola crecer entre seis y quince centímetros. En invierno, el hierro vuelve a enfriarse y recupera su tamaño original.

Un soldado patrullando junto a la Torre Eiffel, tras los ataques de enero del 2015.
Un soldado patrullando junto a la Torre Eiffel, tras los ataques de enero del 2015.

La altura no importa

Aunque la torre haya sido nombrada tras su constructor, Gustave Eiffel, en realidad fueron dos arquitectos de su compañía quienes la diseñaron, Maurice Koechlin y Émile Nouguier. El papel del propio Eiffel fue presionar a los cargos franceses para que dieran el visto bueno al proyecto, además de ser quien se encargó de su posterior construcción. Enamorado de la estrambótica torre, también fue quien aseguró su supervivencia hasta la fecha. Al ser construida con la idea inicial de derribarla veinte años después, quiso utilizarla para la realización de numerosos experimentos científicos, especialmente meteorológicos y aerodinámicos. Este segundo uso se ve reflejado en los 72 nombres de científicos que están grabados en la torre, en honor a los hombres que efectuaron aquí sus experimentos. Actualmente, su larga antena es utilizada para la retransmisión de 45 programas de televisión y 32 cadenas de radio.

La construcción no fue tarea fácil. Asustados por la creciente altura del proyecto, los obreros se declararon en huelga numerosas veces a medida que su altura subía, aunque sus intentos por obtener un aumento de salario tuvieron escaso éxito. En palabras del propio Eiffel, no hay un cambio significativo a la hora de caer desde doscientos cincuenta o doscientos metros de altura. Los miedos de los 250 obreros que construyeron la torre no llegaron a hacerse realidad, ninguno falleció en el transcurso de la obra. Solo un obrero murió, estando en un descanso, mientras intentaba hacer una demostración a sus compañeros.

“Esta pirámide alta y flaca de escalas de hierro, esqueleto gigante falto de gracia, cuya base parece hecha para llevar un monumento formidable de Cíclopes, aborto de un ridículo y delgado perfil de chimenea de fábrica”
“Esta pirámide alta y flaca de escalas de hierro, esqueleto gigante falto de gracia, cuya base parece hecha para llevar un monumento formidable de Cíclopes, aborto de un ridículo y delgado perfil de chimenea de fábrica”

Además, numerosos artistas de la época se posicionaron en contra de su construcción. En una carta abierta titulada “Protesta de los artistas contra la torre del Sr. Eiffel”, Guy de Maupassant la calificó como “Esta pirámide alta y flaca de escalas de hierro, esqueleto gigante falto de gracia, cuya base parece hecha para llevar un monumento formidable de Cíclopes, aborto de un ridículo y delgado perfil de chimenea de fábrica”. Estéticamente ha sufrido diversos cambios, especialmente en cuanto a su pintura. Repasada con cincuenta toneladas de pintura cada siete años, la torre que empezó siendo de un color rojo Venecia es ahora de un color pardo, y durante las décadas de los cincuenta y sesenta se caracterizó por un tono ocre. Ahora, la pintura superpuesta añade al peso de la torre (10.000 toneladas), trescientos cincuenta más en una gruesa capa de 3 milímetros.

Desde Francia hasta Nevada

Superviviente de contados incendios, la Torre Eiffel vio próximo su final en el verano de 1944, cuando Adolf Hitler ordenó su derribo mediante explosivos antes de entregar la ciudad a las fuerzas Aliadas. Tan solo la intercesión de Dietrich von Chiktitz, el gobernador militar de París durante la ocupación alemana, y su consiguiente negación a cumplir las órdenes de su Führer, salvó a la construcción de la catástrofe. Es una suerte, porque la torre es ahora tan conocida que hay hasta diecisiete réplicas suyas repartidas por todo el mundo. La más grande se encuentra en Las Vegas, Nevada, y tiene una altura de 165 metros.

La réplica más alta de la torre está en Las Vegas y tiene una altura de 165 metros.
La réplica más alta de la torre está en Las Vegas y tiene una altura de 165 metros.

Semejante obra de ingeniería no podía pasar por alto en el mundo del deporte. Numerosos atletas han probado a superar el tiempo récord en subir sus escalones, marca que actualmente ostenta el polaco Piotr Lobodzinski. En el año 2016 llegó a la cima en siete minutos, cuarenta y ocho segundos. También ha sido por muchos años la línea de salida para la famosa carrera París – Dakar. Entre las gestas deportivas, tampoco han sido escasos quienes intentaron increíbles hazañas y no vivieron para contarlo, como el sastre Franz Reichelt. El austriaco saltó en 1912 desde el primer nivel de la torre con un traje paracaídas de su invención y no tuvo mucho éxito.

Después de 130 años de historia, la Torre Eiffel es un símbolo nacional de Francia, y en la actualidad recibe siete millones de visitas al año, siendo el monumento de pago más visitado del mundo y el que más beneficios otorga, justo por delante del Coliseo en Roma y la Sagrada Familia de Barcelona. Y hablando de Barcelona, la ciudad condal fue una de las localidades a las que Gustave Eiffel ofreció este proyecto, pero fue rechazado porque no encajaba con los criterios estéticos de la urbe. Quizás era porque ya estaba destinada a albergar otro gran monumento, suficiente para una ciudad, del calibre de la Sagrada Familia. Y la Torre Eiffel creció en París.