La situación actual de las drogas en el mundo: a caballo entre lo legal y lo ilegal

Los múltiples usos que permiten ciertas plantas, ya sea para el desarrollo de drogas capaces de destrozar millones de vidas, o para crear drogas medicinales, admitidas de forma internacional, crean un complejo mercado caracterizado por los tonos grises.

Cultivo ilegal de opio
Cultivo ilegal de opio

El gusto del ser humano por utilizar diferentes hierbas naturales se remonta a los tiempos del antiguo Egipto. Ya por entonces dominaban el uso de determinadas sustancias, las machacaban, las licuaban, las consumían para dormir o embriagarse durante sus ceremonias. Los griegos también mostraron un profundo interés en las hierbas medicinales y tóxicas. La cicuta, el veneno de los griegos, se usaba para los suicidios de forma casi diaria - Sócrates la utilizó para ahorrarse la humillación del destierro o una ejecución pública -, y los romanos les cogieron el relevo a la par que su hegemonía.

Opio

Agricultores afganos recogen opio en bruto en los campos de amapolas de Jalalabad.

¿Pueden creer que el opio era utilizado por los egipcios, incluso lo administraban en pequeñas dosis a los infantes para calmarlos? Homero también lo cita en su Odisea, y Heródoto hizo el primer estudio medicinal del que se tiene constancia. Se utilizaba en los templos de Esculapio para provocar un placentero sueño a los fieles, y su uso estuvo más o menos generalizado por emperadores de la talla de Trajano. Podría decirse que desde el tercer milenio antes de Cristo, hasta hoy, el uso del opio con fines medicinales se extendió por todo el planeta, y no fueron pocos los venenos que se consiguieron a partir de la planta de adormidera, utilizados con fines suicidas o eutanásicos por la suave muerte que provocaban.

No fue hasta las conocidas como Guerras del Opio, entre China e Inglaterra, cuando su uso comenzó a restringirse. Inglaterra controlaba por entonces el mercado del opio en Asia, tornando a numerosos chinos en adictos a su consumo y provocando una degeneración social de la que China buscó salir con la fuerza de las armas. Este es el gran peligro del opio, su inmenso poder adictivo. Además, de él derivan otras sustancias, como la morfina o la heroína, que deben administrarse bajo supervisión médica o son directamente ilegales. El cultivo del opio, que procede de la planta de adormidera, se extiende actualmente por el Sudeste Asiático, especialmente en la República de Myanmar, y su consumo en forma de opio o heroína están terminantemente prohibidos en todo el mundo. Pero no existen apenas países que no tengan sus propios cultivos. En España, por ejemplo, las adormideras deben ser fuertemente vigiladas por la policía en Toledo, para así evitar su extracción ilegal.

Cannabis

Un empleado controla plantas de marihuana para su uso medicinal en Israel. FOTO: Nir Elias Reuters

Su consumo es habitual en todo el mundo, pese a que su origen se encuentra en Asia Central. Al igual que ocurre con el opio, sus primeros usos datan del tercer milenio antes de Cristo, especialmente durante ceremonias religiosas. Tracios, chinos y persas ya lo utilizaban hace milenios. No solo con fines religiosos, como continúan haciendo algunas sectas hindúes del dios Shiva, sino también con fines medicinales. Los chinos lo utilizaban para paliar los efectos de la gota y del insomnio.

El comercio de los escitas con los pueblos ucranianos introdujo la planta en Europa, y desde allí se trasladó a todo el continente. Se dice que escritores de la talla de Shakespeare, André Breton y Charles Baudelaire lo consumieron de forma habitual. Sorprende conocer que no fue hasta principios del siglo XX cuando comenzó a ilegalizarse en todo el mundo, primero en Sudáfrica y más tarde en Reino Unido y los Estados Unidos.

No fue hasta el alzamiento de los movimientos hippies en los años 60 cuando su uso volvió a generalizarse, y el paso de los años ha terminado por reabrir la puerta al consumo de cannabis en determinados países (Holanda, Uruguay, Canadá, Costa Rica...) aunque su consumo abusivo puede desembocar en diferentes trastornos mentales y adicción. Por otro lado, países como China o Tailandia castigan su uso con dureza. Es habitual encontrar plantas de cannabis creciendo sin control por determinados países. Al tratarse de una planta esencialmente invasiva, su cultivo en Kazajistán ha terminado por extenderse por casi todo el país. No hace falta salir del coche para descubrir pequeñas agrupaciones de diez o veinte plantas salvajes a los lados de la carretera.

Ayahuasca

Preparación de ayahuasca

Su uso en Sudamérica data de siglos antes de la llegada de Colón al continente, especialmente en los ritos religiosos y en ocasiones para ceremonias curativas. Incluso se tiene constancia de que su uso se ha utilizado (y se sigue utilizando) para llevar a cabo rituales de adivinación en diversos pueblos del Amazonas. Su forma de consumo pasa por beberlo en pequeñas cantidades tras la cocción de la planta de ayahuasca junto con la chacruna, ya que su ingestión desmedida puede desembocar en una pérdida del juicio excesiva, así como náuseas y problemas gastrointestinales. También puede desembocar en ataques psicóticos y esquizofrenias en personas predispuestas a este tipo de trastornos mentales.

Su consumo en Occidente está generalmente ilegalizado, más que en contadas excepciones, pero varios países sudamericanos todavía lo permiten. Su uso tradicional en Perú forma parte del Patrimonio de la Humanidad inmaterial de la UNESCO, y aquí las ceremonias de ayahuasca están ampliamente permitidas. Lo mismo ocurre en Brasil, donde las iglesias de Santo Daime y União do Vegetal lo consumen durante sus ceremonias bajo la supervisión de expertos.

Coca

Evo Morales lleva varios años pidiendo a la ONU que despenalice el consumo de la hoja de coca.

Entra en juego una de las drogas más peligrosas y que más vidas ha destrozado junto con el opio. La hoja de coca era masticada de forma habitual por los pueblos incas, en parte gracias al vigor que les otorgaba, pero no solo por esto, sino que también se trataba de un consumo social, algo así como fumarse un cigarrillo en compañía de los amigos. Con la llegada de los conquistadores europeos, la masticación de hojas de coca se generalizó en el mundo entero, hasta que Friedrich Gaedcke consiguió aislar el alcaloide de lo que hoy conocemos como cocaína. Su consumo ha pasado por figuras como Sigmund Freud y fue muy habitual en Occidente, hasta que la adicción e intoxicaciones que provoca derivaron en su ilegalización por todo el mundo.

Cuenta una leyenda inca que, cuando uno de los sacerdotes del dios Sol acudió a él para que les librase de los conquistadores europeos, el dios le contestó que ya no podía ayudarles. El Dios cristiano era demasiado poderoso y no tardaría en expulsarle de sus tierras, pero antes de irse había preparado una última venganza contra los conquistadores: la hoja de coca, tan preciada y útil en las relaciones incas, se convertiría en un veneno para los europeos, y donde fue un símbolo de amistad se transformaría en uno de muerte y tristeza. Y así ha sido. Actualmente se sigue utilizando la hoja de coca, de manera muy controlada, para la elaboración de té, galletas, caramelos y diferentes productos cosméticos. Su masticación tradicional ha sido prohibida por la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, pero la realidad es que todavía se consume, a caballo entre lo legal y lo ilegal, en ciertas zonas de los Andes.