Estas son las mejores playas para practicar surf en España

Nuestro país alberga dos de las mejores áreas de Europa para practicar el surf. La costa cantábrica permite zonas aptas para surfistas principiantes y experimentados, y las Islas Canarias son conocidas con acierto como el Hawaii de Europa

Armando FrancaAP

Ciertos deportes requieren de un conjunto de habilidades difíciles de encontrar en cualquier persona. Ocurre con el surf. Este precioso deporte no consiste tanto en domar la furia natural del mar, ningún surfista intentaría siquiera semejante locura, sino de confundirse con esta furia, utilizándola a su favor para fondear esos últimos restos de violencia antes de que se estampen contra la tierra. Recuerdo la primera vez que vi a un surfista deslizarse sobre el agua, tendría cerca de seis años. Quizás vi alguno antes, aunque no lo recuerdo. Y claro, de críos todos mantenemos cierto estado salvaje. Como habitantes de una isla perdida en el Índico que nunca tuvieron contacto con el mundo exterior, los niños se excitan y sorprenden ante cualquier novedad que les presente la vida, se asombran frente a lo que años después consideran perfectamente natural. Gritan y pegan brincos, ¡mamá, mira a ese, mamá, no se cae todavía! Este asombro infantil es el que quiero sentir cada vez que veo una ola bien ejecutada.

Ver en Gerra, Cantabria, a mi primer surfista me dejó anonadado, evidentemente. ¿Cómo podía ser que una persona se deslizase con semejante naturalidad sobre el líquido? A continuación vino el habitual trastazo del mago, pero no me pareció divertido verlo, ni siquiera me asomó una media sonrisa. Pensé, es normal que termine cayéndose. El mar es demasiado orgulloso para que alguien se mantenga demasiado tiempo sobre él y este hombre ya consiguió cumplir su hazaña.

El surf en Asturias

Los años siguieron y el surf se volvió un espectáculo habitual a mis ojos. Pude visitar con algunos amigos, ya en los primeros veranos de la adolescencia, la Playa de El Palmar en Cádiz, y ver olas más o menos altas ser surfeadas desde mi puesto privilegiado en el chiringuito (yo nunca he practicado surf, me falta agilidad). A medida que mis amigos perfeccionaban su técnica, subían de nivel en cada playa como harían los escenarios de un videojuego, y comenzaron las incursiones en el norte. En Asturias vagabundeamos por la Playa de Salinas, ese imán para las olas que atrae con cierto aroma hipnótico las aguas procedentes de las depresiones del Atlántico. Por el camino aprendimos la belleza asturiana y nos escondimos en la Reserva Natural de Villaviciosa, concretamente en la Playa de Rodiles. Esta es una juguetona. Dependiendo de la marea, alta o baja, las olas vendrían del Oeste (alta) o del Este (baja), cambiando graciosamente su forma para añadir más jugo a la diversión.

Playa de Salinas en Castrillón, con fuerte oleaje. EUROPA PRESS (Foto de ARCHIVO) 31/03/2020 FOTO: EUROPA PRESS

En invierno mis amigos seguían sin poder contenerse, no hacía falta esperar hasta el verano para que cogiésemos el coche (ya había algunos que tenían el valioso carné de conducir) y buscásemos rastros de aventura en la Playa de Xagó, todavía en Asturias, para disfrutar de horas de viento y oleaje en los márgenes de esta hermosa playa de 2 km de longitud. Yo les miraba desde mi posición eternamente privilegiada en el chiringuito y fui el primero en descubrir que ciertas zonas de la playa están abiertas al nudismo. Las sorpresas en la vida no se hacen esperar.

El surf en el País Vasco y Cantabria

País Vasco, Vascongadas, Euskadi, cada uno de nosotros le ponía un nombre diferente, pero el resultado era el mismo, ya iniciados en los tiernos años de universidad durante los primeros viajes en compañía de amigas: entre arena y edificios encontramos la playa guipuzcoana de La Zurriola, abarrotada de bañistas y con olas que podían alcanzar los seis metros. Era evidente que mis amigos, y las amigas que se nos empezaban a unir porque también practicaban surf, estaban mejorando su nivel. Y verles ya no se trataba de un pasatiempo cortés para matar la apatía de la rutina, sino que eran ellos quienes me hacían el favor a mí, las veces que se desenvolvían con elegancia por las olas aparentemente mortales de Mundaka. Se dice que en esta playa vizcaína rompe una de las diez mejores olas del mundo. ¿Saben esos momentos en que vemos a un ser querido arriesgar su pellejo y miramos tensos, demostrando cierta falta de confianza por sus habilidades, y sin embargo ellos ejecutan el movimiento con naturalidad pasmosa? Ocurría en Mundaka.

Mundaka, uno de los enclaves vascos más espectaculares para practicar surf.

Y también ocurrió durante nuestras incursiones en las playas de Sopelana (próxima a Bilbao), yo al refugio de sus acantilados y mis amigos desdeñando las rocas de esos acantilados. Son cuatro playas las que conforman esta zona: Barinatxe, Atxabiribil, Arrietara y Meñakoz. Las cuatro inmensas en belleza e ideales para el surf. Un recorrido sencillo y apasionante para los amantes de la naturaleza intacta y el deporte rey de la playa.

Claro que también pasamos por las olas suaves y alargadas de la Playa de Berria, en Cantabria, y siguiendo por la misma comunidad visitamos las dos playas de Ajo (Playa Grande y Antuerta) separadas por un acantilado rebelde y cuya dificultad media permitió que tomasen una ola tras otra durante horas. Otro nivel sería la Playa de Somo, se trata siete kilómetros de arena llana donde el oleaje se sucede casi sin interrupciones a lo largo de todo el año. Actualmente cuentan con una webcam 24/7 para comprobar el estado de las olas (link aquí).

El surf en las Islas Canarias, el Hawaii de Europa

El nivel superior y definitivo en nuestro país vino poco después, fue en las Islas Canarias: la isla número uno para practicar el surf español, los que no lo discutan lo confirmarán, es Lanzarote. Las olas que se deslizan por izquierda y derecha en la Playa de Famara son un destino favorito, pero la isla no se queda corta en ejemplos. La Santa, consistente en arena y roca diseminada a lo largo de 130 metros, es un spot habitual entre los más experimentados, y para los principiantes basta con cabalgar unas horas sobre el oleaje de la Playa de la Garita.

GRAFCAN5012. EL COTILLO (FUERTEVENTURA), 07/05/2020.- Varios surferos cogen olas en "Piedra Playa" en localidad de el Cotillo, al norte de la isla de Fuerteventura, en el cuarto día de la fase 0 de la desescalada. EFE/ Carlos De Saá FOTO: Carlos de Saá EFE

Su cercanía al océano Atlántico vuelve las Islas Canarias un paraíso para el surfista. A Fuerteventura acuden cientos de tablistas todos los años para enfrentarse en cruento combate con las grandes olas del North Shore, especialmente en el Hierro (no confundir con la isla de mismo nombre), junto a la playa de Majanicho. Aquí se encuentra una de las localidades más ambicionadas de nuestro país, debido a su famosa ola conocida en el mundillo como “The Bubble”, y este será nuestro próximo destino. Si los astros nos son favorables, quizás este verano podamos tacharla de nuestras respectivas listas, la mía de chiringuitos y la suya de olas salvajes.