Calella de Palafrugell

Bañada por el Mediterráneo, Calella de Palafrugell aún conserva la esencia del refugio de pescadores que fue en su origen.

«Confieso que tengo una cierta debilidad por Calella de Palafrugell». Son palabras textuales de Josep Pla, escritor consagrado de forma unánime como el prosista que más bellamente ha descrito las playas, calas, montañas y pueblos de la Costa Brava. Así consigue el citado literato despertar la curiosidad por conocer esta localidad situada en la comarca de Baix Empordá, concretamente en el Empordanet, en la provincia de Gerona.

El encanto de un antiguo pueblo de pescadores

Bañada su rocosa costa por el Mediterráneo, Calella de Palafrugell aún conserva la esencia del refugio de pescadores que fue en su origen. Sin grandes edificios, su singular casco histórico de estrechas y empedradas calles lo envuelve en una atmósfera que evoca a una época anterior a la llegada del turismo de masas. Tanto dichas calles, así como sus playas y calas, han sido inspiración de muchos artistas que las han inmortalizado en pintura, en literatura y en canciones inolvidables.

Además de seducir con sus paisajes idílicos, libres de modernas construcciones, cuenta con otros atractivos, como un tramo del Camino de Ronda, considerado uno de los más bonitos de la Costa Brava, o los Jardines de Cap Roig, con diecisiete hectáreas y más de mil especies botánicas procedentes de todo el mundo, que enamora por el contraste del color rojizo de sus rocas con los tonos azulados del agua.

Más allá del paisaje

Tradicionales eventos han posicionado a Calella de Palafrugell como un destino que ofrece la mezcla de lo tranquilo, con días de interesantes actividades y actuaciones para los turistas y los foráneos. Por ejemplo, junto al castillo Cap Roig, antiguo hogar del coronel ruso Nicolai Woevodsky y su esposa, la decoradora Dorothy Wester, se celebra un festival anual en el que participan artistas de renombre internacional, como Lady Gaga, Julio Iglesias y Elton John, presentes en anteriores ediciones.

Así mismo, en la Playa de Port Bo, conocida con el nombre de la Playa de las Barcas y desde donde puede contemplarse el mar bajo los arcos abovedados llamados les voltes, tiene lugar el concierto de las habaneras, que lleva realizándose desde 1966 y que marca el inicio de la temporada estival. El escenario es único, frente al mar, para que las canciones sean arropadas por centenares de barcas iluminadas en esta especial noche de verano.

La gastronomía local es protagonista en sus restaurantes

En Calella de Palafrugell también destaca la cocina especializada en recetas de la costa catalana, desde elaboraciones tradicionales –como arroz negro, fideuá marinera o mejillones de roca con agua de sidra–, hasta platos vanguardistas para los más sibaritas, pero siempre basados en la cultura culinaria de la zona.

En definitiva, este pueblo, considerado por muchos uno de los más pintorescos de la Costa Brava, no solo es un bonito lugar de vacaciones, sino un testimonio silencioso de cómo el ser humano puede convivir con la naturaleza sin dañarla.