5 cráteres espectaculares que puedes visitar

Cicatrices de la tierra, algunas tan extensas como 600 kilómetros, aguardan a que nosotros las descubramos

El Diccionario de la lengua española define el sustantivo cráter como una “depresión topográfica más o menos circular formada por explosión volcánica y por la cual sale humo, ceniza, lava, fango u otras materias, cuando el volcán está en actividad”. Una línea por debajo, añade en la segunda definición que también puede tratarse de una “depresión semejante a un cráter formada por caída de meteoritos en la superficie de la Tierra y de la Luna".

Con definiciones de este estilo, utilizando palabras tan pavorosas como humo, ceniza, lava y meteorito, uno piensa que cualquier cráter es algo parecido a la puerta del Infierno, nefasto para todo tipo de vida. Pero, con todo el respeto hacia los sabios que elaboran los diccionarios, un cráter puede significar mucho más que fuegos y pedruscos. Si no ocurren estas cosas espantosas que definen también puede ser sinónimo de vida, riqueza mineral, belleza. Desperdigados por el mundo podemos encontrar cráteres repletos de estas palabras hermosas, como si después de la lava y el humo y la ceniza hubiese querido reponerse toda la vida que arrasó, maquillándose con bonitos colores. Otros sí, otros son historias próximas a la imagen que tenemos del Apocalipsis. Veamos algunos.

Cráter del Ngorongoro

Quien haya tenido la oportunidad de visitar Tanzania habrá hilado rápidamente mi nueva definición de cráteres con este espectacular paisaje de 260 kilómetros cuadrados y 610 metros de profundidad, considerado a su vez una de las Siete Maravillas Naturales de África. Su origen se debe a un volcán descomunal cuya fuerza de erupción fue demasiado potente incluso para él, quien mucho quiere poco abarca, y hace unos dos o tres millones de años colapsó sobre sí mismo dando lugar a esta delicia visual. Quien haya visitado el cráter habrá experimentado el minúsculo tamaño del ser humano cuando hablamos del espacio y del tiempo, al observar desde su borde la amplia llanura que se extiende coloreada de colores verdes, amarillentos, plateados por el agua, rosa de los flamencos que dormitan con las patas húmedas.

En la actualidad se considera un área de conservación natural y son cientos de animales, decenas de especies salvajes, quienes habitan aquí devorándose mutuamente o escapando a duras penas de los colmillos del depredador. Búfalos, rinocerontes, leones, cebras, hipopótamos, hienas, son 25.000 animales grandes habitando este espacio. Aprovechándose de la tierra. La tierra del cráter es una de las más ricas para el cultivo que existen en la región del Serengueti (aunque legislaciones recientes prohíben todo tipo de cultivo que no sea de subsistencia), y todavía pueden verse los pastores masai con su rebaño por el borde de la ladera.

Cráter Barringer

También conocido como “Cráter del meteoro” se encuentra en el desierto de Arizona y tiene un diámetro de 1186 metros. Parece poco, comparado con otros que rozan los 600 kilómetros cuadrados. Pero cuando conocemos que se debió al impacto de un meteorito de níquel y hierro que acabó con toda forma de vida en un radio de 4 kilómetros, graves quemaduras hasta tan allá como 10 kilómetros desde la zona de impacto y que su fuerza de impacto supuso 150 veces la de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima... nos damos cuenta de que fue un castañazo importante. Hace 50.000 años, aproximadamente.

Es posible visitar el cráter a día de hoy debido a su excelente estado de conservación, ha resistido a los últimos milenios de erosión y, al ser más pequeño que otros - se calcula que el objeto que lo provocó medía unos 50 metros de largo - podemos hacernos una idea de la fuerza devastadora de un impacto de meteorito. Aquí sí se cumple la definición de la RAE, con creces, casi hasta ponernos a temblar. La mayor parte del meteoro se vaporizó en la atmósfera y el impacto hizo el resto, pero todavía pueden verse fragmentos en el Centro de Turismo del cráter. De aspecto metálico y rodeado por un halo extraño, con aromas a peregrino del universo, es capaz de sacudirnos un escalofrío.

La estructura de Richat

También conocida como el Ojo del Sáhara. Con este “cráter” propongo al lector que sea él quien tome sus propias decisiones, sería aburrido si siempre fuese yo quien dijese esto es cual o esto es Pascual, leer es mucho más divertido si dejamos abierta la puerta de la duda. La gracia de este enorme círculo de 50 kilómetros de diámetro en pleno Sáhara, en Mauritania, pasa no solo porque es imposible de observar si no es desde el espacio, sino en que nadie sabe de qué se trata con exactitud. Tiene a los científicos del mundo anonadados. Unos dicen que será un enorme cráter producido por el impacto de un meteorito, los más que ha sido la erosión quien lo ha formado. Incluso se ha llegado a asegurar que se tratan de los restos de Atlantis, ya que encaja en forma, historicidad y localización con la definición de la ciudad perdida que escribió Platón.

¿Qué se sabe de este enigmático círculo? Poca cosa. Su estructura la constituyen rocas calizas y dolomías, además de rocas volcánicas; bajo el Ojo, se sabe que existen grandes pozos de gas y de petróleo pero, atención al dato, al verse desde el espacio su color cambia dependiendo de la hora del día y de la estación del año. Se trata de uno de los grandes misterios de nuestro planeta. Y para regocijo del lector apasionado del misterio, le confío que la semana que viene iré a Mauritania, donde tengo previsto visitar el Ojo en la región de Oudane entre otros lugares. En unas semanas escribiré el artículo pertinente con lo que vea. Misterio, misterio...

Cráter de Dellen

En la provincia de Hälsingland, al este de Suecia, un viajero sin temor al frío podría encontrar dos lagos de 52 km2 y 82 km2, llamados Dellen sur y Dellen norte, respectivamente. A simple vista se tratan de dos apacibles pedazos de agua, muy valorados por sus poblaciones de trucha marrón entre los pescadores, algo así como un pequeño remanso de paz donde pasar unas vacaciones con la familia. Póngase el lector las gafas de la Historia y en su lugar encontrará que hace 89 millones de años, esta región fue testigo del fuego arrasador y una extraña variedad de roca que no se encuentra en nuestro planeta, cuando un meteorito impactó con su violencia habitual.

¿Por qué he incluir elegir este cráter en mi lista? No es el más grande, ni su meteorito fue el más devastador de los que han impactado por el momento. Casi parece aburrido. Pero he querido ver algo más en esta explosión de vida que puede encontrarse en la actualidad, un acto de rebeldía de nuestro planeta, negándose a sucumbir a la fuerza devastadora que nos arroja el Universo. Donde pudo formarse un escenario árido, las nubes y las fuentes que circulan por las entrañas de la Tierra se unieron en alianza, erosionaron el cráter hasta que casi desapareció su forma redondeada y llenaron el agujero de agua, origen de la vida. Casi parece un aviso, como si estuviera diciendo, eh, la próxima vez será mejor que caigáis en Marte. Aquí no os tenemos miedo.

Estructura de impacto de Azuara

No podía faltar un cráter español en la lista. Aunque los científicos todavía discuten si se formó realmente por el impacto de un meteorito, y no debido al choque de placas tectónicas. En cualquier caso, bien podría ser un cráter de meteorito y seguirá siéndolo para nosotros hasta que se demuestre lo contrario, porque en nuestro país no hay otro impacto que sea apreciable o mencionable en esta lista. La depresión tiene un diámetro que ronda entre los 35 y 40 kilómetros de diámetro y se encuentra a 50 kilómetros de la ciudad de Zaragoza, en la localidad de Azuara.

En el caso de ser un cráter de meteorito, vuelve a repetirse mi vanidosa definición añadida de los cráteres. Hasta el punto de que una población humana habita aquí, Azuara, rica en vida y cultura. El asunto del meteorito sigue siendo una excusa excelente para pasearse por la zona, ya conocida desde los años celtíberos y convertida en asentamiento amurallado durante su etapa musulmana. Sería un pedazo de Historia humana, barajado con un pedazo de la Historia del Universo. Si aprovechamos la visita y saboreamos unas migas aragonesas, o un plato de pollo al chilindrón, todo ello regado con cualquiera de los excelentes vinos que ofrece la región, el plan ya se ha completado y podemos volver a casa con el espíritu satisfecho.