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Irlanda del Norte, ha nacido una estrella

De los escenarios de ficción de Juego de Tronos a la vibrante Belfast, pasando por el decorado real donde recaló la Armada Invencible. Y todo, al noreste de la isla de Irlanda, un destino de los que dejan huella.

  • El puente de Carrick-a-Rede Rope, que los antiguos pescadores utilizaban para pescar salmón, se ha convertido en uno los lugares más visitados de Irlanda del Norte gracias a la serie Juego de Tronos.
    El puente de Carrick-a-Rede Rope, que los antiguos pescadores utilizaban para pescar salmón, se ha convertido en uno los lugares más visitados de Irlanda del Norte gracias a la serie Juego de Tronos. / Daniel Sáchez

Tiempo de lectura 4 min.

20 de abril de 2018. 07:55h

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Daniel Sánchez.  20/4/2018

Quiere pisar Invernalia o sentir el mar salpicando su cara en las islas del Hierro? Si es un apasionado de Juego de Tronos tiene que viajar a la desconocida Irlanda del Norte, aunque si sus compañeros de viaje no son tan fan de esta serie, que no desesperen.

Primero situémonos. Irlanda del Norte es una de las cuatro naciones constitutivas del Reino Unido, situada en el noreste de la isla de Irlanda. La capital y ciudad más poblada es Belfast y allá vamos (y no sólo porque en ella están los estudios donde se grabaron Juego de Tronos). Esta ciudad fue fundada en 1921 por el Parlamento del Reino Unido, en aplicación del Acta de Gobierno de 1920 que supuso la partición de Irlanda en dos entidades: Irlanda del Norte e Irlanda del Sur. El estallido en 1968 del conflicto de Irlanda del Norte sumió al Ulster en una espiral de violencia que acabó en 1998. Ahora protestantes y católicos comparten el poder. Y este pasado está aún muy presente en una ciudad que está virgen para el turismo. Sólo por esto merece la pena patear esta capital. Entrar en Belfast es como cruzar el otro lado del muro (y ser de los primeros).

Resulta obligado adentrarse en el museo del Ulster, situado dentro del museo botánico, pues la diversidad que ofrece lo convierte en una visita muy agradable. Los más fanáticos de Juego de Tronos encontrarán una pieza impresionante aquí dentro: un telar de más de 80 metros de largo, hecho de lino irlandés que cuenta toda la historia de la serie capítulo a capítulo.

Para otro tipo de fans está el museo Titanic, ya que el mítico barco se construyó en los astilleros que están en esta ciudad. Muy interactivo y que nos documenta ampliamente sobre la revolución industrial, la sociedad y demás. Además, es posible entrar después al Hotel Titanic y tomar algo en un ambiente muy agradable, donde está escrita la historia del mítico barco. Tiene una forma singular en forma de quilla de barco y nos traslada a épocas pasadas a través de sus cuatro plantas. Y eso no es todo, pues el museo de la ciudad, dentro del Ayuntamiento, repasa la historia que ha acontecido durante los siglos pasados de manera amena y moderna. Si viaja en viernes, sábado y domingo, visite el St. George’s Market, uno de los mercados más antiguos de la ciudad. Conserva la esencia de sus comerciantes de toda la vida (data de 1890) con pescado, carne, verduras y productos locales que conviven con puestos de antigüedades y artesanía.

Tranquilos tronistas. Aquí vuestro turno. Salimos de Belfast en busca de naturaleza y escenarios donde se han rodado escenas de la archiconocida serie Juego de Tronos. La primera parada puede ser el castillo de Carrickfergus, uno de los monumentos más importantes de Irlanda del Norte desde hace más de 800 años. Construido en 1177, se pueden ver en su interior cañones de los siglos XVII al XIX. No muy lejos, el pueblecito de Ballintoy y su bahía son parada obligada. Y hay que hacer un alto en el camino para comer en Bushmills Inn, un restaurante y hotel del siglo XVII que mantiene la esencia en su sencilla decoración y su oferta gastronómica, local y deliciosa.

Para el atardecer no hay mejor lugar que la Calzada del Gigante. Si hay días, merece la pena dedicar al menos uno completo. La curiosa disposición de estas 40.000 columnas de basalto de origen volcánico situadas en la costa norte del Condado de Antrim ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Este lugar se formó hace 60 millones de años como consecuencia de la lava volcánica tocando el mar y se crearon miles de columnas de basalto hexagonales, aunque muchas leyendas a su alrededor. A la orilla del mar del Atlántico Norte donde la Armada de Felipe II dejó de ser invencible en 1588 cuando 24 barcos españoles se hundieron frente a las escarpadas costas de la isla.

No es mala idea hacer noche en Bushmills y visitar el castillo de Dunluce, que también aparece en algunas escenas de la famosa serie. Su ubicación se encuentra en el borde de un afloramiento de basalto entre rocas y rodeado por vertiginosas piedras. De hecho, este castillo es un viejo conocido de los rodajes, pues se utilizó en la cinta Las crónicas de Narnia.

Después, hay que emprender una ruta por la costa de menos de una hora hasta Glenarm, uno de los pueblos más antiguos del Ulster y el primero de los 9 valles situados en la costa de Antrim. Aquí no hay que perderse el ÉconoMusées, donde un conjunto de artesanos nos muestran sus trabajos y donde fabricaron utensilios para la famosa serie. Muy cerca se rodó la escena en la que Melisandre da a luz al bebé sombra, que después asesina a Renly Baratheon. Está grabada en la costa de Antrim, en las cuevas de Cushendun.

Y ahora toca adentrarse en uno de los bosques más fascinantes de Irlanda del Norte. The Dark Hedges (literalmente ‘setos oscuros’) es uno de los lugares más fotografiados, pues se trata de una avenida de hayas (entrelazadas unas con otras de manera hipnótica) plantadas en el siglo XVIII por la familia Stuart, descendiente del rey Jaime I de Escocia y emparentada con la española Casa de Alba. En las zonas de pastos verdes de este condado se dio vida al mar Dothraki que atraviesa el khalasar de khal Drogo con Khaleesi camino de Vaes Dothrak.

Los enamorados de la serie pueden hacer noche en Antrim y si no volver a Belfast y recordar historias en los numerosos pubs con conciertos y actuaciones de música tradicional. Algunos locales recomendables son el Crown, Duke of York, Bittles Bar o Sunflower. Obligatorio el paseo nocturno por los muros que separaban a católicos y protestantes. Irlanda del Norte no deje indiferente. Desde que se firmó la paz en el Ulster se respira una calma que hace que este país enganche para volver y disfrutar plenamente de su gente, cultura, historia y gastronomía.

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