Los dos jóvenes que intentaron matar a otro en la Feria de Tomares no irán a prisión

El fiscal ha estimado las atenuantes de confesión y reparación del daño para suspender las penas

Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de Sevilla
Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de SevillaManuel Olmedo

Los dos jóvenes que intentaron matar a un hombre durante la Feria de Tomares del 2017 han sido condenados a penas de entre dos años de cárcel y 22 meses, aunque ninguno irá a prisión porque la Fiscalía, que inicialmente pedía entre once y nueve años para cuatro acusados, ha aceptado suspender las penas.

El Ministerio Público solicitaba once años para Elías E. B. y P. G. B. por tentativa de asesinato y nueve años para J. M. T. y Enrique E. B., este último hermano del primer acusado, al estimar en estos dos casos la atenuante de confesión.

La Sección Primera ha juzgado hoy a los cuatro después de que el fiscal y los abogados de la defensa, Alicia Suárez y Miguel Genebat, hayan alcanzado un acuerdo que ha sido refrendado en la Sala, según han informado fuentes del caso.

De este modo, Elías E. B. ha sido absuelto “al haber dudas de que estuviese presente o participase en los hechos”, mientras que P. G. B. ha sido castigado con una multa de 360 euros por un delito leve de amenazas porque “no consta que tuviera intervención alguna más allá de haber acompañado” al resto, según el fiscal.

Respecto a Enrique E. B., autor confeso de la puñalada que recibió la víctima, ha aceptado dos años de prisión por intento de asesinato, mientras que J. M. T. ha sido condenado a un año y diez meses por el mismo delito.

El tribunal ha dictado sentencia firme en la misma sala y a continuación ha suspendido la ejecución de ambas condenas durante tres y cuatro años, respectivamente, tras recibir el dictamen favorable del fiscal, que ha estimado las atenuantes de confesión y reparación del daño, ya que ambos indemnizaron a la víctima con 12.000 euros antes del juicio.

En el caso de J. M. T., con cuatro condenas previas por usurpación, violencia doméstica, quebrantamiento y tráfico de drogas, no entrará en prisión si no comete ningún delito en el plazo estipulado y además realiza trabajos en beneficios de la comunidad durante 140 días.

El presidente le ha advertido de que la suspensión suponía en su caso “un esfuerzo reduplicado” por parte del tribunal porque el procesado “no es nuevo”, aunque “parece que está haciendo un esfuerzo por tener otra vida”.

“Usted ya sabe de qué va esto. Si aparece otra vez por aquí, no volverá a disfrutar de un trato particular”, le ha avisado el magistrado, quien ha dicho a los tres condenados que la Sala iba a hacer “una excepción” con ellos “pese a la gravedad de los hechos”.

El suceso ocurrió el 10 de septiembre del 2017 en el recinto ferial de Tomares, donde los tres condenados y el otro procesado buscaron a F. J. C. para “ajustar cuentas” tras una discusión previa.

J. M. T. llevaba una navaja y Enrique E. B., “un mosquetón metálico a modo de puño americano”, pero los otros dos lo desconocían, según el relato modificado que ha presentado el fiscal.

Los acusados se acercaron a F. J. C. “por la espalda”, como ha corroborado la víctima ante los jueces, y Enrique E. B. le propinó una puñalada en el costado izquierdo “sin que pudiera oponer defensa al aproximarse de forma sorpresiva”.

Los encausados fueron detenidos poco después y el autor de la puñalada “confesó de forma espontánea” lo que había hecho e indicó a los agentes que “a este tío había que pararle los pies ya”, mientras que J. M. T., también “de forma espontánea”, reconoció que era el propietario del mosquetón.