“El Pollino”, su mujer y su padre eluden la cadena perpetua por el triple asesinato de Dos Hermanas

La Audiencia de Sevilla les impone 76 años y medio de prisión, de los que cumplirán 40, por el rapto y la muerte del turco Yilmaz Giraz, su mujer Sandra Capitán y la hija de ésta de seis años, que fueron enterrados en hormigón en una fosa séptica

El triple crimen de Dos Hermanas se salda sin prisión permanente revisable. “El Pollino”, su padre y su mujer eluden la máxima pena y el asesinato a tiros del turco Yilmaz Giraz, Sandra Capitán (pareja del primero) y su hija Lucía B., de seis años, enterrados en hormigón en una fosa séptica el 16 de septiembre de 2017 se salda con una condena de 76 años y medio de cárcel para los tres principales implicados, de los que cumplirán 40 años en prisión, según fija la sentencia a la que accedió LA RAZÓN.

El magistrado presidente del tribunal del jurado Juan Romero condena a “El Pollino”, su padre y su mujer por tres delitos de detención ilegal en concurso media con tres delitos de asesinato, más otro delito de tenencia ilícita de armas. Se les condena a 25 años por cada asesinato y a año y medio por la tenencia ilícita de armas.

La madre de “El Pollino”, Joaquina Hernández, ha resultado absuelta. Los dos secuestradores, David Ramón Hurtado y José Antonio Mora, conocidos como “El Tapita” y “Quino”, han sido condenados a tres y cuatro años de cárcel por detención ilegal. “El Tapita” sufre menos pena por la agravante de “precio” y la atenuante de confesión “muy cualificada”, mientras que en el caso de “Quino” la confesión fue simple.

La intermediaria que contactó a “El Pollino” con uno de los secuestradores, Manuela Muñoz, ha sido condenada por detención ilegal pero como cómplice, por lo que se le impone “las penas de dos años y 11 meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo ante el mismo tiempo.” “La pena a imponer en abstracto es de dos años a cuatro años de prisión, al tratarse de una cómplice de un delito de detención ilegal del artículo 163 del código penal, sancionado como la pena de prisión de 4 a 6 años, que ha de rebajarse un grado por tratarse de una mera cómplice, conforme dispone el artículo 63 del código penal”, señala el auto.

La setencia señala como hechos probados que Ricardo García Hernández y su mujer Elisa Fernández Heredia y su padre Ricardo García Gutiérrez, alias “El Cabo” (más la madre de “El Pollino”) han sido “investigados en innumerables ocasiones por la Policía por su presunta participación en delitos de tráfico de drogas y en sentencia firme de 28 de octubre del año 2019 han sido condenados por la Sección Séptima de esta Audiencia Provincial por un delito de tráfico de drogas”. El turco que vivía con Sandra Capitán y su hija de seis años también fue investigado por delitos de tráfico de droga “y mantenía contactos telefónicos con el acusado” principal. La sentencia considera que “por razones que se desconocen a ciencia cierta, pero probablemente por razones derivadas del tráfico de drogas, los acusados” decidieron “en el mes de septiembre de 2017 secuestrar y acabar con la vida de don Yilmaz”. Según el auto, “El Pollino” contactó con Manuela Muñoz para buscar a los secuestradores. El precio por “reducir a un hombre de Valencia que le debía dinero” y “llevarlo a su domicilio” eran 3.000 euros.

“El Pollino” compró “20 metros cúbicos de hormigón” para el crimen en la vivienda de Cerro Blanco de Dos Hermanas. Cuando llegó Yilmaz fue abordado, reducido y maniatado con cinta americana en muñecas y tobillos, según los hechos probados. “Como no facilitaba la información deseada”, “El Pollino”, su mujer y su padre “decidieron ir en busca” de su mujer y la hija de ésta. Los secuestradores, “por no haber pactado el secuestro de doña Sandra y de una menor cesaron en su acción”. Ya en Cerro Blanco, “El Pollino” “disparó con un revolver del calibre 38 a la cabeza de don Yilmaz, doña Sandra y de la pequeña L.. Los disparos a la cabeza de don Yilmaz y doña Sandra acabaron con su vida de inmediato. El disparo a la cabeza de la menor L. entró en la superficie craneal de la misma pero que no le causó la muerte inmediata, arrojando a la menor, aun con vida, a una fosa séptica que se encontraba en el cuarto de baño, entre la bañera y el water, que tenía un metro de diámetro y una profundidad de unos dos metros”.

Por la tarde, llegaron al domicilio, según los hechos probados, los trabajadores de la cementera que “con desconocimiento total de los hechos cometidos” al iniciar los trabajos “El Pollino” “les indicó que él materialmente iba a usar la manguera del hormigón para realizar el relleno que pretendía en la fosa séptica, por lo que los trabajadores se quedaron fuera de la casa mientras don Ricardo rellenaba con el hormigón esa fosa, si bien dejó un desnivel respecto al suelo del cuarto de baño de unos 20 centímetros”. El padre de “El Pollino” contrató tres albañiles “para que rellenaran el hueco que aún tenía la fosa séptica, lo que hicieron con mortero y fermila y después colocaron losas del mismo color que las existentes en el cuarto de baño”. Los condenados “arrojaron los cuerpos de don Yilmaz y doña Sandra a esa fosa séptica”.