Telemaratón

“Quinientas son las actas del Consejo de Gobierno que le han pedido a la Junta para saber qué pasó con 80 millones del «Caso Isofotón» y el juez Vilaplana imputa a cinco ex altos cargos del Gobierno andaluz por el «Caso Boliden»”

Nacieron a mediados de los 90 con el auge de las cadenas privadas. Por una buena causa, y con un marcador solidario por donde pasaban los «minolles» de pesetas, la tarde noche de los sábados se pasaba rápido viendo los «telemaratones», donde los famosos del momento cogían el teléfono para conseguir dinero que se destinaba a una buena causa. Elías Bendodo en sede parlamentaria ha tirado de nostalgia para describir la realidad del PSOE-A a causa de los casos de corrupción. Es verdad que se necesitan 24 horas, y más, para dar un poco de luz a cada una de las zonas en sombra que el socialismo regional ha cultivado desde que entendieron que el dinero público era un caudal con el que nutrir a la tropa partidaria. Auda Abu-Tayeh, en la cara y gestos de Anthony Quinn, le explica a Lawrence, en la inteligencia y espíritu de Peter O´Toole, la raíz de su pobreza porque él es «un río para su pueblo». Quinientas son las actas del Consejo de Gobierno que le han pedido a la Junta para saber qué pasó con 80 millones del «Caso Isofotón» y el juez Vilaplana imputa a cinco ex altos cargos del Gobierno andaluz por el «Caso Boliden» para que expliquen cómo se otorgaron ayudas por más de 50 millones. Toda esta cantidad de dinero pasa de largo por Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz, porque ellos «no se llevaron ni un euro». Eran como Auda, su generosidad no tenía límites. Claro, esa es la gran coartada, «no se enriquecieron como otros». La nostalgia televisiva de Bendodo describe el panorama en el que se encuentra el partido que hasta hace dos años era la principal fuerza política de Andalucía, un PSOE-A sin timón ni timonel en el que su líder tiene que aguantar que hasta la militancia con más solera del partido le saque los colores en público. Amparo Rubiales, histórica entre las históricas, se ha quedado tan pancha después de contarle las verdades a Susana Díaz. Si quiere tener futuro en Andalucía, el socialismo deberá entender que el tiempo y la realidad jurídica han pasado por encima del actual modelo de partido y atenerse a las tortas que le caen desde su propia casa.