Marta Bosquet: «Nadie me tiene que decir cómo hacer mi trabajo»

La presidenta del Parlamento andaluz afirma que desde su sitio no oyó el famoso «a la porra» del portavoz de Vox y que no le temblaría el pulso si tuviera que expulsar a un diputado. Critica que los ministros se «desdigan permanentemente», ya que «ésa no es manera de gestionar»

La presidenta de la Cámara andaluza, Marta Bosquet
La presidenta de la Cámara andaluza, Marta BosquetKiko Hurtado

Hace casi dos años que se presentó, en su discurso de investidura, como «servidora de servidores». Desde entonces no todo han sido momentos mesetarios, los ha vivido densos, política de perfume concentrado. Marta Bosquet (Almería, 1969) asegura que ha sido un tiempo «positivo», pero «un poco triste» por la impregnante covid. Dice que se ha avanzado en apertura, modernización, aunque quiere «digitalizar» la Cámara al completo; y en accesibilidad, como demuestra la página web acomodada a cualquier tipo de discapacidad, el Reglamento en lectura fácil o mejoras en la oferta de empleo público en ese ámbito. Hasta «se ha hecho un cuarto de baño adaptado que, aunque parezca mentira, no había», arroja.

–Otro de los objetivos que se marcó al arranque fue la reforma del Reglamento de la Cámara, ¿en qué punto está?

–Trabajamos desde hace tiempo en ello, pero los acontecimientos que se han sucedido han hecho que veamos cosas que no nos habíamos planteado para esa reforma parlamentaria, como el propio tema del coronavirus que tiene que quedar patente. La realidad manda y obliga. También el asunto del registro telemático conlleva una parte de reforma porque los plazos están previstos en papel. Y el paso de no adscritos –de nueve ex diputados de Adelante– ha hecho que quiera traer al Parlamento el pacto antitransfuguismo –estatal– que lo han firmado la gran mayoría de partidos que conforman esta Cámara.

–De hecho, anunció que sería un cambio exprés, que estaría antes de enero...

–Como eso atañe a la propia organización de la Cámara, a los cupos, al número de miembros en comisiones... requiere de mayor urgencia porque hay que regularlo. Mi intención es hacerlo en este mes, de cara a que cuando tengamos que aprobar el próximo periodo de sesiones, a la vuelta de la Navidad, ya esté contemplado. Espero que como ese pacto fue suscrito por todos los grupos políticos, creo que con la excepción de Vox, pero cuando se ha resuelto lo de Adelante ha defendido la postura del paso a no adscritos; entiendo que no pondrán ninguna pega, que no habrá impedimento para hacer ese cambio mediante lectura única, que no tiene debate y es más rápido. Mi idea es presentar a principios del próximo periodo de sesiones también a los portavoces el resto de la reforma para recoger las distintas sensibilidades que me transmitan. Es necesario abordarlas.

–Dado lo sucedido con la comisión de investigación sobre la Faffe, en la que muchos comparecientes no han respondido o se han ido, ¿sigue creyendo que esos entes sirven para algo?

–Sí funcionan, es un modo que tienen las cámaras legislativas de dirimir responsabilidades políticas, que hay que distinguirlas de las penales. Es verdad que en esta comisión hay mucha gente que no ha comparecido, algunos de ellos posiblemente porque están imputados en causas penales que se han suscitado con motivo de los hechos que se investigan y ahí entiendo y respeto, como jurista –es abogada de profesión–, que uno tiene derecho a no declarar contra sí mismo y a no decir lo que le pueda perjudicar. Pero lo que no puedo entender de ningún modo es que alguien que no esté inmerso en una causa penal, con lo cual aparentemente no tiene nada que esconder, no comparezca. Y tiene mayor recriminación ética y moral si esa persona es representante público. Me parece una falta de respeto total.

–¿A quién se refiere?

–A cualquier compareciente que haya sido citado a esa comisión de la Faffe y que no haya declarado, y creo que lo han sido personas que a lo mejor son diputados actualmente de esta Cámara y, o no han comparecido, o lo han hecho y no han declarado. Me parece una falta de respeto absoluta a lo que es el propio Parlamento en sí porque desobedecen el mandato de los ciudadanos, que se lo han dado a los representantes públicos, los integrantes de los partidos, que han dicho sí a la comisión de investigación. Es un contrasentido. Si no tienes nada que esconder, es bueno que los ciudadanos sepan y que se vislumbren responsabilidades.

–Los grupos parlamentarios y diputados no adscritos han presentado 848 enmiendas parciales al proyecto de ley de Presupuestos de la Junta para 2021, ¿qué valoración hace?

–Tiene una parte buena, porque denota que hay actividad parlamentaria, nos pagan por trabajar, y espero que en consenso entre los grupos y el Gobierno se intenten acoger en su gran mayoría, siempre y cuando sean enmiendas sensatas porque escribir cartas a los Reyes Magos sabemos todos. Se ha presentado una cantidad enorme y creo que no debe ser tanto la cantidad como la calidad de las enmiendas, que sean verdaderamente estudiadas, teniendo en cuenta que para meter en un lado, hay que sacar de otro porque el dinero no crece debajo de los árboles. Parece que se tira más por presentar un número, no sé si a lo mejor como para saturar. Es lo mismo que las iniciativas, en esta legislatura se están presentando un bloque de la misma cuestión en todos los municipios de Andalucía, para mí con el único fin de saturar y desbordar tanto los servicios de esta casa como la propia actividad del Gobierno y tenerlo más entretenido en contestar cuestiones que en intentar gestionar. Para todo tiene que haber un equilibrio y un sentido común, otra cosa distinta suena a entorpecer más que a ejercer la labor de fiscalización y de impulso al Ejecutivo, que por supuesto la respeto como fundamental.

Sobre las 848 enmiendas a los Presupuestos: confía en que sean «sensatas» porque «escribir cartas a los Reyes Magos sabemos todos»

–¿Ha repercutido en Andalucía de alguna forma, en la relación con sus socios de legislatura, la negociación de Cs con el Gobierno central de otras cuentas, las generales del Estado?

–En absoluto, el éxito de la gestión que está haciendo el Gobierno del cambio es justamente el buen entendimiento que hay. Cuando se cogobierna tiene que haber un solo Gobierno, con independencia de que lo formen distintas fuerzas políticas. En el central, donde hay también un cogobierno, en este caso de Podemos y del PSOE, los ministros se están desdiciendo permanentemente y ésa no es manera de gestionar porque no da ninguna certeza a los ciudadanos. Tiene que haber un Ejecutivo que vaya en una dirección que aquí, en Andalucía, después de 38 años de haber gobernado el mismo partido, es la del cambio que se ha ido consiguiendo. Prueba de ello es que en 2019 se logró superávit por primera vez, se lideraron las altas de autónomos con respecto a otras comunidades y hubo muchos datos que hacían presagiar que Andalucía iba para arriba, si no llega a ocurrir la situación que vivimos. Eso genera confianza y seguridad, que favorecen la inversión y la actividad económica y hay mayor empleabilidad. La fórmula está inventada y el gran reto es conseguirlo y creo que este Gobierno lo ha hecho, sobre todo, motivado por la ilusión y el afán que tenían todos sus miembros de cambiar a Andalucía y que ésta por fin convergiera con el resto de comunidades.

–Ha dicho dos partidos, pero se ha escrito que el PP podría absorber a Cs, incluso Juan Marín pareció abrir la puerta a concurrir a las elecciones con ese partido hace unos días, aunque luego Inés Arrimadas lo negó. ¿Qué le parecería?

–Ahora mismo lo que tiene que importar a cualquier partido, sobre todo si está gobernando, es salvar la situación sanitaria y los empleos. Pensar en futuribles de aquí a dos años... no creo que sea el momento, ya se verá. Está claro que somos dos fuerzas distintas y diferenciadas, que tenemos muchas cosas en común y muchas otras que nos diferencian. Lo bueno es, cuando hay que adoptar decisiones conjuntas, fijarse en lo que une, no en lo que separa.

–Pero, ¿lo ve descabellado?

Descabellado nunca es nada cuando la voluntad que rige es querer hacer bien las cosas, pero reitero que para mí lo descabellado es ponerte a pensar ahora lo que pueda ocurrir en dos años, no si concurrimos o no. Todos los partidos al final quieren fagocitarse, tiene que sobrevivir el más fuerte, es normal. A fin de cuentas, si militas en uno o formas parte de la vida pública es porque quieres poner en marcha tus políticas, todos los partidos en realidad quieren eliminar al resto. Pero, en lo que hay que pensar es en la terrible situación que tenemos económica y social y es lo que hay que sacar adelante. Andalucía iba muy bien y esto ha venido a retardar o a frustrar cuestiones que se querían llevar a cabo. Lo que espero es que, con la vacuna, podamos volver a retomar la senda de ascendencia.

No cree que «sea el momento» de «pensar en futuribles de aquí a dos años» como concurrir o no con el PP a las elecciones

–Ha habido quien le ha reprochado que no le exigiera unas disculpas públicas al portavoz de Vox tras el episodio del «a la porra» y le ha indicado cómo debería haber actuado, ¿por qué no lo hizo?

–Hay plenos más fáciles y otros más difíciles. No sólo en este Parlamento, por desgracia en todos, las faltas de respeto parece que es lo que está primando y estamos haciendo más política a golpe de tuit que dando argumentos contundentes. Centrándome en ese hecho, la realidad es que la famosa frase desde arriba no se oyó. Actué como tenía que actuar: había un portavoz en el uso de la palabra y lo que no puedo permitir es que otro lo interrumpa y fue lo que le dije. Y conseguí el fin. Si se hubiera dicho realmente en el debate, por supuesto que le hubiera llamado la atención, pero la realidad es que no se produjo. No puedo regirme como presidenta por lo que veo posteriormente en un vídeo. He llamado al orden infinidad de veces, sé que en esta casa nunca se ha expulsado a ningún diputado, pero si tuviera que hacerlo, no me temblaría el pulso. Pero deseo de corazón, por el bien dela Cámara y por el bienestar de los andaluces, de la clase política y de la sociedad, que no llegue a producirse. A veces las situaciones son tensas, pero intento siempre guardar la calma, mantenerme en el sitio y, sobre todo, hacer valer el Reglamento, que es lo que es mi competencia y mi responsabilidad. Nadie me tiene que decir cómo tengo que hacer mi trabajo de presidenta, eso lo tengo claro.

Bosquet, en uno de los pasillos del Parlamento regional
Bosquet, en uno de los pasillos del Parlamento regionalKiko Hurtado