¡Ole ya, que vamos a ganar!

“El deporte es un fenómeno social, quizás único, para unir a los distantes y provocar sentimientos de orgullo español”

Un paracaidista con una bandera española aterriza en el terreno de juego del Wanda Metropolitano, en Madrid
Un paracaidista con una bandera española aterriza en el terreno de juego del Wanda Metropolitano, en Madrid

Entre las varias que nos constan, es la única propuesta de letra para la Marcha de Granaderos que no pretende convertirse de forma oficial en Himno de España. Lógico, de escucharla. Concebida para ser coreada por la gente en los estadios cuando suenan los acordes del himno al competir, sólo aspira a que las aficiones la consagren como Himno Deportivo de España, con traza de auténtico plebiscito. ¡Ole!

La ausencia de letra en nuestro Himno Nacional crea un vacío de expresión que lo distancia del pueblo –frialdad de partitura, a pesar de su fuerza y compás–, por no transmitir un mensaje oral. Cierto que la sinfonía llega al corazón provocando mayor o menor sentimiento, según a cada quién. Sin embargo, integrar palabras con los acordes crea un vínculo real entre persona e himno, cantar el mensaje, distante a todas luces de sólo escuchar la composición musical.

Hoy y aquí, el deporte es un fenómeno social, quizás único, para unir a los distantes y provocar sentimientos de orgullo español. ¡Ole ya! Por asombroso y triste que resulte, no deja de ser una realidad. Esta propuesta –lo dice su autor, el abogado y escritor sevillano Juan Luis León– nació durante el tránsito del Campeonato Europeo de Fútbol de 2008.

Fue por dar voz a las aficiones al sonar el Himno de España en los torneos internacionales y así relegar al olvido el vocerío inarticulado que lo suele acompañar, propio de simios más que de humanos. Se presentó en el Estadio Olímpico de Sevilla, padrino Vicente del Bosque, en 2017, y a los medios de comunicación, Sevilla también, en 2018. Cincuenta y cuatro palabras –una reiteración juguetona de sólo siete– son las que articulan este canto de ánimo para ganar.

Letra sencilla y fácil de memorizar, simpática y que a nadie puede ofender, plagada de oles que son marca España. Sin más reto que deslizarse entre los acordes de la Marcha de Granaderos y elevar la moral de las y los deportistas españoles en trance de estar en lid, esta letra logra su doble objetivo: el mágico ajuste con la sinfonía del himno y el transmitir una explosión de ánimo para quien compite, alentando al triunfo. ¡Que vamos a ganar!

El deporte, vínculo de unión por excelencia entre españoles a la hora de contender contra cualquier país, podría ser –según Juan Luis León– el vehículo idóneo para hacer sitio al himno nacional en nuestras vidas, por oírlo y corearlo en ocasión de eventos deportivos relevantes que provocan orgullo general y un sentir de verdad España.

Esta propuesta de Himno Deportivo Nacional puede causar entre los más jóvenes y los ya no tanto el deseo de cantarlo y hacerlo propio, con ganas de animar al deporte español en la victoria. Su autor confía en la fuerza del mensaje para corearse y motivar a nuestros deportistas al sonar el himno.

¿Qué les gustaría escuchar, vistiendo nuestros colores, al iniciarse un encuentro internacional? Seguro que la voz de la afición jaleándolos en esa pelea por lograr la victoria: ¡Ole ya, que vamos a ganar!

P.D. Desde iniciarse la crisis sanitaria, esta propuesta ha pensado al país como un auténtico equipo en lucha contra el peor enemigo de la historia reciente, el coronavirus, y querido animar al pueblo español a vencerlo, además de rendir homenaje a quienes se han jugado y juegan su vida por defender las de otros, realizando varios vídeos.

Luego, a Rafa Nadal, icono del deporte, símbolo de luchar y ganar, por su 13º Roland Garros. Llegarán más.