El PSOE andaluz vota en unas primarias históricas sin un vencedor claro

La posibilidad de que haya una segunda vuelta aún planea sobre el proceso. Si gana Espadas, se abrirá un variado abanico de escenarios posibles

Al izquierda, Juan Espadas, junto a Susana Díaz y Luis Ángel Hierro, en la sede regional del PSOE andaluz
Al izquierda, Juan Espadas, junto a Susana Díaz y Luis Ángel Hierro, en la sede regional del PSOE andaluzMaría José López / Europa Press Europa Press

El PSOE andaluz hará hoy historia. Desde la oposición elegirá candidato a la Presidencia de la Junta, gracias al voto al que están llamados 45.374 personas que determinarán quién se ensombrece al final del día. Hay tres aspirantes ávidos de captar señales: la ex presidenta de la Junta Susana Díaz, el alcalde de Sevilla Juan Espadas y el profesor universitario Luis Ángel Hierro. Recorrida la campaña y sin sondeos internos oficiales, el principal termómetro para medir las fuerzas han sido la capacidad de convocatoria en los actos, limitada de arranque por la pandemia, y las reacciones en las redes.

Desde los equipos de Espadas y Díaz se muestran convencidos de que van a ganar y a superar el 50% que evitaría que se produjera en una semana una segunda vuelta entre los dos candidatos con más respaldo. Pero, otras fuentes de ambos bandos admiten que «la batalla está reñida». Del lado de Hierro, en cambio, siguen confiando en la posibilidad de que haya otra votación y apuntan que «puede haber sobresaltos en algunas provincias». Creen que la «clave» de lo que suceda estará precisamente en «la gente» que ellos «lleven a votar» y en el «porcentaje» que ésta suponga. Hilvanan que si Díaz «resiste» y alcanza «un 38 o un 40%» de los sufragios y ellos le restan a Espadas, «habrá partido aún». El propio profesor de Universidad traslada a LA RAZÓN que «no tiene una bola de cristal» para saber qué pasará, pero añade que para él «sería una sorpresa que alguno supere el 50%» este domingo.

Hay también muchas incógnitas en torno a lo que ocurrirá después de los previsibles gruñidos sordos de los perdedores. Lo que se despejará ahora es quién será cabeza de cartel electoral, pero sobre la Secretaría General del partido, que ostenta Díaz aunque haya cedido temporalmente sus funciones por las primarias, no habrá pronunciamiento hasta finales de año que se celebre un congreso regional que llegará tras el federal, fijado ya a mediados del próximo octubre. Si resultara vencedora la dirigente socialista, «el partido se quedaría tal cual está», hasta el mencionado cónclave autonómico, aseveran desde su círculo. Pero si el triunfador es Espadas –ambas opciones son las más factibles para la mayoría de las fuentes consultadas–, no tendrá las bridas de la formación ni escaño en el Parlamento, con lo que habrá de hacer oposición al Gobierno de Juanma Moreno desde la Alcaldía de Sevilla, que, de momento, mantendrá. En ese caso, se abrirá un abanico de escenarios posibles que fuentes socialistas resumen a este diario sobre la base de «lo que ya ha ocurrido» en el PSOE: Díaz y Espadas podrían «tener una cohabitación pactada» hasta el congreso, podría haber «equipos comunes para trabajar conjuntamente», la dirigente socialista «podría renunciar», lo que «provocaría que se nombrara una gestora», mencionan también un «reparto de responsabilidades, con alguna reestructuración de equipos como el del grupo parlamentario –de hecho, Espadas ya ha deslizado que hará cambios en él–, o podría crearse, por ejemplo, «una oficina del candidato en paralelo». En relación a la primera opción, recuerdan que ya hubo en el PSOE andaluz una etapa no muy lejana de bicefalia. Cuando el ex presidente de la Junta Manuel Chaves asumió en 2009 la Vicepresidencia tercera de uno de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, José Antonio Griñán pasó a ser presidente del Ejecutivo regional, pero Chaves continuó un tiempo como secretario general de la formación. Fue una fase de tensiones que se saldó con la convocatoria de un congreso extraordinario en marzo de 2010 en el que se encumbró a Griñán para pasar página a lo que los suyos denominaron «Antiguo Testamento».

En lo que pase en la era del «Testamento de las bases» serán definitorios «los dos o tres días posteriores al 13 o al 20» de junio, dicen los veteranos. «Ahora hay lealtades y fidelidades fuertes a unos u a otros porque se han adquirido compromisos, pero una vez que pase la votación, algunos se moverán», auguran. Si quieren recuperar el Gobierno autonómico del que fueron descabalgados en diciembre de 2018, «lo de unir al partido tendrá que dejar de ser un eslogan, para convertirse en una realidad», instan desde el ala de los históricos. Habrá que dejar atrás resentimientos y ver si los propósitos de integración son leves como la espuma o se materializan de forma sólida.