«Esta ley no es de ningún partido, es la ley de los niños andaluces»

Los menores y sus familias unen al arco parlamentario. El Gobierno de Moreno acepta enmiendas de todos los grupos a la Ley de Atención Temprana en aras de la unanimidad

Por ley, un menor no podrá estar más de un mes en lista de espera para recibir terapia
Por ley, un menor no podrá estar más de un mes en lista de espera para recibir terapia FOTO: La Razón La Razón

La comisión de Salud y Consumo del Parlamento de Andalucía aprobará mañana, salvo imprevisto, el dictamen de la Comisión sobre el Proyecto de Ley que regulará la Atención Temprana en la comunidad. El informe de la Ponencia propone la aceptación de medio centenar de enmiendas formuladas por el Partido Popular, el Partido Socialista, Vox y Por Andalucía, muchas de ellas atendiendo a las solicitudes de los agentes sociales que han tenido voz en el procedimiento legislativo. La voluntad del Gobierno andaluz es lograr la unanimidad de los grupos parlamentarios para su aprobación definitiva en una materia tan sensible como los menores con trastornos en el desarrollo hasta los seis años de edad y, al mismo tiempo, evidenciar que el diálogo y el consenso se anteponen a la aplicación del «rodillo» de la mayoría absoluta de Juanma Moreno.

No sería excepcional que la ley se aprobase con el respaldo de todos los partidos con representación parlamentaria, pero sí la primera vez desde la entrada de Vox en el Antiguo Hospital de las Cinco Llagas. En 2018, por ejemplo, ya salió adelante la Ley de Cambio Climático por unanimidad, algo que no sucederá, probablemente, con la de Economía Circular por la negativa de la formación negacionista que lidera Santiago Abascal.

Detrás de la Ley de Atención Temprana en Andalucía hay muchas personas, pero sin la tenacidad, la dedicación, la sensibilidad y el cariño de Antonio Guerrero, presidente de la Plataforma de Atención Temprana en Andalucía, no habría sido posible. «Nos marcamos este objetivo hace ocho años y ya voy a cumplir 68 años; hemos logrado poner en sintonía a todos los partidos del arco político sin recogida de firmas. Creo que se ha hecho una buena ley y que nadie puede decir que ésta es la ley de un partido político u otro, es la ley de Atención Temprana de los niños de Andalucía», explica emocionado. «Nadie tiene por qué posicionarse en contra y ni siquiera abstenerse. Espero unanimidad», subraya.

«Es una ley equilibrada que aguantará bien el transcurso del tiempo», añade Guerrero, que considera que «lo ideal» sería la aprobación de una ley nacional que acabase con agravios, como el hecho de que en Castilla-La Mancha sólo se atienda a los menores hasta los tres años, «la edad en la que en la mayoría de los casos los trastornos del desarrollo empiezan a dar la cara». «Ésta es una ley pionera, muy avanzada y consensuada, que ha escuchado a todos los colectivos –añade–, y que, sobre todo, pone en el centro a los niños y sus familias, porque la familia es el motor de recuperación del menor».

La memoria económica de la norma asciende a 52 millones de euros –los datos estadísticos de partida fueron los de 2018–, pero existe el compromiso de ir dotándola de mayor presupuesto hasta alcanzar los cien millones que necesita al finalizar la presente legislatura. Es más, el Gobierno asegura que inyectará la cantidad necesaria desde su aprobación para ir reduciendo las listas de espera.

Dentro de las grandes novedades hay que destacar dos. En su amplio articulado, la ley especifica que «se asignará preferentemente, y siempre que la disponibilidad de las plazas así lo permita, el CAIT –centro de atención infantil temprana– más cercano al domicilio familiar, sin perjuicio de que, en determinados trastornos del desarrollo, el criterio preferente para la derivación será la especialización del centro, aunque no sea el más cercano al domicilio familiar». Y, además, que «ante la no disponibilidad de atención en un CAIT según los criterios anteriores, se asignará otro de manera temporal, teniendo en cuenta las necesidades de la familia y los principios de descentralización, sectorización y la planificación a corto plazo del CAIT que inicialmente correspondiera. Se podrán articular mecanismos de flexibilización en los CAIT para que de manera extraordinaria puedan ampliar la atención a menores que estén en listas de espera más de un mes». Por ley, por tanto, un menor no podrá estar más de 30 días diagnosticado y sin tratamiento. De ahí su nombre, atención temprana. «Si un niño está mal atendido, las complicaciones después crecen. Si está bien atendido desde pequeño, estará mucho mejor y también su familia. Se trata de dar estabilidad a la familia», agrega.

Por otro lado, el procedimiento para el acceso a la atención e intervención temprana «se podrá iniciar por las Unidades de Gestión Clínica de Pediatría Hospitalaria, por los Servicios de Neonatología o por Pediatría de Atención Primaria», y se incorporará la figura del logopeda, porque en la actualidad la mayoría de trastornos son los de la comunicación, sin descartarse la figura del fisioterapeuta. El siguiente objetivo de Guerrero es la segunda infancia. Ya busca aliados porque los menores «a los seis años no pueden quedarse desatendidos».