"El bloc"

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"Pasaron pues los veranos de ordenador en ristre, de costumbrismo actualizado con nuevos tópicos como la turismofobia"

Termómetro marca 42 grados en Sevilla
Un termómetro marca 42 grados en Sevillalarazon

La perspectiva de dos meses de (relativa) holganza, al menos en lo que al artículo consuetudinario se refiere, ilusiona al trabajador fatigable que firma estos billetes dominicales, aunque duela también experimentar la decrepitud en carne propia: hasta hace apenas un lustro, el compromiso estival incrementaba de cinco a siete textos semanales en vez de reducirse de la unidad a la nada. Pasaron pues los veranos de ordenador en ristre, de costumbrismo actualizado con nuevos tópicos como la turismofobia y de piezas no perecederas almacenadas en la nevera para su administración en días de vuelo transoceánico o estancia en huso horario incompatible con el cierre. ¡Bien! Qué sorprendente es, tras decenios de abnegación calvinista, reconocerse en los postulados de Paul Lafargue, la pluma irónica del primer marxismo: «Para el español, en que el animal originario no está atrofiado, el trabajo es peor que la esclavitud», escribe este médico francés nacido en España, pues territorio nacional era Santiago de Cuba en 1842, donde y cuando su madre lo trajo al mundo. Ni siquiera las extemporáneas elecciones legislativas de dentro de tres semanas romperán este silencio pactado con la superioridad. ¿Qué podría aportar desde un confín lejano, voto por correo ya depositado, este ciudadano a la fuga? (…) «En este punto, yo me pregunto si usted realmente lee los exámenes o pone las notas al voleo», le deslizó una compañera volteriana a un profesor de la Facultad de Comunicación –que, por supuesto, no lo leyó– poco riguroso con las correcciones. Pues idéntica sensación cunde en el columnista cuando termina la temporada, porque no sabría discernir si esta desgana apabullante es la causa o la consecuencia del poco apego de los lectores. Menos de usted, amigo, que ha llegado hasta aquí.