Financiar los fármacos para dejar de fumar convertiría a 200.000 españoles en ex fumadores

Desde Separ apuntan que cubrir las terapias para eliminar el tabaquismo en los pacientes con EPOC supondría un ahorro de más de cuatro millones de euros a los cinco años

  • Ellos son más reticentes a dejar de fumar
    Ellos son más reticentes a dejar de fumar /

    J. Fernández-Largo

Tiempo de lectura 8 min.

22 de abril de 2019. 13:53h

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Pilar Pérez Madrid. 22/4/2019

Navarra es, hasta ahora, la única comunidad autónoma que financia los medicamentos para dejar de fumar. Este paso, que cuenta con el aval de que casi cuatro de cada seis navarros llevan un año en tratamiento sin recaer, quiere Sanidad que se repita a nivel estatal. Por ello, estudia ya que el Sistema Nacional de Salud (SNS) dé cobertura a este tipo de medicamentos. «Lo primero que debemos dejar claro es que el tabaquismo es una enfermedad, por lo que si asumimos esta condición, podremos exigir que su terapia cuente con el ‘‘paraguas’’ de la Administración», apunta José Luis Díaz-Maroto Muñoz, coordinador del Grupo de Trabajo de Tabaquismo deSemergen (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria).

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Ante este paso, tan ansiado y deseado por los médicos, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) se muestra algo cautelosa. «Llevamos años pidiendo que los ciudadanos que quieran dejar de fumar cuenten con el apoyo económico del SNS, pero no vemos el momento», asegura Carlos A. Jiménez-Ruiz, neumólogo y presidente de esta sociedad.

En este sentido, Leyre Gaztelurrutia, coordinadora del Grupo de Respiratorio de Sefac (Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria) y secretaria de la junta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), explica que «entrarían en financiación aquellos medicamentos con indicación para la cesación tabáquica, que tienen evidencia científica detrás. Como es la TSN (terapia sustitutiva con nicotina) en sus diferentes formas farmacéuticas (chicles, comprimidos, parches, spray...), vareniclina y bupropion. Se debería tener en cuenta que en determinadas situaciones podría ser necesaria la combinación de varios de estos fármacos». Financiar los medicamentos es invertir y reducir otros gastos, como apuntan los expertos. Así, un estudio de la Universidad Internacional de Cataluña publicado en la revista «Addiction» apunta que dar cobertura a los medicamentos para dejar de fumar ascendería a 61 millones de euros, que ayudarían a la deshabituación tabáquica de 18 de cada 1.000 fumadores. Lo que hoy se traduce en que 200.000 españoles podrían dejar de fumar, si Sanidad diera luz verde a la financiación.

En este sentido, la investigadora responsable del estudio, Marta Trapero afirma que «cada euro invertido en la provisión nacional de salud actual tiene el potencial de generar 1,87 euros a los 10 años y hasta cinco durante el tiempo de vida de los pacientes». Además, desde Separ apuntan a que cubrir el tratamiento del tabaquismo para los pacientes con EPOC supondría un ahorro de más de cuatro millones de euros a los cinco años.Desde Sanidad, cuyo ministerio queda en «funciones» ahora en pleno proceso electoral, han apuntado alto al querer incluir los productos para dejar de fumar en la cartera de medicamentos. Pese a la inversión que pueda suponer, el modelo desarrollado en la investigación de Separ demuestra que con dicha financiación un total de 17.756 fumadores con EPOC dejarían de fumar, a diferencia del modelo actual sin ella en el que sólo abandonan el hábito 1.303.

«Contar con la cobertura serviría para apoyar de alguna manera los intentos, en muchos casos fallidos, de muchos ciudadanos que quieren dejar de fumar y no reciben el apoyo adecuado», subraya Ruiz Jiménez. O, como añade Díaz-Maroto, «una ayuda para los que deciden apostar por gastarse el dinero en invertir en su salud, en vez de gastárselo en una cajetilla de tabaco. Hoy, cuando aconsejo a mis pacientes a que lo hagan y me preguntan: ‘‘Y esto, ¿encima me va a costar tanto dinero?’’. Les echa para atrás y es un obstáculo importante». Además, no se trata sólo de un abordaje farmacológico, que es importante, «sino debe ser multidisciplinar. Que cuente con apoyo psicológico, conductual, gestual... El hábito tabáquico comprende muchas ópticas y a todas debemos ofrecer una respuesta», explica el presidente de Separ. Como explica la portavoz de Sefac, «el abordaje del paciente debe ser personalizado y adaptado a sus necesidades durante todo el proceso. Debe tener una duración mínima de un año y debe incluir tanto tratamiento farmacológico como cognitivo conductual».

Porque hoy, que se fuma más que nunca –un 3,66% más que antes de que se aprobase la primera Ley Antitabaco y un 6,92% más que en 2009, justo antes de la segunda Ley Antitabaco (42/2010), según la XII Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (Edades)–, hay que trabajar activamente en favor de la erradicación de uno de los problemas más graves de salud pública que se afronta en la actualidad.

, tiene una relación causal con el 30% de todos los cánceres, con enfermedades respiratorias (85% de la EPOC –enfermedad pulmonar obstructiva crónica–), y con patologías cardiovasculares (25% de cardiopatía isquémica). Las mujeres tienen menos dependencia física de la nicotina que los hombres pero fracasan más a la hora de intentar dejar el tabaco con las terapias de apoyo.

Polémica, otras ayudas

Una cosa que tienen clara los médicos es que ellos no creen que las nuevas fórmulas denominadas «menos malas», como son el tabaco calentado y cigarrillos electrónicos, sirvan para abandonar el hábito. «No existe evidencia científica suficiente de que sean útiles para dejar de fumar. La poca certidumbre que existe no es concluyente sobre su uso en este aspecto y, sin embargo, sí se ve como una puerta de entrada al consumo de nicotina por parte de jóvenes y cómo los utilizan los adultos, que en lugares donde no pueden fumar cigarrillos tradicionales aprovechan la impunidad del uso de este tipo de producto por falta de legislación al respecto», apunta Gaztelurrutia.

Por ello, en Sefac, alertan de que en su gran mayoría contienen nicotina responsable de su capacidad adictiva y, además, aunque en menor cantidad debido a que no se realiza el proceso de combustión, contienen sustancias tóxicas entre las que cabe destacar partículas sólidas (PM2.5) consideradas carcinógenas del grupo I, por la OMS y la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer). Cabe destacar la excepcional situación del País Vasco, donde la Ley de Adicciones 1/2016 limita la publicidad, promoción, suministro, venta y consumo de dispositivos susceptibles de liberación de nicotina, igualándolos al cigarrillo tradicional.

Ellas, más dispuestas

Desde Separ apuntan que las fumadoras se plantean con más frecuencia dejar el tabaco y a edades más tempranas. Las mujeres tienen menos dependencia física de la nicotina que los hombres pero fracasan más a la hora de intentar dejar el tabaco con las terapias de apoyo. La sociedad científica recuerda algunos datos sobre la prevalencia en España, que alcanza el 34,2% en ellos hombres y el 27,3% en ellas, en la mayor parte de las franjas de edad fuman más los varones que las féminas, salvo en la de las más jóvenes. En concreto, el 63,4% de los hombres consigue dejar de fumar gracias a las terapias sustitutivas frente al 59,4% de las mujeres, según datos de la Unidad Especializada en Tabaquismo de la Comunidad de Madrid.

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