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Prescripción enfermera: un reconocimiento para los médicos

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29 de octubre de 2018. 17:10h

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Juan Abarca Cidón / Presidente de HM Hospitales.  29/10/2018

Cuando uno persigue las cosas, con el tiempo acaban yendo hacia uno, solas. Esto parece que es lo que le ha pasado a la Enfermería en nuestro país con el tema de la indicación de medicamentos por parte de la enfermería, tras más de una década de pelea y negociación, a través de su Consejo Nacional de Enfermería bajo el liderazgo, la gran mayoría del tiempo, de Máximo González Jurado y al final de Florentino Pérez Raya, y del sindicato Satse, por tratar de tener un hueco en el mundo de la prescripción farmacéutica. Tras años de negociación, el Consejo de Ministros, el pasado 19 de octubre, de repente, sin que nadie se lo esperara, aprovechando la oportunidad de poder hacerse con un epitafio en la historia del Ministerio de Sanidad, la ministra María Luisa Carcedo –pasará a los anales de la política sanitaria como la ministra que aprobó este Real Decreto–, consiguió que por fin viera la luz.

La política es cuestión de oportunidades y con ésta, el gobierno socialista, como ya pasara con el Real Decreto de la universalización de la asistencia sanitaria, que a los efectos pocas modificaciones iba a aportar, más allá de titulares bien intencionados, porque de facto ya se estaba aplicando en todas las Comunidades Autónomas, se ha marcado un segundo gol sobre algo que ya venía trabajándose, de largo, por gobiernos de signo político anterior. A fin de cuentas, a la política, en estos tiempos, le interesan los votos y son estas medidas las que tienen impacto en la sociedad y, por tanto, en las elecciones.

Es verdad, que creo que las formas han fallado estrepitosamente y el oportunismo político ha venido acompañado de un desprecio a los médicos al no permitir ni siquiera que pudieran participar en la foto final, cuando han participado activamente en todas las negociaciones y claramente las disposiciones de este Real Decreto es a costa de competencias exclusivas que hasta ahora tenían ellos y que para su desarrollo efectivo, dado que necesita el consenso y la aprobación de las guías clínicas y los protocolos para que los enfermeros y enfermeras puedan recetar medicamentos sujetos a prescripción médica, es preciso la concurrencia activa de los galenos. A fin de cuentas, en mi opinión, la aprobación de este Real Decreto puede suponer una mejora en la atención a los pacientes e incluso una gestión más eficiente de los recursos al manejar las enfermeras gran parte de materiales y medicamentos de una forma mucho más cercana a ellos mismos.

Creo que los médicos debemos de hacer una reflexión sobre que está pasando con nuestra profesión para que se nos ningunee de una forma tan dolorosa y evidente y qué medidas deberíamos de tomar para que no ocurra nuevamente. Lo que resulta evidente es que por mucho que se trate de menoscabar nuestra labor, la autoridad final sobre el paciente, el predicamento y reconocimiento entre los usuarios es innegable y el hecho de permitir que el resto de profesiones colaboren con nosotros, en favor de la atención a nuestros enfermos, permitiendo que las enfermeras puedan recetar bajo protocolo, es algo que, más allá de restarnos autoridad, engrandece nuestras atribuciones al reservarnos para lo principal y lo que es indelegable e intransferible: el diagnóstico del paciente, la dirección facultativa del proceso y la relación de confianza que se establece con él bajo los principios de autoridad y responsabilidad final.

El Real Decreto de la indicación enfermera de la dispensación de fármacos es una buena noticia para nuestro sistema sanitario, que cierra una reclamación histórica y justa por la gran cantidad de productos sanitarios que venían manejando las enfermeras sin el aval jurídico necesario (vacunas, insulinas, etc.) y que permitirá prestar una atención mucho más ajustada a las necesidades de nuestros enfermos en cada momento.

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