De charco en charco

Espacio dedicado al mundo de los más pequeños de la casa. Moda, decoración, ocio, planes divertidos, cultura... todas esas facetas con las que nos encontramos a diario cuando somos padres. Su reto es simplemente echar una mano, inspirar, dar ideas, algún que otro consejo... porque con niños vamos saltando de un charco a otro.

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Los campamentos de verano fuera de casa. ¿A partir de qué edad? ¿Son buenos para ellos? ¿Qué debemos tener en cuenta?

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Sobre el autor

Tania Villate Consonni

Siempre me ha gustado escribir, comunicar... compartir. Abogada y Agente de Propiedad Industrial de formación y profesión hasta que me convertí en madre de familia numerosa, lápiz y papel siempre me han acompañado. Desde entonces mi atención se ha centrado en el mundo de los niños. Me preocupa la seguridad de los niños y me apasiona la moda, la decoración, descubrir formas formas en las que disfrutar del ocio en familia... es un universo mágico que nunca deja de sorprenderme.

En verano, sin colegios pero con trabajo, tenemos que buscarnos la vida para que los niños estén cuidados y entretenidos. ¿Habéis pensado en la opción de los campamentos fuera? Hablemos un poco sobre esto.

El verano es largo y casi nadie tiene la opción de quedarse en casa o irse de vacaciones con los niños toda su duración. Tenemos opciones como “tirar de los abuelos” dejándolos con ellos en casa durante el día o en el pueblo o la playa durante más tiempo. También podemos inscribirles en campamentos urbanos durante la jornada laboral o mandarles a un campamento fuera de casa.

Personalmente creo que si el niño tiene claro que no quiere ir, es mejor no obligarle. La experiencia puede ser un absoluto sufrimiento para él y podemos conseguir un rechazo frontal para futuras ocasiones. Sin embargo, estoy a favor de “empujar” un poco al niño para que tenga la oportunidad de vivir esta experiencia única por primera vez si no lo rechaza directamente y creemos que va a ser bueno para él.

Por supuesto, lo que el niño vaya a aprender o disfrutar dependerá del tipo de campamento que sea y de la propia personalidad y madurez del niño. Creo que el hecho de que el niño salga de casa por unos días con muchos otros y a un entorno normalente inmerso en la naturaleza lejos de la ciudad puede ser muy favorable para los niños que son tímidos o tienen necesidad de conocer gente nueva... porque les animará a esforzarse para entablar amistades, relacionarse y expresarse. El hecho de encntrarse con tantos niños fuera de su entorno o zona de confort y en su misma situación les ayudará a empatizar y los juegos y actividades de grupo que se organizan en los campamentos son geniales para unir a niños que en otras circunstancias no se habrían relacionado. Los niños más lanzados y extrovertidos podrán igualmente sacar mucho provecho del campamento ya que harán nuevos amigos y aprenderán a relacionarse con respeto, compañerismo y orden.

Y cuando empezamos a plantearnos esta opción nos preguntamos ¿a partir de qué edad? ¿es mi hijo demasiado pequeño para llevarle? Lo normal siempre ha sido llevarles a partir de los 7 u 8 años, pero últimamente podemos acceder a campamentos donde los admiten a partir de los 3 años. A mí personalmente me parece demasiado pronto, ya que creo que el niño debe ser plenamente consciente de lo que está pasando, dónde va, por qué y para qué. Hay que atender en cualquier caso a la personalidad de cada niño para ver si está preparado o no, pero yo situaría el mínimo en los 7 años.

Hay diferentes elementos que debemos valorar para ver si el niño está o no preparado para ir a un campamento de verano y dormir fuera de casa con extraños, como su autonomía (si se viste y come sólo, si cuida su higiene...) y su madurez (cómo se enfrenta nuevas situaciones y personas, por ejemplo). Es muy importante que los padres estén convencidos de que es lo mejor para él (el niño necesita percibir seguridad y tranquilidad en sus padres para estar él mismo tranquilo) y que contemos con su opinión sobre dormir fuera de la familia unos días y conocer y pasar el día con un montón de nuevos amigos. En caso de que se puedan visitar las instalaciones antes o haya alguna reunión previa es recomendable ir con el niño para que luego el entorno y la gente se le haga un poco más familiar.

En caso de que nuestro hijo sea tímido, podemos plantearnos llevarle una semana en lugar de dos... o que al menos la primera vez vaya acompañado de algún amiguito con el que se sienta cómodo y seguro. Todo esto ayudará a que se sienta arropado y relajado y pueda así disfrutar de todo lo que se les ofrece en los campamentos.

Hay algunas situaciones además en las que debemos tener cuidado de no forzar al niño a irse de casa unos días: alguna enfermedad, el nacimiento reciente de un hermano, algún fallecimiento cercano... el niño puede sentirse desplazado o abandonado y entonces el efecto de esta aventura en su personalidad puede ser negativo.

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