Blázquez apela a la unidad y solidaridad individual y colectiva para superar la pandemia

El cardenal arzobispo de Valladolid preside la eucaristía en honor a la Virgen de San Lorenzo, patrona de la ciudad, donde advierte de la crisis económica y social “que se manifestará con dura incidencia”

La Santa Catedral de Valladolid acogía a las doce de este mediodía, puntual, la misa en honor a la Virgen de San Lorenzo, patrona de los vallisoletanos, en una festividad marcada por la pandemia y la suspensión de la procesión por las calles de la ciudad como medida de seguridad para evitar aglomeraciones que puedan propagar el virus.

El cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, presidía la eucaristía en una seo semivacía debido a las restricciones de aforo en lo que ha supuesto una estampa inédita ya que este 8 de septiembre es una de las citas más esperadas por los fieles en Valladolid, donde pronunciaba una emotiva homilía en la que, ante la situación actual que vive España,en general, y la capital del Pisuerga, en particular, por la pandemia, con unos datos preocupantes por el paulatino aumento de contagios, recordaba los estrechos vínculos de protección de la Viernes a la ciudad así como la devoción y el fervor que los vallisoletanos sienten hacia ella.

En su alocución, Monseñor Blázquez recordaba la “situación penosa, limitante y larga” que está provocando la Covid “oscureciendo de incertidumbre el futuro” y que se manifestará, auguraba, con una dura crisis económica y social, pero, pese a ello, lanzaba un mensaje de optimismo para afrontar esta dificultad a través de la unidad de la esperanza alegre y la esperanza en las pruebas, y apelaba a la unidad y solidaridad individual y colectiva, cada uno en la medida de sus posibilidades y con responsabilidad, como la mejor forma de hacer frente a esta situación de pandemia.

“Todos estamos bajo el mismo riesgo y padecemos confinamientos personales, sociales, interiores y exteriores porque el coronavirus no tiene fronteras, pero todos, también, formamos una familia y vamos en la misma barca y, por ello, si estamos unidos, si somos solidarios y si aportamos fraternalmente nuestra colaboración, cada uno en sus posibilidades y responsabilidad, si prestamos nuestra cooperación, tanto en la quiebra de la salud como en la crisis económica y social que ya padecemos, habrá un futuro y un nuevo comienzo”, decía el prelado.

Y tras reconocer que “hace sufrir” la limitación en la participación ciudadana y de las manifestaciones religiosas, culturales y folklóricas, invitaba a que en estas no fiestas cobre importancia la "intensidad personal” así como a apoyarse en la protección de Virgen de la San Lorenzo y acogerse a su mirada fraternal, “para encontrar cobijo, serenidad y esperanza para recorrer el camino cuando las tinieblas nos cerquen”.

Blázquez ponía como ejemplo de signo alentador la ofrenda de este año organizada por la Hermandad de la Virgen de San Lorenzo que tiene como destinatario al Banco de Alimentos de Valladolid para contribuir de alguna forma a echar una mano a los más golpeados por esta crisis y llamaba.

El cardenal arzobispo reconocía en su intervención que de esta pandemia “saldremos diferentes” y que el coronavirus provocará “muchos cambios” que “no serán a mejor” y por ello insistía en la necesidad de estar todos unidos en las pruebas, en las búsquedas y en los sacrificios, animaba a aprender de esta vivencia recordando que esta situación “ha puesto de manifiesto nuestra fragilidad y vulnerabilidad” y pedía no excluir a Dios en la necesaria construcción que se avecina.

Y pese a las limitaciones y dificultades, el prelado felicitaba a todos las fiestas de Nuestra Señora de San Lorenzo e invitaba a todos a participar de ellas recordando también la memoria de los años pasados y la esperanza de los futuros.