La Católica de Ávila reorienta la crisis conceptual de la enseñanza universitaria

A través de la Cátedra Newman, la UCAV proclama la importancia y necesidad de la verdad en las aulas y el prestigio de la figura del profesor

Presentación de la Cátedra John Henry Newman, con José Raga, Lydia Jiénez, María del Rosario Sáez Yugüero y Raúl MataUCAVLa Razón

“La verdad en las aulas y prestigio del profesor como guía comprometido en la búsqueda de la misma son ideas defendidas por John Henry Newman que han desaparecido de muchas universidades occidentales de nuestro tiempo, con las negativas consecuencias que eso conlleva”.

Así lo cree y así lo ha contado este miércoles en la Universidad Católica de Ávila (UCAV) el director de la Cátedra y catedrático de Economía, José Raga. Además, Newman, quien propone la promoción y el desarrollo de la expansión de la mente de los universitarios gracias a las enseñanzas recibidas.

Objetivo: orientar las materias más allá de sus dimensiones técnicas y de utilidad, creando en la mente de los alumnos una verdadera interdisciplinariedad de las ciencias.

De hecho, una vez que se empieza a alcanzar esta meta, “en la universidad liberal que promueve Newman, los miembros de la comunidad académica podrán vincularse personalmente a la llamada gratuidad del saber y a los beneficios personales que otorga la vida académica y estarán cimentando una verdadera alma mater universitaria, que se expandirá y ganará prestigio por el servicio que presta a la sociedad", explicaba durante la presentación de esta Cátedra junto a Lydia Jiménez, presidenta del Consejo Directivo de la UCAV; María del Rosario Sáez Yuguero, rectora de la UCAV; y Raúl Mata, delegado de La Razón en Castilla y León.

Por este motivo, Raga insistía en que mientras la Universidad no tenga capacidad para interrelacionar los saberes y hacer una síntesis de ellos, "no habremos aprendido nada”..

Por su parte, Lydia Jiménez señalaba que la cátedra nace de la necesidad que tiene la UCAV de dotarla de algunos medios que vayan generando pensamiento y que vayan sedimentando algunas ideas sobre todo en el cuadro de profesores que son necesarias para que sea una verdadera universidad católica.

Así, se refería a la “Ex Corde Ecclesiae”, carta magna de la universidad católica, otorga una importancia decisiva a un cuadro de profesores que tenga una identificación clara con el proyecto educativo. “No es necesario que todos los profesores confiesen el mismo credo o tengan las mismas ideas, pero todos tienen que ser acordes en la finalidad de lo que es una universidad católica: formar integralmente al alumno”, apuntaba, a la vez que dejaba claro que la intención de esta Cátedra, que va dirigida principalmente al profesorado, es dotar a la universidad de medios y sedimentos en los profesores para que ese profesorado después en contacto con los alumnos pueda ir formando integralmente no solo personas muy competentes en el orden intelectual profesional, sino el en orden humano e integral de la persona”.

“Este gran pensador en esos ejes de su pensamiento contesta e ilumina las grandes realidades, carencias, líneas de pensamiento en las que estamos inmersas. Newman aspira a la verdad. Newman nos pone en el punto de mira de que es urgente buscar la verdad y formar las conciencias. Darles elementos para que sepan distinguir dónde está el bien y el mal. Ser fieles a la conciencia, acudir a esas fuentes, el brindis por la conciencia. Estamos padeciendo un individualismo generalizado que lo contesta muy bien el pensamiento de Newman desde su actitud personalizadora cuando dice el corazón habla al corazón. En esta universidad una de las características es que es una educación muy personalizada, persona a persona”, añadía Jiménez.

Finalmente, la rectora de la UCAV lamentaba que Newman no sea tan conocido como debería de ser en los ámbitos universitarios. “Aglutinó la santidad con la sabiduría. Buscó la verdad hasta encontrarla. La universidad no le apartó de la fe, sino que buscando la verdad encontró la fe católica en la Universidad de Oxford. Es un ejemplo de profesor y de cómo ser santos y sabios. Newman contribuyó a que esa universidad sea lo que es”, destacaba Sáez Yugüero.

Asimismo, reivindicaba la necesidad de formar personas, “algo que se ha perdido en la universidad actual”, decía, así como “formar la mente y el corazón de las personas que impregnemos de trascendencia la investigación y la formación”. “Si no impregnamos el avance de la ciencia y la tecnología de ética, nos falta una columna. Si los valores éticos no acompañan al avance de la ciencia y la tecnología no llegará a buen puerto”, concluía.