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“ E.T." y el enfrentamiento de niños contra adultos que escandalizó a los suecos

El cine ha sufrido censuras ridículas a lo largo de su historia, de “Zoolander” a “Regreso al futuro”, pero pocas tan extrañas como las del éxito de Spielberg en los países nórdicos

Tierno beso de Drew Barrymore a E.T.
Tierno beso de Drew Barrymore a E.T.

El mito de los señores que se iban a Perpiñán en los 70 para ver “Último tango en París” debido a la censura española tiene un extraño paralelismo en los considerados progresistas países escandinavos. En 1982, cuando se estrenó “E.T.” en todo el mundo, los único niños que no podían ver la películas fueron los suecos, noruegos y daneses. Los censores prohibieron la entrada al cine a menores de doce años. ¿El motivo? La película representaba a los adultos como enemigos de los niños. Quién lo iba a decir, los niños suecos viajando a España para poder ver “E.T.".

¿Quién no ha visto “E.T.”? ¿Quién no ha levantado el dedo y ha dicho “mi casa”? Ahora que todos parecemos un poco extraterrestres encerrados en un planeta que no es el nuestro con el confinamiento, hay que recordar que aquel adorable alien supo cómo adaptarse a este mundo extraño y encontrar un camino de vuelta a casa.

El éxito de la película fue espectacular, convirtiéndose en su momento en el filme más taquillero de todos los tiempos. En el festival de Cannes, la primera vez que se presentó al gran público, la ovación final fue abrumadora, con quince minutos de aplausos encendidos cuando acabó la proyección. La princesa Diana, cuando terminó el filme, tuvo que ir al lavabo con su equipo de imagen porque había llorado tanto que todo su maquillaje se había quedado hecho unos zorros. Y. aún así, los suecos creyeron que una película para niños no era apta para niños.

En enero de 1983, la junta censora de Suecia decidió que los niños menores de once años no podían ver la película ni acompañados por sus padres porque la historia “representaba a los adultos como enemigos de los niños”. La responsable de la junta, Gunnel Arrbäck, afirmó que la película era demasiado perturbadora con una “atmósfera amenazadora y espeluznante”. En Suecia, dar un susto a un niño estaba penado con la cárcel, al parecer.

La polémica empezó a crecer. En Noruega la cinta se prohibió a menores de doce años y en Finlandia, que siempre ha sido una sociedad muy avanzada, la edad bajó a los ocho años. El éxito de la película era tal en todo el mundo que muchos niños se manifestaban con sus padres en los cines para que les dejaran ver la película. “Dejad a los niños las películas de niños”, se leía en sus pancartas. Había muchos que incluso mentían sobre la edad de sus hijos para que les dejaran entrar en el cine y los recientes videos V.H.S. piratas de la película empezaron a circular para que los pequeños pudiesen verla de escondidas en casa. Aún así, o precisamente por ello, el éxito en taquilla en Suecia fue increíble.

La vergüenza por aquella decisión llevó al señor Arrback a tener que justificarse durante años. En 2007, cuando se le volvió a preguntar sobre el tema, la censora se puso a la defensiva y justificó su decisión de una forma todavía más sorprendente: “Hay que pensar que en Suecia no doblamos las películas y que un niño de siete años apenas puede leer, con lo que es imposible que siga los subtítulos. Ese fue uno de los factores que tuvimos en cuenta”, dijo. En una entrevista en la revista “Variety” en ocasión del 25 aniversario de la película aseguró: “Bueno, puede que fuésemos un poquito demasiado proteccionistas para vuestro gusto, pero por otro lado en las películas americanas un hombre hace el amor con una mujer con los pantalones puestos”.

Lo irónico del caso es que a Steven Spielberg le afectaron estas quejas y censuras que había tenido la película y en la reedición del filme por su 25 aniversario se atrevió a borrar digitalmente las pistolas que llevaban los agentes del Gobierno que perseguían a los niños cuando huían en sus bicicletas, sustituyéndolas con walkie tlkies. “Al final me di cuenta de mi estupidez. Lo único que había hecho era borrar los recuerdos que tenían los espectadores de una película que habían amado”, dijo arrepentido el director de “Tiburón” en 2011.

La censura, como vemos, tiene muchas caras, y la mayoría son estúpidas. Las razones para prohibir una película llegan a ser a veces sorprendentes. En China prohibieron “Regreso al futuro”, porque prohíben todos los viajes en el tiempo, algo que quizá algún día sí que habrá que legislar. Malasia prohibió “Zoolander” porque uno de los argumentos de la película era el intento de asesinato del presidente de Malasia. No sabemos si la prohibieron por el intento o porque no salió bien y al final el protagonista salvaba al presidente. Ahora, mientras la sociedad se abre por fases y pasamos más tiempo que nunca en casa, es el mejor momento para recuperar estos clásicos y descubrírselos a nuestros hijos sin censuras.