“Si no se contratan a más profesores, la mitad de alumnos se tendrá que quedar en casa”

La comunidad educativa critica el rompecabezas propuesto por el Govern para la vuelta al colegio y lamenta que no lo hayan consensuado

Muchos profesores que siguieron la comparecencia por televisión en la que el conseller de Educación, Josep Bargalló explicó el plan de reapertura de los colegios en el mes de junio cuando entren en la fase 2 de desconfinamiento, quedaron desconcertados. “No he entendido nada, les queda mucho por concretar", admitía una maestra de educación infantil que prefiere no dar su nombre. Antes de que Bargalló desgranara su plan, esta profesora había tenido una reunión con el claustro, para valorar con la dirección algunas de las nuevas propuestas. Pero lo único que tiene claro ahora es sólo sabe que no sabe nada. “Seguiré preparando el curso telemáticamente”, dice. “Por ahora, nadie nos ha planteado volver de manera presencial en junio, cuando Barcelona pase a la fase 2. Yo preferiría que todos los esfuerzos se gasten para regresar a la escuela con garantías en septiembre”, concluye.

Igual que Bargalló confía en que el Gobierno central apruebe los permisos retribuibles a padres con hijos menores de 6 años que no pueden teletrabajar para evitar la apertura de parvularios hasta septiembre.

En su caso, forma parte de un proyecto educativo que había apostado por derribar muros, unir aulas y mezclar alumnos de diferentes cursos en algunas actividades. Reorganizar el proyecto y el espacio físico del centro para garantizar grupos de 13 niños, los que se asigna a la segunda etapa de educación infantil y a primaria, “no será fácil”, augura.

La reapertura de los colegios en junio está pensada para acompañar a las familias que tienen dificultades para atender a sus hijos en casa por cuestiones laborales o personales. Será voluntaria y las clases no serán lectivas.

Las guarderías sólo podrán acoger a un máximo de cinco niños por espacio y no admitirá niños menores de un año. Sólo abrirán de 9.00 a 13.00 horas. El comedor estará cerrado y tampoco funcionará el servicio de transporte escolar.

En la segunda etapa de educación infantil, la que va de 3 a 6 años, y en Primaria, de 6 a 12 años, la ratio aumentará a 13 niños. Mientras que a partir de los 12 años, de Secundaria en adelante, los grupos podrán ser de hasta 15 niños.

Los centros que cuenten con mayores instalaciones, un mayor número de aulas y más metros cuadrados, tendrán más capacidad para acoger a sus alumnos respetando siempre esa distancia. Bargalló ha lanzado ya un S.O.S a la comunidad, igual que en marzo y abril hubo una emergencia sanitaria, en septiembre vendrá una emergencia educativa, por lo que reclama a la sociedad que ceda espacios a las escuelas que lo requieran para poder ofrecer clases con la mitad de alumnos.

Alex Cerdà, presidente de Escuelas Privadas de Cataluña

Poner aulas en las aulas para que los alumnos que estén en casa sigan la clase

En el caso en que eso no sea suficiente para poder acoger a todos los alumnos, los centros educativos se plantean otras alternativas como prolongar la educación telemática con algunas adaptaciones., como rotar. Así, unos días concretos, una mitad de la clase acudiría a la escuela a seguir su formación de forma presencial y el resto de días de la semana, sería el otro grupo el que acudiría a clase. “La solución es poner una cámara en el aula y los alumnos que estarían en casa podrían seguir a través del ordenador la clase que en ese momento el profesional docente está impartiendo de forma presencial”, comenta Alex Cerdà, presidente de Escuelas Privadas de Cataluña, quien reconoce que si bien ésta es a priori una medida eficaz para adaptarse a esta situación excepcional, en algunos casos contribuiría a agrandar la brecha social entre aquellos centros y alumnos que disponen de recursos –dispositivos y conexión- y los que no.

“En 85% o 90% de nuestro personal son profesores y sus nóminas representan entre el 65% y el 72% de nuestro presupuesto”, constata Álex Cerdà, quien en este sentido recuerda que “si bien las concertadas tienen eso cubierto por las subvenciones públicas, las privadas hemos de tirar de nuestras reservas o bien endeudarnos". “Si esta situación se alarga, habrá colegios privados que caerán”, augura el presidente de EPIC, quien además señala que “la vuelta a la educación presencial también supondrá un importante gasto en personal de limpieza, ya que habrá que desinfectar las instalaciones y sobre todos los baños continuamente”, lo cual contribuirá también a agravar la situación económica de los centros.

Miquel Mateo, secretario general de la Fundación Escola Cristiana de Cataluña

Sin ayudas económicas, no hay opción

La reducción de la ratio por aula y el desdoblamiento de las clases, más allá de las limitaciones de espacio de los centros, lleva un segundo problema añadido y es el de la necesidad de ampliar la plantilla de profesionales para poder cubrir todas las plazas que surgirán a raíz de esta medida. Y ello, por supuesto, requiere de recursos. En este sentido, Miquel Mateo, secretario general de la Fundación Escola Cristiana de Cataluña, apunta a que “solo el recibir ayudas económicas podría compensar el hecho de abrir si hay que reducir la ratio de las aulas a la mitad” y añade que además “es imprescindible que nos suministren material de protección y tests para los trabajadores”. “Requeriremos de una dotación de plantilla mayor, y hay que tener en cuenta que ya partimos de una situación deficitaria en este sentido, con lo que ello supondrá un gasto enorme para la administración”. “No sé cómo se podrán solventar estas dificultades”, admite para a continuación lamentar que desde la administración no se les ha consultado a la hora de diseñar las medidas a implementar en los centros educativos de cara a la vuelta a las aulas.

Ramón Font, portavoz de USTEC, sindicato mayoritario de la escuela pública

“Si hay los mismos profesores que el año pasado, la mitad de los alumnos se tendrán que quedar en casa”

La situación no es mucho mejor en la escuela pública. “Si se quiere disminuir la ratio por aula, está claro que hay que incrementar el número de profesores, porque si no la única alternativa sería disminuir el tiempo de educación y formación de los alumnos”, constata Ramón Font, portavoz de USTEC, quien apunta que, “si bien nos dijeron que no nos preocupásemos porque habría tanto profesorado como necesitáramos, lo cierto es que no hay ningún aumento de profesorado respecto al pasado mes de septiembre, como tampoco sabemos por ahora con cuántos docentes contará cada centro porque no se ha hecho el proceso de asignaciones”. “Como sigamos así, la mitad de los estudiantes se tendrá que quedar en casa”, augura. El tema es que, como pone de relieve Font, si la situación se prevé “caótica”, incierta y hasta difícilmente sostenible de cara a septiembre, “ni siquiera podemos soñar en poder hacer realidad lo que tiene previsto el gobierno de cara a la semana que viene”, cuando se prevé la apertura de centros educativos en tres regiones sanitarias catalanas para aquellos alumnos que quieran acudir de forma voluntaria.

En el caso de la escuela pública, debería ser la administración quien facilitara a los centros el presupuesto para nuevas contrataciones, igual que en la concertada, pero en lo que se refiere a las escuelas privadas, el dinero debería salir de sus propios fondos.

En cualquier caso, los centros están a la espera de conocer las medidas definitivas que deben implementar de cara a la reapertura, que en algunos casos debe producirse este mismo lunes, sin embargo el gobierno autonómico aún no ha establecido pautas concretas, lo cual genera una incertidumbre y preocupación añadida al sector