El legado vital de Pau Donés: “Soy feliz, ahora no me va bien morir”

La charla del músico con Jordi Évole dos semanas antes de morir llega a los cines con “Eso que tú me das”, un documental que enseña a aceptar la muerte y digerir el duelo

Esta mañana, mientras la política catalana escribía un nuevo episodio del “procés”, la inhabilitación de Quim Torra, en el Phenomena, una sala de cine de Barcelona donde tanto proyectan la última película de Christopher Nolan como “Los Gonnies”, Pau Donés charlaba con Jordi Évole de la vida. En una sala de cine todo es posible y el cantante, guitarrista y líder de Jarabe de Palo ha reaparecido en la gran pantalla gracias a un documental que grabó dos semanas antes de morir de un cáncer de colon diagnosticado cinco años atrás. Lleva por título “Eso que tú me das” y mañana se estrena en 245 salas de cine. Por ahora, no se verá en televisión y todo lo que se recaude será para el Vall d’Hebron Instituto de Oncología. Es su granito de arena a la investigación y a la cultura.

Lección de vida

“Si estáis viendo esto es que ya no estoy aquí”, bromea el cantante en un momento de la conversación. Así es, Donés ya no está aquí, pero quedan sus canciones y este legado vitalista que enseña cosas sencillas que a veces se olvidan como a disfrutar, a no tener miedo a decir “te quiero”, a aceptar la muerte como parte de la vida y a los que se quedan, a digerir el duelo.

Aunque en los colegios sigue sin haber ninguna asignatura que enseñe a afrontar la muerte y el duelo, en esta conversación, Donés y Évole sacan recursos que han aprendido en la calle para normalizar que igual que vivimos, otro día morimos. Uno es el humor. ¡Que levante la mano quién no ha reído en una habitación de hospital! Y otro gran recurso es el amor. En la conversación que ha seguido al visionado del documental, Évole ha hablado de un médico de paliativos que le decía que igual que hay un nacimiento, también hay un “morimiento”, una transición hacia la muerte y que es útil ser conscientes.

Para encarar la conversación con serenidad, Donés y Évole llegaron llorados. Lloraron mucho cuando el músico le llamó para decirle que le quedaban poquitos días para morir y que iba a pasarlos en el Val d’Aran con su familia. «Me gustaría que subieses, que pudiésemos tener una charla, que la grabes y que hagas con ella lo que quieras», le propuso.

“Ahora no me va bien morir, tengo muchas cosas que hacer”

El documental arranca con un plano de la carretera que lleva al pueblo de Salardú. Évole llama a la doctora de Donés, Elena Élez, del Hospital Vall d’Hebron. Está nervioso por si el músico aguantará la entrevista y le preocupa el aspecto que pueda dar porque está muy delgado. Pero la doctora Élez agradece que den visibilidad a los últimos días de un enfermo de cáncer. Donés se alimenta con una sonda, «mi hija me ha ayudado a vestirme esta mañana», cuenta, y sus tres hermanos, Marc, Bernat e Isabel, se han trasladado a su casa para acompañarle y ayudar con los cuidados paliativos. También está la madre de su hija Sara, con la que se conocen desde los diez años y forma parte de su familia. El músico no creía en la pareja, decía que era el cementerio del amor, pero la familia es otra cosa, “en la familia creo a tope". Y acompañada de ella dice que es feliz. «Soy feliz, pero es una felicidad cabrona, porque si en vez del mes que viene, me fuera el año que viene, volvería a disfrutar de los colores del otoño”, dice. Aunque lo que de verdad, de verdad, le hubiera gustado a Donés es vivir veinte años más, “hasta los 70 años, para conocer a mis nietos”, admite. “Ahora no me va bien morirme, tengo muchas cosas que hacer”, constata.

Fan de Celia Cruz y Antonio Vega

La única canción que suena en documental no es de Jarabe de Palo. Es “El sitio de mi recreo”, una canción de Antonio Vega que elige Donés a propuesta de Évole para cerrar el documental. El guitarrista y líder de Jarabe de Palo, un apasionado de la música desde que su madre les ponía a él y a sus tres hermanos salsa, jazz y cantautores italianos, se declara fan incondicional de Antonio Vega. También de Celia Cruz y de Carlos Tarque de MClan, “es el mejor cantante de rock latino”, dice. E indirectamente, de Joan Manel Serrat. “Me llamó para preguntarme cómo estaba y me hizo una ilusión de la hostia”, suelta con naturalidad durante la charla con Évole. Pero aunque no suenen “La Flaca”, “Agua” o “Grita”, la conversación está llena de esas frases que hicieron de las letras de Jarabe de Palo un manual de amor. «Hay frases que son grandes enseñanzas y hay que tenerlas cerca para cogerlas cuando vengan mal dadas», subraya Évole. Hay una que le gusta especialmente: “El miedo es terrible, bloquea la libertad de ser tú mismo (...) me aterroriza ver a la gente que tiene miedo a la vida, a querer y a que le quieran”. Donés confiesa durante la entrevista que no ha tenido miedo en la vida. Su madre se suicidó cuando era un adolescente. Tenía depresión. Y ese episodio, del que habla sin tapujos, lo hizo fuerte.

Évole se queda en blanco

“Y ahora q sabes q vas a morir, ¿tienes miedo?”, le pregunta Évole. “Tampoco”, dice. Si tiene miedo a algo es a sufrir y a que a su familia pueda pasarle algo. Muy humano. Tan humano como cuando al empezar la entrevista, Évole se queda en blanco y dice: “Ahora no sé que preguntarte”. Pero ahí está Donés para echarle un cable. “Hablemos de la vida”, le propone. Y eso hacen, hablan un poco del cáncer y de la muerte, y más de la vida y de cómo su hija le enseñó a decir te quiero.

Ayudar a afrontar el duelo

El periodista reconoce que esta entrevista le ha cambiado. “No es un cambio como cuando te vas a la Índia y al mes ya está comiendo en el McDonalds, a mi esta charla me ha ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva. Me ha ayudado a afrontar el duelo y a tener un verano diferente. Yo era alguien de mucha acción y aunque no la he dejado, ahora tiendo a la reflexión y este documental puede ayudar a todo el mundo a reflexionar”, dice. Y, por qué no, también podría proyectarse en los colegios para aprender a aceptar la muerte como parte de la vida.

Hoy las portadas abrirán con política, pero este capítulo se olvidará, en cambio, «Eso que tú me das» seguirá estando de rabiosa actualidad cuando los nietos de Donés, si algún día nacen, tengan cien años.