Los fichajes y el “doble papel” de Illa agitan la precampaña

Este viernes los partidos decidirán si se pueden celebrar las elecciones por la pandemia

El ministro de Sanidad y candidato del PSC, Salvador Illa, junto a Miquel Iceta el día de su nombramiento como presidenciable en Barcelona
El ministro de Sanidad y candidato del PSC, Salvador Illa, junto a Miquel Iceta el día de su nombramiento como presidenciable en BarcelonaQuique GarciaEFE

2021 ha amanecido en plena tercera oleada del coronavirus, con el temporal Filomena golpeando media España y acentuando la excepcionalidad del momento y Cataluña pendiente de unas elecciones convocadas para el 14 de febrero. La política nacional mira de reojo hacia el Parlament ante la última fecha marcada en rojo en el calendario: el próximo viernes 15 de enero, justo un mes antes, los partidos acabarán de decidir si el coronavirus permite celebrar los comicios programados.

De momento, los preparativos transcurren con aparente normalidad y las distintas fuerzas han hecho sus deberes de cara a la cita electoral: los cabezas de cartel están ya definidos y los principales candidatos y candidatas también han asomado con fuerza en un intenso mercado de fichajes, más propio del mundo de la pelota que de la política parlamentaria. Y es que el nombramiento del ministro Salvador Illa como candidato del PSC a la Generalitat en sustitución sorpresa de Miquel Iceta ha roto completamente los esquemas preestablecidos y ha dejado claro que los socialistas buscan ganar al independentismo en las urnas.

Pasado el impacto inicial –anunciado por sorpresa el 30 de diciembre, después de que el día antes el dirigente lo negara hasta en tres ocasiones en televisión-, los distintos partidos han coincidido en enfocar sus críticas hacia Illa por compaginar su candidatura con su responsabilidad como ministro de Sanidad, ya que no tiene previsto dejar el puesto en el Gobierno hasta el inicio oficial de la campaña. El aumento de contagios, la creciente presión hospitalaria con muchas ucis asfixiadas y el renqueante inicio de la campaña de vacunación han hecho el resto.

“Cada minuto que Illa siga haciendo el doble papel es un día perdido para la salud de los españoles”, resume el líder del PP, Alejandro Fernández, uno de los más críticos con el doble desempeño del dirigente socialista. “No se pueden utilizar recursos públicos y mediáticos para hacer la campaña ni jugar con la salud de los españoles para hacer campaña”, ha reiterado a lo largo de esta semana, en referencia a su comparecencia desde la Delegación del Gobierno en Cataluña para anunciar la compra de vacunas de Moderna en plena precampaña.

Desde Ciudadanos también se apunta hacia Illa por su influencia en La Moncloa y por un hipotético tripartito con ERC y los “comunes” tras las elecciones, un extremo que niegan por activa y por pasiva tanto republicanos como socialistas. “Illa es el candidato de Junqueras y de Rufián”, ha advertido hoy el número uno de la formación el 14-F, Carlos Carrizosa, en la presentación de los cabezas de cartel de las distintas demarcaciones.

De hecho, el partido naranja es uno de los que más ha acusado los movimientos finales del mercado de fichajes catalán: al margen de Illa, el gran golpe de efecto es propiedad del PP con la incorporación como número dos de Lorena Roldán, su exlíder en el Parlament y ganadora de las primarias internas antes de ser desbancada a dedo por Carlos Carrizosa, hombre de la estricta confianza de Inés Arrimadas. Además, la suma de otros nombres como Eva Parera (ex Unió) y el expresidente de Fomento del Trabajo, Joaquim Gay de Montellà (en un simbólico último lugar) confirman la intención de los populares de convertirse en la “casa grande” del constitucionalismo en Cataluña. Una estrategia ambiciosa y a la ofensiva para recuperar terreno tras años difíciles por el “procés”. La formación de Arrimadas, por su parte, ha podido contar “in extremis” con la periodista Anna Grau.

El último en mover ficha en este sentido ha sido Vox: la formación de Santiago Abascal incorpora a Antonio Gallego, un exidirigente local del PP y exdiputado en el Congreso durante dos legislaturas, quien será el número 2 justo por detrás del presidenciable Ignacio Garriga en la lista por Barcelona.

En el bando independentista también ha habido movimientos -Antoni Castellà y Demòcrates, quienes se presentaron con ERC en 2017 se han sumado en esta ocasión a Junts- aunque el protagonismo se traslada al incierto escenario de los pactos postelectorales y los partidos miran también hacia los socialistas y la figura de Salvador Illa. Los postconvergentes se erigen en defensores de un Gobierno “netamente independentista” y en garantes de que no haya un hipotético tripartito (ERC-PSC-comunes), mientras los republicanos niegan la posibilidad por activa y por pasiva. De hecho, Pere Aragonès ha propuesto hasta en dos ocasiones un frente amplio y un Ejecutivo integrado por los dos socios actuales más los comunes, el PDeCAT y la CUP excluyendo explícitamente al PSC, una vía que rechazan todos.