El quién es quién del “Barçagate”

El caso provocó la dimisión de Josep Maria Bartomeu el año pasado

El presidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu en la grada en un partido de Liga. EFE/Alberto Estévez
El presidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu en la grada en un partido de Liga. EFE/Alberto EstévezAlberto EstévezEFE

El llamado “Barçagate” es uno de los casos de corrupción más destacados e importantes en el mundo del fútbol español en sus últimos años y en toda sus historia. Ahora que parecía un asunto un poco olvidado, cabe recordar a algunos de sus protagonistas, en esta trama de investigación y campañas de desprestigio.

PriceWaterHouseCoopers (PwC): empresa especializada en auditoría, asesoramiento fiscal y legal , y que tiene 670 empleados en sus oficinas de Barcelona. Fue la encargada de la auditoría externa del “Barçagate”.

Josep Maria Bartomeu: presidente del FC Barcelona en el momento que explotó el caso. El terremoto fue tan grande que acabó con su dimisión el año pasado, causando una fuerte sacudida en el club. Hoy ha sido detenido en el marco de la investigación.

I3 Ventures y Carlos Ibañez: es la sociedad de este empresario argentino. En teoría, y contratada por la directiva del FC Barcelona en ese momento, 2020, se dedicaba a a desprestigiar, difamar y poner en duda desde por lo menos seis cuentas de Facebook a individuos y entidades del entorno azulgrana no afines a la junta directiva de Josep María Bartomeu.

Leo Messi y Gerard Piqué: dos de los jugdores más emblemáticos del Barça en los últimos años, también se vieron salpicados por el “Barçagate”. Estaban monitorizados por 13 Ventures.

Jaume Masferrer: tras explotar el “Barçagate”, dos días después cuando la tensión se hizo latente. Un grupo de directivos pidió explicaciones al presidente Josep Maria Bartomeu, y reclamaron el adelanto de los comicios, previstos para 2021, y responsabilidades a Jaume Masferrer, el director del Área de Presidencia. Bartomeu no accedió a la primera de las reclamaciones pero sí a la segunda, suspendiendo de empleo y sueldo a Masferrer hasta la conclusión de la auditoría.

Afición: Tras la reunión de la directiva, el Barça recibió al Eibar en el Camp Nou y antes del comienzo del partido tuvieron lugar una pañolada y gritos de «Bartomeu dimisión» por parte de la grada.

Emili Rousaud: El de abril, Bartomeu pidió la dimisión de Rousaud, pese a que siempre había formado parte del núcleo de la directiva más cercano al ex presidente. Era el vicepresidente institucional y presidente del Comité de Adjudicaciones. Antes del terremoto, se postulaba como candidato continuista.

Enrique Tombas: era el vicepresidente, tesorero e integrante del Comité de Compliance y de la Comisión Económica, y también terminó dimitiendo por las persiones de Bartomeu.

Josep Pont: era el esponsable del área comercial y miembro de la Comisión Económica, y Silvio Elías, directivo encargado del Barça B y otro integrante de la Comisión Económica. También acabó dimitiendo por las presiones del ex presidente.

Maria Teixidor, era la ecretaria y presidenta de la Comisión de Control y Transparencia. En un primer momento, el ex presidente Baromeu no le había pedido que dimitiera, pero terminó subiendo al carro de los otros directivos citados.

Jordi Calsamiglia: era el responsable del área disciplinaria e integrante del Comité de Compliance.

Noelia Romero: la entonces ‘compliance officer’ del club fue suspendida de empleo y sueldo durante 23 días por el entonces presidente Josep Maria Bartomeu. Lideró una auditoría interna paralela, impugnó la sanción.

Adriana Gil: la jueza del juzgado de Intrucción número 13 de Barcelona. Fue quien admitió a trámite la denuncia de la plataforma Dignitat Blaugrana por presunta administración desleal y/o corrupción entre particulares por parte de algunos directivos de la junta de Bartomeu en el ‘Barçagate’.

Dignitat Blaugrana: la plataforma culé que tramitó la denuncia contra la directiva por los citados motivos. No han vuelto a salir a la luz.

Josep Vives: el entonces portavoz de la entidad insistió en que el club no había contratado a ninguna empresa para iniiar ninguna campaña difamatoria.