Belbo Collection arranca en Barcelona su andadura con su primer restaurante

El local encarna los principales valores del grupo de restauración, que apuesta por un concepto basado en el estilo de vida mediterráneo en todos los sentidos y no solo en el gastronómico

Uno de los platos fuertes del establecimientoFoto: carlos rondon

El nuevo grupo de restauración Belbo Collection ha arrancado su andadura con la inauguración del primero de sus restaurantes en Barcelona, Belbo Candela, con el objetivo de «crear una nueva manera de entender el ocio con espacios en los que todos los factores son igual de importantes con el fin de hacer la experiencia satisfactoria y todo ello basado en la gastronomía mediterránea, pero no entendida solo como una dieta, sino como un estilo de vida», tal y como señala Juan Pablo Cánovas, socio del proyecto junto a Iván Salvador.

Así pues, en Belbo Candela, el primero de los seis proyectos que el grupo espera poder hacer realidad en Madrid y Barcelona de aquí a septiembre, el propósito es demostrar que «la dieta saludable tan característica del Mediterráneo no está reñida con el poder disfrutar». Para ello, han diseñado una amplia carta con propuestas variadas elaboradas a partir de productos de toda la cuenca mediterránea, desde la española y catalana, hasta la italiana o griega, pasando también por la marroquí.

Y entre esa oferta destacan los espetos, que pueden ser de sardinas, calamar, langostinos, lubina o dorada, así como también los arroces, de los que ofrece hasta siete variedades diferentes. «Somos el único restaurante en Barcelona que trabaja los espetos como en las playas malagueñas y aspiramos a ser de los top 5 en arroces», explica Juan Pablo.

Y todo ello a partir de un producto fresco y de proximidad. De hecho, la idea es que en breve el grupo pueda disponer de su propio huerto para proveer de materia prima a sus restaurantes. En cuanto al pescado, que se expone a diario a la vista del cliente y puede elaborarse en espeto o a la brasa, éste llega todos los días de la lonja, con lo que la oferta depende de la disponibilidad.

El resultado de esa combinación entre producto y cocina son unos platos con una marcada esencia mediterránea, muchos de ellos recetas clásicas de toda la vida y otros, versiones y propuestas más novedosas, pero siempre enfocados a «vivir el producto, un producto de calidad tratado con el respeto que merece», destaca Juan Pablo. para quien, como no podía ser de otra manera, «en la carta hay mucho para tapear, porque al final eso tiene mucho de mediterráneo».

En definitiva, la propuesta de Belbo Candela ofrece un taperío para inicar la experiencia, como el tartar de atún de almadraba, el queso de cabra payoya, anchoas de la Escala entre otros, así como una serie de frituras, los arroces, los espetos, las brasas, que pueden ser de pescado, carne o huerta; los huevos de Calaf, en tortilla o fritos, y los platos de huerto. Además, la carta incluye un apartado que han bautizado como «Puro Mediterráneo», que cuenta con propuestas como la berenjena, los mejillones del Delta o las albóndigas de cerdo ibérico.

Al margen de la carta, en Belbo Candela no hay menú, pero se ofrece al comensal la posibilidad de degustar el plato del día como sugerencia. En definitiva, en este restaurante adquiere gran importancia «la sinceridad del producto y el trato saludable que se le da con fórmulas como las brasas o los espetos», que son vivibles desde el exterior, a través de una ventana retranqueada.

Pero como destaca Juan Pablo, en este espacio la clave es «el equilibrio del conjunto», de manera que la gastronomía no es el único factor de relevancia, sino que también se ha procurado crear un «lugar cómodo, amable, con buena climatización y música... todo pensado para que el cliente esté agusto y disfrute».