Barcelona pierde el control nocturno de sus playas

Las prohibiciones de beber en la playa o circular por la Barceloneta se han visto rápidamente desbordadas

Un agente de los Mossos desalojando la playa de Barcelona
Un agente de los Mossos desalojando la playa de BarcelonaJoan Mateu ParraAP

Los últimos fines de semana ya daban buena cuenta de lo que podía suceder con motivo de la verbena de San Juan. Así que, tal y como aventuraron vecinos y oposición, el Ayuntamiento se mostró incapaz de controlar la situación. Lo prohibición de acceder a la arena con alcohol o de circular por la Barceloneta quedó en poco más que papel mojado. Las playas se convirtieron en el epicentro de la celebración en la capital catalana con unas 25.000 personas, un 60% menos que en 2019, que dejaron tras de sí ocho toneladas de basura.

La Guardia Urbana destinó a 150 agentes para velar por el buen funcionamiento de la verbena en el litoral barcelonés. A pesar de la fuerte presencia policial, no hubo controles a pie de playa y se pudo acceder con botellas y otros objetos no autorizados. “No sabemos cuando nos volverán a cerrar. Queremos disfrutarlo“, fue uno de los comentarios más repetidos durante la noche. Algunos, con mucha dificultad, intentaban mantener las distancias con otros grupos de personas, pero eran la minoría. “Hace mucho tiempo que no salimos, pero hoy nos ha apetecido. Pero eso sí, vamos diciendo a la gente que no se nos acerque “, comentaban una pareja de amigos que se habían sentado en el borde del agua, donde había menos concentración de personas.

El año pasado las playas estuvieron cerradas al público para evitar aglomeraciones y contagios. La verbena de San Juan también supuso la primera noche de apertura para la mayoría de locales de ocio nocturno. El Procicat autorizó a que reabrieran a partir del lunes 21, pero muchos decidieron esperar unos días. Después de 15 meses sin poder beber una copa de noche, algunos curiosos decidieron acercarse a uno de estos locales, pero se encontraron con una sorpresa inesperada. “Queríamos hacer la última copa y nos piden más de 70 euros por persona”, comentan un grupo de amigos que quería entrar en una discoteca del litoral barcelonés. Con el objetivo de velar por el descanso de los vecinos de la Barceloneta, la Guardia Urbana puso en marcha un amplio dispositivo policial. Antes de las 22 h, se había blindado el barrio para evitar que las personas que iban y volvían de la playa cruzaran por las calles del interior. Vehículos policiales y también informadores avisaban la multitud de personas que iban por el paseo de Joan de Borbó que continuaran hasta la plaza del Mar o bien accedieran por el hospital del Mar. Pero a medida que avanzaba la noche, se hizo imposible controlarlo y los vecinos alertaron a través de las redes sociales que no se estaba respetando su descanso.

El teniente de alcalde de Prevención y Seguridad, Albert Batlle, aseguró que “ha sido una noche muy tranquila, con ausencia prácticamente de incidentes”, en el balance de la noche de San Juan en Barcelona, la primera que se pudo celebrar en las playas y en las calles de la ciudad en pandemia.

Batlle destacó “el comportamiento cívico generalizado y correcto” de la población y envió un agradecimiento a todos los servicios públicos que han hecho posible la verbena en la ciudad. “Ellos lo han hecho posible, así como el conjunto ciudadanía que ha tenido espíritu lúdico y cívico”, concluyó. Los dispositivo preparado para evitar molestias a los vecinos de la Barceloneta “ha cumplido los objetivos marcados”, según el teniente de alcalde de Prevención y Seguridad. Los itinerarios establecidos para impedir que la gente atravesara el barrio de la Barceloneta para entrar o salir de la playa “han permitido una noche tranquila y sin ningún tipo de incidentes” .

Batlle explicó que ha paseado esta noche por el barrio y que pudo ver de primera mano que ha sido una noche con la fiesta que se puede esperar de San Juan, pero tranquila y sin incidentes. Añadió que la mayoría de los que han celebrado la verbena se han concentrado en las playas y los barrios históricos, como la Barceloneta o el Gótico, con más tranquilidad.

Las cifras de balance que ha dado el teniente de alcalde de Prevención y Seguridad constatan que la noche fue más tranquila que otros años. Los Bomberos de Barcelona realizaron 119 intervenciones (menos de la mitad que en 2019, cuando hicieron 264). El SEM atendió cinco personas por quemaduras y 14 por agresiones, incluida una pareja de chicos que sufrió una agresión homófoba en Gracia. Se quemaron 64 contenedores de basura, dos balcones y dos coches. También se prendió fuego en una quincena de matorrales y 13 árboles, y se decretaron cinco pequeños incendios de 150 metros cuadrados en total.