Un estudio demuestra por primera vez la mejora de la supervivencia en el cáncer de mama más agresivo con inmunoterapia

La adición de un tipo de inmunoterapia -pembrolizumab- a la quimioterapia de primera línea mejora un 27% la supervivencia global de las pacientes con tumor mamario del subtipo triple negativo avanzado con expresión de PD-L1, para pasar de los 16,1 meses a los 23 meses

Los investigadores del IBCC Javier Cortés y José Manuel Pérez, junto a su compañera Laia Garrigós, en una imagen de archivo
Los investigadores del IBCC Javier Cortés y José Manuel Pérez, junto a su compañera Laia Garrigós, en una imagen de archivo FOTO: IBCC IBCC

El cáncer de mama triple negativo representa el 15% de todos los diagnósticos de tumores mamarios y se trata de un subtipo muy agresivo para el que existe una falta de tratamiento, de manera que es el cáncer de mama con peor supervivencia global cuando la paciente se encuentra en fase de enfermedad avanzada.

Este tipo tumoral se particulariza por la falta de expresión de los receptores de estrógenos y progesterona y por la ausencia de sobreexpresión del receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2), razón por la cual los tratamientos hormonales y las terapias dirigidas contra HER2, que están resultado muy eficaces en otros subtipos tumorales, no son efectivas.

En este contexto, el estudio KEYNOTE-355, liderado por los doctores Javier Cortés, director de IBCC, y José Manuel Pérez García, director adjunto del IBCC, junto a otros investigadores internacionales, supone un gran avance terapéutico en el cáncer de mama triple negativo avanzado, ya que es el primero que demuestra que la adición de un tipo de inmunoterapia, pembrolizumab, a la quimioterapia de primera línea mejora un 27% la supervivencia global de las pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado con expresión de PD-L1, que es el ligando de PD-1 (una proteína que se encuentra en la superficie de los linfocitos) que indica que las defensas están frenadas.

Al respecto, el doctor Cortés recuerda que “hasta ahora no se había logrado mejorar la supervivencia global en el cáncer de mama triple negativo avanzado con tratamiento basado en inmunoterapia, como hemos hecho con pembrolizumab”. “Lo sabíamos de otras patologías como melanoma o cáncer de pulmón, pero nunca lo habíamos podido demostrar en este subtipo de cáncer de mama”, añade el doctor, para a continuación señalar que “es una noticia muy relevante porque el cáncer de mama triple negativo es actualmente el de peor pronóstico y uno de los subtipos en los que los oncólogos estamos más interesados en encontrar nuevas terapias que mejoren la supervivencia y la calidad de vida de nuestras pacientes”.

Pembrolizumab es un tipo de inmunoterapia dirigido contra PD-1 y tal y como explica Cortés “se encarga de quitar ese freno de las defensas que indica el biomarcador PD-L1 para que éstas sean capaces de actuar contra el tumor”. Para conocer los niveles de PD-L1 basta con realizar una biopsia o analizar el tejido del tumor primario y en una semana ya se obtiene el resultados, que si pone de manifiesto que “el freno no está puesto, se recurre a otras estrategias, pero si está puesto, se añade inmunoterapia a tratamiento de quimioterapia”, comenta el doctor.

El estudio KEYNOTE-355, que se acaba de publicar en NEJM, se ha desarrollado en 209 centros de 29 países y en él han participado 847 pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado, con independencia de si expresaban o no el biomarcador PD-L1, que no habían recibido ningún tratamiento previo para la enfermedad metastásica. Del total de participantes, 566 pacientes recibieron quimioterapia y pembrolizumab y 281, quimioterapia y un placebo. Tras un seguimiento de 44,1 meses, el estudio ha puesto de manifiesto que la mediana de supervivencia global de las pacientes que recibieron quimioterapia y pembrolizumab fue de 23 meses, mientras que en el grupo que recibió quimioterapia y un placebo ésta fue de 16,1 meses.

En definitiva, tal y como indica Cortés, “el fármaco ha mostrado un beneficio en los tumores que tienen un biomarcador, el PD-L1, y es una buena noticia, porque podemos saber qué pacientes van a beneficiarse de esta inmunoterapia antes de administrarla”. Al respecto, cabe señalar que el 40% de las pacientes con cáncer de mama triple negativo tienen niveles altos de este biomarcador.

Por su parte, el doctor Pérez García concluye que “el cáncer de mama triple negativo avanzado sigue siendo una enfermedad incurable, sin embargo, pembrolizumab abre una nueva vía de esperanza y ofrece una eficaz alternativa terapéutica para estas pacientes”, de manera que se posiciona como un nuevo tratamiento estándar en esta población de pacientes.

De hecho, en noviembre de 2020, después de que se presentaran los primeros resultados de este estudio en el congreso de la American Society of Clinical Oncology, la agencia reguladora Food & Drug Administration aprobó en Estados Unidos el tratamiento con pembrolizumab en combinación con quimioterapia de primera línea para pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado con expresión de PD-L1, mientras que la European Medicines Agency hizo lo propio en octubre de 2021, tras la presentación de datos más maduros de supervivencia global en el congreso de la European Society for Medical Oncology.