Sociedad

Descubren un fármaco que permite atacar el cáncer con ultrasonidos

Las moléculas sonosensibilizadoras permiten reducir el tamaño de un tumor cuando se aplica ultrasonidos sobre el mismo

El sonido es una onda, y se desplaza a través de diferentes medios como el aire o el agua.
La vibración provocada por los ultrasonidos se usan para romper piedras del riñon, pero puede ser adaptado para atacar algunos tumores. FOTO: Daniel Palacios

Los tratamientos clásicos de quimioterapia tienen efectos secundarios porque no son capaces de reconocer a las células tumorales. En vez de atacar exclusivamente al tumor, afectan a todas las células que se dividen, y esto provoca daños colaterales que conllevan síntomas como la caída del pelo.

Pero esto solo sucede en los tratamientos más antiguos. Hoy en día, las nuevas quimioterapias son mucho más específicas para cada tipo de cáncer, y provocan menos efectos secundarios. Para lograr afectar sólo al tumor, existen tratamientos que se aplican directamente sobre el mismo. Por ejemplo, en la radioterapia se incide una fuerte radiación en el tumor para destruir sus células sin afectar al resto del cuerpo.

Este tipo de tratamientos localizados solo sirven si el tumor es superficial. Si este se encuentra en algún órgano interno, no es tan sencillo de afectar desde fuera. Por este motivo, una de las nuevas estrategias que más adeptos está ganando entre la comunidad científica es el uso de ultrasonidos contra el cáncer.

Sonido contra el cáncer

En comparación a la radiación, es posible usar las vibraciones del sonido para afectar a los órganos más profundos. Es una opción sencilla y barata para los hospitales, ya que la mayoría de centros tiene dispositivos de ultrasonidos, que usan para romper las piedras del riñón.

Pero los ultrasonidos por sí solos no pueden atacar un tumor. Las células del tumor son flexibles, y a no ser que sea una vibración demasiado violenta, el tumor simplemente se agita sin romperse. Para lograr destruir a las células tumorales, es necesario combinar los ultrasonidos con unas moléculas artificiales llamadas sonosensibilizadores. Estas moléculas se suministran como un fármaco, y se rompen al recibir ultrasonidos, liberando reactivos químicos capaces de matar a las células cercanas.

La comunidad científica lleva unos años probando diferentes tipos de moléculas sonosensibilizadoras, pero se han encontrado obstáculos importantes. Por ejemplo, las moléculas orgánicas que se prueban son fotosensibles, y reaccionan en presencia de la luz solar, provocando enrojecimiento y quemaduras en el posible paciente. Por este motivo, la apuesta más segura es el uso de moléculas inorgánicas, y una está destacando sobre el resto: el óxido de titanio.

Las células tumorales necesitan tener a su alrededor un medio químico muy concreto para multiplicarse e invadir otros tejidos. Si este medio está alterado, el tumor empieza a encoger y acaba muriendo. Cuando el óxido de titanio se rompe en presencia de ultrasonidos, se liberan radicales de oxígeno, capaces de alterar el entorno para afectar al tumor.

Además, el óxido de titanio en pequeñas cantidades no afecta al organismo, así que es posible dar este fármaco al paciente, y aplicar el ultrasonido sobre al tumor, liberando los radicales de oxígeno solo en la zona que queremos.

Pero aunque este compuesto parece ideal, tiene dos problemas que han impedido su paso a los hospitales. El primer problema es que permanece demasiado tiempo dentro del organismo, haciendo que sea tóxico a medio plazo si se repite el tratamiento durante varias sesiones. El segundo problema es que la molécula resiste demasiado los ultrasonidos. Hace falta aplicar vibraciones durante demasiado tiempo para que funcione, y no es fácil de confirmar si ha funcionado en las capas más profundas.

Los tumores se forman a partir de células que se dividen de manera descontrolada. En la imagen, organoides tumorales en crecimiento (cada esfera azul es una célula tumoral independiente.
Los tumores se forman a partir de células que se dividen de manera descontrolada. En la imagen, organoides tumorales en crecimiento (cada esfera azul es una célula tumoral independiente.

Pero esta semana se ha logrado una solución que evita estos dos problemas. En un reciente estudio, científicos chinos han comprobado que si se añade un poco de paladio al óxido de titanio, se forma una aleación mucho más sensible a los ultrasonidos y con el mismo efecto contra el cáncer.

Esta aleación libera radicales de oxígeno más fácilmente, con menos tiempo de aplicación de los ultrasonidos y a intensidades más bajas. Además, la aleación es soluble en agua, haciendo que sea expulsada a través de los riñones antes. Ambas ventajas hace que esta aleación pueda ser planteada como un nuevo fármaco para el tratamiento del cáncer en el futuro.

Los científicos han comprobado la eficacia de la aleación con ratones de experimentación, modificados para sufrir una versión humana del cáncer de mama. Al usar la aleación y aplicar ultrasonidos en los tumores durante varias sesiones, han podido reducir el tamaño del tumor en un porcentaje importante, haciendo más fácil su extirpación. Y con pocos efectos secundarios para los ratones.

Ahora el siguiente paso es llegar al humano. Los próximos experimentos serán realizados con animales más similares al ser humano, permitiendo también comprobar en qué tipo de tumores este tratamiento es más efectivo. Si este siguiente paso tiene éxito, empezarán los ensayos clínicos con pacientes humanos.

Puede que el tratamiento que funcione en humanos sea esta molécula o algún otro sonosensibilizador que se genere más adelante, pero parece claro que los ultrasonidos han entrado fuerte en la lucha contra el cáncer. No debemos subestimar a los dispositivos de ultrasonidos de los hospitales. Hoy sirven para piedras del riñón, mañana puede que sirvan para reducir tumores.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Es casi imposible que exista un tratamiento universal para el cáncer. Cada tipo de cáncer es diferente, y tiene vulnerabilidades propias. Hoy en día, la oncología se basa en conocer estas diferencias y poder asignar a cada paciente el tratamiento más efectivo y personalizado posible. De ahí que cuantos más tratamientos existan, mejor.

REFERENCIAS: