¿Por qué algunos videojuegos provocan crisis epilépticas?

Varios videos y videojuegos pueden provocar crisis epilépticas, pero solo si se sufre la enfermedad previamente

Portada del videojuego Cyberpunk 2077
Portada del videojuego Cyberpunk 2077Servicio Ilustrado (Automático) CD PROJEKT RED

El videojuego Cyberpunk 2077, lanzado por la compañía CD Projekt Red hace unas semanas, ha sido objeto de polémica. Varios jugadores han advertido que el juego incluye animaciones y patrones de luz que pueden provocar ataques epilépticos. Por supuesto, este ha sido un efecto no intencionado por los desarrolladores del juego, que han presentado rápidamente un parche de actualización que eliminan estos patrones problemáticos, e incluyen una advertencia al inicio del juego para evitar nuevos incidentes.

No es la primera vez que esto sucede, ni será la última. Muchos recuerdan el caso de Pokémon en Japón. En 1997, un capítulo de la serie de animación Pokémon fue emitido en directo en la televisión japonesa. Este incluía varias luces psicodélicas y parpadeantes que provocó que más de 800 niños fueran al hospital esa misma noche. El caso tuvo una gran repercusión, y provocó que se empezara a estudiar la relación entre epilepsia y contenidos audiovisuales. Desde entonces, la emisión del capítulo de Pokémon fue completamente prohibida, y muchas series y videojuegos empezaron a incluir advertencias para los videntes epilépticos, como acaba de suceder en Steampunk 2077.

La relación entre videojuegos y epilepsia es un terror habitual entre padres, y se generan diferentes mitos a su alrededor. De hecho, miles de niños japoneses fueron llevados al hospital los días siguientes, estando completamente sanos, arrastrados por sus padres al saber que habían visto el capítulo prohibido aquella noche. Y es que es necesario tener en cuenta un detalle importante: estos patrones de luz pueden desencadenar un ataque epiléptico, pero no volver a un niño epiléptico.

Un ritmo contagioso

La escena de crisis epiléptica que tenemos en mente de un paciente convulsionando en el suelo, es realmente una simplificación. Muchas epilepsias se desarrollan sin llegar a provocar un ataque generalizado, y los pacientes sufren diferentes síntomas durante su crisis, como pérdidas de memoria, alucinaciones o cambios de personalidad.

Estos síntomas dependen de dónde está situado el foco epiléptico. Un foco epiléptico es un conjunto de neuronas y circuitos que están mal conectados entre sí, provocando que tengan una actividad anormal. Si estos circuitos se estimulan demasiado, las neuronas del foco empezarán a activarse y desactivarse siguiendo un ritmo patológico, que es lo que llamamos crisis epiléptica.

Los ritmos pueden llegar a ser contagiosos, por ejemplo, cuando escuchamos una música de fondo notaremos que nos cuesta seguir un ritmo diferente con la mano. Del mismo modo, estos ritmos epilépticos pueden contagiar a las regiones cerebrales cercanas, forzándolas a activarse y provocando síntomas concretos durante la crisis epiléptica. Por ejemplo, si llega a la corteza motora, una región del cerebro implicada en el movimiento, el cuerpo convulsiona y se mueve al son de ese ritmo. Pero si este contagia la corteza visual, implicada en la visión, el paciente sufrirá alucinaciones y permanecerá inmóvil.

En un electroencefalograma, es posible ver las ondas de actividad en diferentes partes del cerebro, detectando el ritmo epiléptico.
En un electroencefalograma, es posible ver las ondas de actividad en diferentes partes del cerebro, detectando el ritmo epiléptico.Pixabay

Existen diferentes tipos de epilepsia según la localización y actividad del foco epiléptico. En casos leves, los pacientes reciben medicación para reducir la actividad neuronal, e impedir que el ataque comience. En los casos más graves, existen cirugías para extirpar este foco epiléptico, con la esperanza de que los síntomas mejoren. Algo que no siempre sucede, ya que algunas epilepsias generan otros focos epilépticos al extirpar uno, como un incendio de múltiples fuentes.

La epilepsia del lóbulo occipital es una de las epilepsias más frecuentes. En estos casos el foco epiléptico suele estar situado en la corteza visual encargada de la visión, por lo que los pacientes sufren alucinaciones y mareos durante la crisis epiléptica. Además, es un tipo de epilepsia que suele aparecer en la infancia, entre los 6 y los 14 años.

La hipótesis actual que tiene la comunidad científica es que estas epilepsias surgen por pequeños daños neuronales cuando los pacientes tienen menos de dos años, provocados por algún golpe o una fiebre demasiado fuerte. La muerte de las neuronas deja huecos en el circuito, provocando que se conecten mal y fomentando la aparición de un foco epiléptico a lo largo de los siguientes años.

La epilepsia infantil es una enfermedad muy preocupante para los padres, y afecta a los pacientes durante toda su vida escolar, provocando problemas de aprendizaje. La única ventaja es que suelen desaparecer en la adolescencia. Cuando empieza la pubertad, nuestro cerebro cambia y las neuronas se envuelven de mielina y se vuelven más robustas, disminuyendo la aparición de crisis epilépticas desde ese momento en la mayoría de casos.

Luces y advertencias

Como hemos dicho, estos focos epilépticos son sensibles a la actividad del cerebro. Al estar en la corteza visual, las luces parpadeantes de algunos videojuegos pueden sobreforzar el foco epiléptico, y provocar la crisis al paciente. Si el estímulo dura poco, solo sentirá mareos y verá algunos puntos; pero si el estímulo continúa y se concentra en él, puede acabar provocando una crisis epiléptica completa.

De hecho, los médicos suelen utilizar luces similares como una herramienta de diagnóstico, para detectar y provocar pequeñas crisis controladas a los pacientes sospechosos de sufrir esta epilepsia. Si no somos epilépticos, las luces no tendrán ningún efecto en nosotros.

Estos patrones de luz son más dañinos si se repiten entre 16 y 18 veces por segundo, y especialmente si se está a oscuras y muy cerca de la fuente de estímulo. Por este motivo, entre las advertencias de consumo se incluye la recomendación de situarse a aproximadamente dos metros de la pantalla y en una habitación iluminada. Estas condiciones favorecen que los síntomas sean menos graves, y de paso ayuda a nuestra salud visual, ya que no tendremos que forzar tanto la vista.

Está claro que los casos como Pokémon o Cyberpunk 2077 no serán los únicos que surjan en el futuro. En el deseo de conseguir una animación más realista del disparo de un rifle, o en la búsqueda para lanzar al jugador a una experiencia psicodélica, algunos desarrolladores acaban dando por casualidad con algún patrón visual que provoca epilepsia. La solución pasa por quitarlo lo antes posible e incluir advertencias para los afectados. Lo ideal es que juguemos todos, y si es con la luz encendida y lejos de la pantalla, mejor.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Curiosamente, estos patrones lumínicos también se han utilizado en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. El aumento de la actividad visual puede ayudar a que algunos circuitos neuronales permanezcan activos y no se degraden tan rápidamente por la enfermedad. Estos experimentos han sido realizados en hospitales y con patrones controlados en el tiempo.
  • En caso de encontrarse a alguien epiléptico sufriendo una crisis completa, lo mejor que se puede hacer es apartar cualquier objeto con el que se pueda golpear y pedir ayuda médica. No se va a tragar la lengua, e intentar introducir algo en la boca puede provocar que el paciente se ahogue o nos muerda.

REFERENCIAS: