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Astrónomos observan el macabro futuro de la Tierra

Por primera vez, captamos como una estrella “devora” a sus planetas poco antes de morir

Representación artística del planeta siendo engullido por su estrella
Representación artística del planeta siendo engullido por su estrella International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/M. Garlick/M. Zamani International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/M. Garlick/M. Zamani

Siempre hemos dicho que los telescopios son máquinas del tiempo. Artefactos casi místicos que no solo nos permiten observar en la distancia, sino hacia el pasado. La luz se toma un tiempo para llegar de los confines del cosmos hasta nosotros y, por lo tanto, la imagen que nos llega es, en cierto modo, un fragmento del pasado. No obstante, parece que esta vez la máquina ha funcionado en el sentido opuesto y, en lugar de mostrarnos el pasado, nos ha enseñado un macabro episodio de nuestro futuro. Un grupo de astrónomos ha observado, en cierto modo, cómo desaparecerá la Tierra, engullida por el Sol. O, mejor dicho, ha visto un caso similar a 13000 años luz de aquí.

El evento en cuestión ha recibido el nombre de ZTF SLRN-2020 y, aunque no es idéntico a lo que nos sucederá a nosotros, es el caso más parecido que hemos podido contemplar. De hecho, es el único que hemos logrado “observar” en directo. Hasta ahora, solo habíamos encontrado “rastros”, consecuencias a partir de las que deducir que una estrella había devorado a sus planetas. Por ejemplo: los restos de una estrella o la “cáscara” de un planeta. Esta nueva investigación aporta algo inédito, por lo tanto, pruebas directas de cómo una estrella algo más grande que el Sol, durante sus últimos días de gloria, engulle los plantas que la rondan.

Un gigante que se esfuma

Como decíamos, el planeta en cuestión no es, ni mucho menos, un gemelo de nuestra Tierra. De hecho, es bastante más grande que nuestro hogar. Su masa está más próxima a la de Júpiter, al menos en el margen inferior de la horquilla, porque en el caso más extremo, estamos hablando de un planeta 10 veces más masivo que nuestro gigante gaseoso por excelencia. Eso sería un planeta con 3000 veces la masa de la Tierra. En cuanto a la estrella, sí que ronda la masa de nuestro Sol y, aunque el margen de error es bastante razonable, no podemos olvidar que va de las 0,8 masas solares hasta las 1,5. En cualquier caso, tiene un tamaño sobradamente cercano al nuestro como para que nos espere el mismo destino. Y es que, en función de la masa de las estrellas, estas mueren de una forma u otra. No todas terminan como un agujero negro y, algunas, como nuestro Sol, se hinchan justo antes de morir.

Todo lo que sabemos sobre evolución estelar nos dice que, posiblemente, nos acabe pasando lo mismo. Aunque no debemos alarmarnos, porque no ocurrirá mañana ni pasado mañana. Ni siquiera durante la vida de nuestros tataranietos. Si todo sigue el desarrollo esperado, el Sol morirá dentro de 5.000 millones de años. Para ponernos en contexto, la Tierra lleva existiendo 4.500 millones de años. En cualquier caso, se calcula que, llegado el momento, las reacciones nucleares del interior del Sol y la gravedad, que hasta ahora mantienen un pulso casi perfecto, se desequilibrarán y la estrella se expandirá hasta engullir a los planetas más internos de nuestro sistema solar, esto es: Mercurio, Venus y la Tierra. Posiblemente, Marte se salve, pero no podemos saberlo con total seguridad.

3 meses de agonía

En este caso, el evento duró 100 días. Algo más de tres meses, pero no porque durara todo eso el “engullimiento”, sino por el estallido que produjo. La energía liberada brotó durante todo ese tiempo. El material expulsado equivalía a 33 masas terrestres de hidrógeno y apenas una centésima parte de polvo. Es más, lo que hemos podido detectar ha sido esta luz emitida durante 100 días y, los encargados de recogerla han sido Gemini Sur, una mitad del Observatorio Internacional Gemini, operado por el NOIRLab de la NSF.

Esta investigación no solo supone un hito en el mundo de la astrofísica, sino que nos ayudará a operar mejor con nuestros telescopios para captar más eventos como estos y, por lo tanto, comprender mejor la manera en que mueren algunas estrellas y, por lo tanto, los planetas que las rodean. Por suerte o por desgracia, no podremos ver el final de nuestro planeta hasta que ocurra, si es que seguimos ahí. Esto es solo un evento relacionado que arroja luz (nunca mejor dicho) sobre la naturaleza de nuestras estrellas y el futuro de los sistemas solares que las rodean.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • No todas las estrellas mueren del mismo modo, en función de su masa y su temperatura pueden seguir caminos diferentes y dar lugar a cadáveres realmente variados. En este caso, estamos ante una estrella de lo que llamamos “secuencia principal”, igual que nuestro Sol.

REFERENCIAS (MLA):

  • “An infrared transient from a star engulfing a planet” Nature [[LINK:EXTERNO|||http://dx.doi.org/10.1038/s41586-023-05842-x" target="_blank">]]