Cultura

Cerebro

Los ratones podrían tener conciencia ¿Es el fin de la investigación con animales?

Un nuevo estudio revela que los ratones podrían tener conciencia de sí mismos, algo que no se había demostrado hasta ahora

Cría de ratón durmiendo en la palma de una mano
Cría de ratón durmiendo en la palma de una mano JonathanRiederPixabay

Durante la mayor parte de la historia de nuestra civilización occidental hemos asumido que los animales son poco más que máquinas. De hecho, para algunos pensadores eran exactamente eso, una especie de autómatas sin “mente”, cascarones vacíos perfectamente programados para reaccionar al mundo exterior, pero cómo reaccionaría un zombi. Poco a poco nos hemos ido bajando del pedestal y, ahora, comprendemos que no somos el único animal consciente del planeta, ni muchísimo menos. Sin embargo, no hemos desterrado del todo nuestros prejuicios. Para muchos sigue siendo impensable que una mosca pueda tener consciencia de sí misma y los hay que dudan incluso de que otros mamíferos experimenten el dolor o el miedo de manera similar a la nuestra.

Por otro lado, hay que reconocer que no podemos generalizar de cualquier manera. Es importante que cada afirmación científica vaya respaldada por sus correspondientes pruebas y, que comprobemos la autoconciencia en elefantes, grandes simios o perros no significa que, automáticamente, podamos extenderla a todos los mamíferos. Es más, hace relativamente poco se publicó un estudio que evaluaba si los bebés humanos de pocos meses tenían ya conciencia de sí mismos. Es en este contexto en el que algunos investigadores se preguntan si los ratones, el principal animal de laboratorio, son conscientes de su identidad, aunque sea de manera muy rudimentaria. Pues bien, la respuesta parece ser que sí.

La prueba del espejo

No es nada fácil diseñar estudios de neurociencia cognitiva, y menos con animales. Hay que descubrir qué ocurre en su mundo interior y, si ya es difícil cuando puedes interrogar al sujeto, cuando la comunicación es entre humano y animal se hace más cuesta arriba. En cualquier caso, de vez en cuando se diseña un experimento sorprendentemente elegante que, con cuatro conceptos, es capaz de poner a prueba un concepto complejo, y ese es el caso de la prueba del espejo. En él se le pinta un punto a un animal y se le pone frente al espejo. Si empieza a tocarse el punto mientras se mira al espejo significará que está siendo capaz de reconocerse en él y sabe que ese punto está, por ejemplo, en su frente, y no en el ser del espejo.

Un grupo de investigadores decidieron poner a prueba este concepto en ratones de pelaje negro, y, para sorpresa de algunos, el punto hizo que aumentaran el tiempo que dedicaban a asearse la cara frente al espejo. Cuando el punto, que estaba pintado en su frente, era más grande o tenía un mayor contraste de color frente al pelo del animal, más se acicalaban. De todos modos, nada de esto funcionaba en los ratones que no habían socializado o los que no estaban familiarizados con el funcionamiento de los espejos y, en realidad, tiene todo el sentido del mundo. Si nunca hemos visto un espejo ni nuestro reflejo en él, tardaremos en descubrir que ese ser que se presenta ante nuestros ojos somos nosotros mismos.

Un paso más allá

La investigación se podría haber quedado aquí, pero los investigadores decidieron darle una vuelta de tuerca más. A esta dimensión más funcional de la investigación en la que hablan sobre el comportamiento, sumaron una parte neurofisiológica, donde estudiaban la actividad de determinadas neuronas aparentemente relacionadas con la autopercepción. El equipo consiguió identificar un conjunto de células cerebrales que parecen activarse durante estas pruebas, estando relacionadas, posiblemente, con el reconocimiento de nuestra propia imagen. Y, lo que es más, cuando los investigadores “inactivaron” estas células, impidiendo que realizaran su función, los ratones pintados dejaron de acicalarse tanto ante los espejos, como si ya no pudieran identificar que ese reflejo eran ellos.

¿Qué significa esto para la investigación con animales? La ciencia biomédica se apoya en estudios con ratones, peces, aves, etc. Pero, por suerte o por desgracia, estos descubrimientos no cambian demasiado el panorama. Los principales teóricos acerca de la ética aplicada a animales ya abogaban por reducir al mínimo las investigaciones con animales, lo mismo que defienden la amplia mayoría de científicos. Ahora que lo sabemos, simplemente, debemos de ser más conscientes de los problemas que supone investigar con ellos y, valorar, si es un mal “menor” que estemos dispuestos a correr.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • En realidad, estas neuronas relacionadas con la autoconsciencia no solo se activan al identificarse a uno mismo, parece que también están relacionadas con lo cercanos que sintamos a otros individuos, aquellos que se parecen más a nosotros, como familiares o personas de nuestra misma etnia, las activan más.

REFERENCIAS (MLA):

  • “Visuotactile integration facilitates mirror-induced self-directed behavior through activation of hippocampal neuronal ensembles in mice” Neuron 10.1016/j.neuron.2023.10.022